Entrada destacada

La Comisión Europea y las fundaciones, por el acceso a la energía

Imagen: Comisión Europea

Hace poco he tenido la oportunidad de asistir, en nombre de Energía sin Fronteras a una reunión / jornada titulada “Building strong partnerships with foundations to deliver sustainable and affordable energy in partner countries”. La organizó la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO[1]) de la Comisión Europea (CE).

Se trataba de un intercambio de ideas. Por la CE, la unidad encargada de relaciones con la sociedad civil expuso los mecanismos de colaboración con ONG en general y fundaciones en particular; la unidad responsable de energía y cambio climático presentó sus iniciativas. Las fundaciones participantes, entre ellas, Esf, expusimos nuestras actuaciones.

La reunión dio lugar a un valioso intercambio de puntos de vista sobre el rol de la energía para el desarrollo, la situación del acceso a la energía, las dificultades para llegar a los más vulnerables y aislados, los factores y actores clave, modelos de negocio y financiación. Se constató una cierta laguna de conocimiento y actuación en el ámbito del cocinado, mucho menos tratado que el acceso a la electricidad. Se acordó establecer una plataforma para colaborar y compartir conocimiento entre la DG DEVCO de la CE y las fundaciones y entre estas entre sí.

Por José Luis Trimiño                                                                      2 de junio de 2019


La reunión tuvo lugar en Bruselas el 24 de mayo. Por parte de la Comisión Europea (CE) participaron funcionarios de las unidades DEVCO/A5 (Relaciones con la sociedad civil y fundaciones) y DEVCO/C6 (Energía y cambio climático). Además de Energía sin Fronteras, asistieron representantes de la Aga Khan Foundation, European Climate Foundation, Fondazione ENI, Fondazione ENEL, Fundación Acciona.org, Shell Foundation, Power for All y otra, cuyo nombre no recuerdo. (La verdad es que esperaba que hubiera más asistencia).

-DEVCO/A5[2] se ocupó primero de relaciones con ONG -originalmente, europeas, luego, también de países en desarrollo (PED)-, se amplió a instituciones públicas locales de PED y se va abriendo a otras organizaciones: cooperativas, sindicatos…y fundaciones. Son conscientes de que las fundaciones son un tipo de ONG; muy diversas entre sí, por sus especificidades y por el marco jurídico en el que se desenvuelven -distinto de unos países a otros. DEVCO/A/5 suele dialogar y trabajar más con redes y agrupaciones de ONG, no tanto con organizaciones individuales (aparte de proveer financiación, a través de concursos de proyectos -“call for proposals”).

-DEVCO/C/6[3] presentó distintas actuaciones de la Comisión Europea en el ámbito de la cooperación al desarrollo en el sector de la energía y el cambio climático[4]: External Investment Plan (EIP) (reducir riesgos de inversiones), Electrification Financing Initiative (blending), Climate Investor One, Africa Renewable Energy Scale-up Facility, Transferability and Convertibility Facility, Facility for Energy Inclusion. Subrayó la necesidad de hacer más esfuerzo en África, países frágiles y grupos vulnerables; no solo en acceso a la energía, también eficiencia y efecto en cambio climático.

Las fundaciones asistentes cubren un amplio espectro de actividades: financiación, asistencia técnica, provisión de servicios, “think tank”, realización de proyectos, formación, desarrollo de modelos empresariales, gestión de fondos…

A lo largo de la jornada se señaló que la energía juega un papel catalítico para el desarrollo. Está muy relacionada con el crecimiento de las empresas y la economía, la agricultura, la salud, la educación y el género.

Se están poniendo en marcha diversas iniciativas y modelos de negocio para extender el acceso a la energía, tanto de las personas como de las empresas locales. Las mayores dificultades están en la “última milla”: en África, los países frágiles, las zonas aisladas, los grupos más vulnerables, donde la capacidad financiera es más baja. Allí hay menos incentivos para que entren las empresas privadas; no es fácil que una micro-red sea rentable; muchas empresas distribuidoras tienen dificultades para acceder a financiación.

Resulta esencial que exista un entorno favorable: políticas públicas y marcos regulatorios, actores locales (públicos y de la sociedad civil) dinámicos y responsables ante los usuarios. Se han desarrollado diversos modelos de negocio, pero no hay soluciones únicas, hay que adaptarse a la realidad local. Técnicamente, coexisten los modelos de extensión de red, micro-redes y sistemas aislados. Y a los modelos tradicionales de gestión del servicio -entidad pública y empresa privada- se añaden cada vez más las empresas sociales. Se subrayó también la importancia del capital humano.

La financiación es fundamental. Desde la Conferencia de Addis Abeba sobre Financiación del Desarrollo[5] hay una conciencia generalizada de que el desarrollo se financia de fuentes diversas: recursos nacionales públicos, inversión privada (local y exterior), cooperación internacional al desarrollo (créditos y subvenciones), remesas de emigrantes… La Comisión Europea es muy activa en proveer instrumentos que facilitan la fusión (“blending”) de donaciones y créditos, cobertura de riesgos, garantías, etc.; aunque no ha intervenido todavía en bonos sociales (“social bonds”) ni en inversiones de impacto (“impact investments”).

Hay conciencia de que la energía no es solo electricidad, sino también sistemas de cocinado eficientes, saludables y ambientalmente sostenibles. Pero -al menos entre los asistentes- hay menos conocimiento de la problemática, las necesidades y las soluciones para el cocinado limpio. Mencioné la “Guía de Biomasa[6]”, que preparamos en Energía sin Fronteras hace unos años y suscitó mucho interés.

En la reunión se acordó establecer un marco de colaboración e intercambio entre la DG DEVCO de la CE y las fundaciones participantes.

En definitiva, un punto útil para mejorar la coordinación entre actores que trabajamos por mejorar el acceso universal a la energía.

CC BY-NC-SA


[1] https://ec.europa.eu/info/departments/international-cooperation-and-development_es y https://ec.europa.eu/europeaid/. Organigrama: https://ec.europa.eu/europeaid/sites/devco/files/organisation-chart-20190501_en.pdf. Plan Estratégico 2016-2020: https://ec.europa.eu/info/publications/strategic-plan-2016-2020-international-cooperation-and-development_en. Plan de Gestión 2019: https://ec.europa.eu/info/publications/management-plan-2019-international-cooperation-and-development_en.

[2] https://ec.europa.eu/europeaid/civil-society_en

[3] https://ec.europa.eu/europeaid/sectors/energy/energy_en

[4] Hace poco hemos publicado en este blog una entrada en la que se presentan algunas de estas actuaciones: https://amigosesf.wordpress.com/2019/04/08/cooperacion-en-energia-lo-que-hace-la-ue/

[5] Agenda de Acción de Addis Abeba: https://www.un.org/esa/ffd/wp-content/uploads/2015/08/AAAA_Outcome.pdf

[6] https://energiasinfronteras.org/proyectos/estudios/70-gu%C3%ADa-de-sensibilizaci%C3%B3n-%E2%80%9Cbiomasa-y-desarrollo%E2%80%9D-oportunidades-de-la-biomasa-para-mejorar-el-acceso-local-a-la-energ%C3%ADa-en-comunidades-rurales-aisladas-de-am%C3%A9rica-latina-julio-2012

Entrada destacada

Eurodad sigue criticando las APPD

ppp-monitor-ADBA finales de diciembre publicamos la entrada “El sector privado en el desarrollo – Voces críticas. Allí decía que soy partidario de la participación del sector privado en el desarrollo, pero que me parecía correcto recoger visiones críticas sobre ello. Mi postura no ha cambiado: creo que es imprescindible la participación privada -con los controles debidos, naturalmente. Pero sigo recogiendo opiniones diferentes.

Eurodad y otras organizaciones continúan argumentando en contra de las APP en general -incluyendo las APPD. Recojo aquí críticas que han vertido recientemente; en particular, sobre su impacto en género.

Por José Luis Trimiño                                                                    20 de abril de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

Cooperación en energía: lo que hace la UE

Empowering development

Imagen: Comisión Europea

Estuve trabajando mucho tiempo -23 años- en la Comisión Europea (CE), la “administración” de la Unión Europea (UE). En el área de cooperación al desarrollo. Creo que es útil dar a conocer sus políticas y lo que hace. En esta entrada nos centraremos en el sector de la energía.

La cooperación al desarrollo de la UE contribuye a implementar el Consenso Europeo sobre el Desarrollo[1], que preconiza una coordinación estrecha con los temas clave de la Agenda 2030 (los ODS):

-Personas: aumentar el acceso a una energía asequible.

-Prosperidad: aprovechar el potencial de las energías limpias para el crecimiento y el empleo, tanto directamente, en la cadena de valor de la energía, como en los usos productivos.

-Planeta: afrontar el cambio climático y la degradación medioambiental.

Por José Luis Trimiño                                                                        8 de abril de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

Micro-voluntariado

micdrovoluntariado-IEEE

Imagen: IEEE Young Professionals, Ecuador

La Fundación Energía sin Fronteras es, esencialmente, una organización de voluntarios. Motivar, empoderar y gestionar los voluntarios son tareas fundamentales. El tiempo que cada voluntario tiene disponible es muy variable: de unas personas a otras y de unos momentos a otros. No es fácil de gestionar.

Hace poco vi en NPQ el artículo Microvolunteering: The Magic of Engaging Time-Strapped Supporters in Meaningful Nonprofit Tasks, de Ellen Cunniffe y Ruth McCambridge. Que, a su vez, comenta Is Microvolunteering Right for Your Nonprofit?, una entrada de Latasha Doyle en el GuideStar blog .

Esos artículos definen el micro-voluntariado como unas prestaciones de voluntariado cortas y poco frecuentes, para tareas específicas que pueden realizarse en un periodo breve de tiempo; frecuentemente, on-line.

Por José Luis Trimiño                                                                      6 de marzo de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

Distribución de la renta y desigualdad

diagramadelelefante-cuadrado

Imagen: Brina Seidel

Hace tiempo que no abordamos aquí cuestiones relativas a la desigualdad. Es un tema que nos preocupa cada vez más en Energía sin Fronteras.

Así que hoy voy a hacer referencia a varios artículos relacionados con la distribución de la renta en el mundo y las desigualdades que pone de manifiesto. Proceden de Brookings, IPS y Oxfam. Son muy diferentes entre sí. Algunos son generales, dando una visión “gran público”. Otros son más analíticos respecto a los estudios que se utilizan, sus metodologías e interpretaciones. Algunos son llamamientos vibrantes a cambios de políticas.

Recogen datos objetivos, que conviene conocer. Hacen interpretaciones y extraen conclusiones; algunas coinciden en unos y otros artículos. Otras, no. Eso permitirá al lector tener una información más completa y sacar sus propias conclusiones.

Por José Luis Trimiño                                                                    31 de enero de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

Desarrollo: ¿de qué se habla?

The Wider Image: Pakistan debates how to fill education gaps

Escuela en Pakistán – Foto: Caren Firouz (Reuters) 

A finales de año es frecuente pararse a pensar en cosas cómo “¿Qué es lo más importante que ha ocurrido este año en el campo donde trabajamos?”, ¿Qué es lo más relevante que hemos hecho, en particular en esas cuestiones?” “¿Qué se avecina para el año próximo?”

Brookings es un centro de investigación bien conocido. Su sección de “Global Development” ha hecho este ejercicio, publicando en su blog la entrada: International development in 2018 – What we learned in Brookings Global. Sus autores son David Batchek y Molli Ferrarello.

Por José Luis Trimiño                                                                    26 de enero de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

El capital humano en las ONG

En Energía sin Fronteras valoramos, sobre todo, nuestro capital humano. Es nuestro principal recurso. En esa línea, voy a comentar hoy una serie de artículos dedicados al capital humano en las ONG que Nonprofit Quarterly ha publicado en los últimos meses:It’s Time to Re-form Human Capital Assumptions in Nonprofits.

La serie consta de tres artículos complementarios. Proporcionan un marco conceptual que, por una parte, se alinea con las ideas y valores de reciprocidad, sostenibilidad y excelencia de la organización y, por otra, presta atención a la importante tarea de construir alianzas y aliados. Ruth McCambridge, redactora-jefe de NPQ, considera que se trata de un enfoque estratégico para las ONG, muy adecuado para el contexto social actual y, sobre todo, factible mediante cambios en nuestros modelos mentales.

En el sector de las ONG es una idea básica que la acción colectiva puede producir cambios y la experiencia de trabajar juntos por el bien común constituye una voluntad y práctica generalizadas. En estos valores se funda el que la gente confíe en nosotros. Esperan que hagamos buen uso de los recursos que empleamos. Uno de ellos, los recursos humanos: personas contratadas, voluntarios, socios y colaboradores diversos.

Por José Luis Trimiño                                                                    15 de enero de 2019 Sigue leyendo

Entrada destacada

Agua: desafíos pendientes

impure water - jeffrey moyo - ips

Foto: Jeffrey Moyo (IPS)

El pasado mes de marzo la ONU lanzó una nueva década del agua: “International Decade for Action: Water for Sustainable Development” para movilizar la implementación de acciones y la cooperación en materia de agua. Ya hablamos de ello en este blog[1].

Con ese motivo, hoy vamos a pasar revista a varios artículos sobre el agua en el mundo, recopilados a lo largo de los últimos meses.

Por José Luis Trimiño                                                                      7 de enero de 2019 Sigue leyendo

Hablemos de agua

Foto: Vannaphone Sitthirah (IPS)

Estamos en la Década del Agua[1]. Buen momento para ello. Y, como saben la mayoría de los lectores, uno de los dos sectores clave de actividad de la Fundación Energía sin Fronteras. Así figura en nuestra misión y en nuestro Plan Estratégico. Aunque somos muy conscientes de que el desarrollo es integral y, por ende, de la importancia de aunar esfuerzos, colaborar y aliarse.

Varios de los artículos a los que voy a referirme se publicaron alrededor del último Día Mundial del Agua . El lema de este año fue “No dejar a nadie atrás” que, como sabemos es una de las consignas de la Agenda 2030. Se llamaba la atención acerca de la situación de diversos grupos marginados (mujeres, niños, refugiados, discapacitados, indígenas…). Es frecuente que no se tomen en consideración sus necesidades para acceder y gestionar el agua de forma segura; a veces, sufren discriminación.

Los agrupo por temas: riesgos; género; alimentación; derechos humanos.

Por José Luis Trimiño                                                           13 de noviembre de 2019


Riesgos ligados al agua

El primer artículo al que voy a referirme es “9 of the 10 Worst Global Risks are Linked to water”, de Jens Berggren, del Stockholm International Water Institute (SIWI). Una encuesta entre 1.000 líderes sobre los riesgos mundiales en la próxima década, ha situado la crisis hídrica como el cuarto de mayor impacto y el noveno en cuanto a probabilidad. Los tres primeros se refieren a anomalías climáticas graves, no mitigar el cambio climático o no adaptarse a él y desastres naturales.

Berggren señala que estos tres están relacionados con el agua. Y que, de las 1.000 mayores catástrofes que han ocurrido desde 1990, el agua estaba implicada en el 90% de ellas. Pero no es solo cuestión de desastres. Las incertidumbres sobre la disponibilidad de agua suponen un problema para los hogares, los asentamientos humanos y las empresas. La mala gestión del agua es fuente de conflictos humanos, económicos y políticos, de pérdida de biodiversidad y de colapso de ecosistemas. Propone:

1) Entender que los riesgos hídricos van más allá de la falta de agua. El agua se usa para casi todo; cambios en su disponibilidad tienen gran impacto.

2) Colaborar. Todos estamos en el mismo barco.

3) Tener en cuenta que el agua es un factor de progreso y desarrollo en otros sectores; y viceversa.

Agua y género

Es también en IPS donde vi Women Take the Lead Tackling Climate Change in Bangladesh”, de Jonathan Farr y Samia Mallik, de WaterAid. Explica un proyecto en la región de Khulna, donde la intrusión salina dificulta el abastecimiento de agua potable. Se estableció un comité gestionado por mujeres para hacer frente al problema. El proyecto construye una planta de ósmosis inversa, que permite disponer de agua a un coste reducido.

It’s Simple, but Requires Determination”, de Monika Weber-Fahr, del Global Water Partnership[2], también aborda cuestiones de agua y género, Considera que la gestión de los sistemas de agua y saneamiento constituye un desafío más crítico que la construcción de las infraestructuras. Propone una gestión inclusiva del agua. Lo recoge su documento “Gender Action Piece”, que presenta enfoques orientados a reducir las desigualdades, respetar los derechos humanos y mejorar la sostenibilidad. Para ello, hay que considerar los diferentes usos y necesidades de una comunidad. Consigna: “Nada acerca de ellos sin ellos”. Que todos los interesados tengan verdaderas posibilidades de participar activamente en las decisiones sobre la gestión del agua.

Otro artículo sobre agua y género es Opinion: Fixing water fixes gender parity, de Amanda Gimble y Venkatesh Raghavendra. Empieza recordando cómo los problemas de acceso al agua afectan más a las mujeres que a los hombres, debido a repartos de roles tradicionales. Menciona la experiencia de un proyecto de agua potable en una aldea del Estado de Telangana, en la India. En él se pusieron en marcha varias pequeñas empresas de suministro de agua gestionadas por mujeres. Presenta las mejoras logradas en salud, educación, empleo, alimentación y generación de ingresos. También recopila las dificultades: culturales, falta de modelos, recursos escasos, falta de formación y de habilidades técnicas y limitaciones en el acceso a la información.

Agua y alimentación

El “Chicago Council on Global Affairs” publicó, hace unos meses, el informe “From Scarcity to Security: Managing Water for a Nutritious Food Future” . Estudia el nexo agua-alimentos-seguridad. Muestra que el acceso al agua es una componente clave para mantener la estabilidad social y prevenir conflictos, particularmente en países frágiles. Tiene 4 partes:

1: La amenaza de la escasez de agua: Cambio climático; Aguas subterráneas; Contaminación; Calidad del agua.

2: Estrategias para mejorar la seguridad del agua y la alimentación: Gobernanza e instituciones; Uso eficiente del agua; Productividad hídrica; Agricultura, Hábitos alimentarios; Gestión eficiente del suministro de agua y de los regadíos; Agricultura urbana y periurbana; Comercio agrícola; Comercio hídrico virtual.

3: Soluciones hídricas para pequeños agricultores. Políticas; Tecnologías; Atención a los pequeños; Financiación; Las cadenas de valor; Infraestructuras; Gestión de regadíos; Investigación y extensión; Acceso de las mujeres.

4: Recomendaciones específicas para Estados Unidos.

Este informe ha dado lugar a varias reseñas. Menciono “Water scarcity poses ‘fundamental risk to stability,’ new report finds” , de Teresa Welsh.

Jan Lundqvist, también del SIWI, es el autor deWasting & Dining: the New Water Dilemma, Trata -de manera breve y seria- la relación entre la producción de alimentos y el consumo de agua a nivel mundial. Algunos datos:

-Desde los años 60, los alimentos disponibles por persona han aumentado un 30%. Y disminuye el porcentaje de personas que tienen que dedicar una parte considerable de sus ingresos a la alimentación. Señales positivas.

-Pero han aumentado las pérdidas y el desperdicio de comida.

-La producción de alimentos requiere agua, energía, tierra y capital y genera gases de efecto invernadero, entre otras consecuencias negativas

-Hoy en día, producir los alimentos que consume una persona consume entre 1 y 5 toneladas de agua por día, según el tipo de alimentación. Hace 50 años, las cifras eran, aproximadamente 1 tonelada menos.

-El agua es escasa, en términos absolutos y relativos.

Así que los sistemas de producción y consumo de alimentos son fundamentales para que el mundo utilice el agua de manera sensata.

Propone dar apoyo e incentivo a los agricultores para ir hacia sistemas que produzcan más nutrición por gota de agua consumida.

Agua y derechos humanos

ONGAWA habló de ello en “Derecho al Agua: nadie puede quedar atrás”. El agua está reconocida como un derecho humano. Sin embargo, todavía 2.100 millones de personas no disponen de agua segura[3] en sus hogares. Y eso afecta a otros derechos básicos y a la capacidad de esas personas de disfrutar de una vida digna.

Mar Rivero explicaba en “Acceso universal sin dejar a nadie atrás”, publicado en El País, las brechas de desigualdad en el acceso al agua:

-Por el lugar donde se vive: África Subsahariana, Asia Meridional, comunidades rurales, minorías étnicas, barrios pobres.

-Personas con necesidades especiales: discapacitados, mayores, niños, enfermos.

-No tener acceso a participar en la toma de decisiones.

Para vencerlas, propone:

-Informarse con precisión los patrones de discriminación.

-Identificar las causas que provocan la desigualdad y afrontarla.

-Revisar los diseños y las forman en las que se prestan los servicios de agua potable y saneamiento.

-Formalizar espacios de participación realmente inclusivos y fortalecer las capacidades de los grupos más vulnerables.

-Implicación de muchos actores: gobiernos, prestadores de servicios, organizaciones de cooperación y la ciudadanía en general.

CC BY-NC-SA


[1] Ver: https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/22/empieza-la-decada-del-agua/

[2] https://www.gwp.org/

[3] Para los niveles de acceso al agua, se puede consultar la entrada “¿Cuántas personas tienen acceso al agua y al saneamiento?” (https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/19/cuantas-personas-tienen-acceso-al-agua-y-al-saneamiento/)

Los recursos nacionales son cruciales

Oficina de impuestos en Yakarta (Indonesia) – Foto: Fatima El Karim (Reuters)

Ya hemos hablado algunas veces de la Conferencia de Addis Abeba sobre Financiación del Desarrollo, que tuvo lugar en 2015 y la Addis Ababa Action Agenda que de allí resultó. En esa conferencia quedaron claras las diferentes fuentes de financiación del desarrollo: internas y externas, públicas y privadas: las administraciones públicas nacionales, las inversiones privadas locales, las remesas de emigrantes, la financiación de organismos internacionales, la inversión extranjera, la ayuda oficial al desarrollo, etc. Y quedaron razonablemente bien cuantificados los órdenes de magnitud que cada una de ellas supone a nivel mundial.

En esta entrada vamos a referirnos a los recursos nacionales, a lo que se está haciendo para aumentarlos, que sean más eficaces y que contribuyan mejor a un desarrollo sostenible e inclusivo. Y citaremos opiniones críticas sobre lo que se está haciendo -y lo que no.

Movilizar más recursos internos -el proceso mediante el que los países recaudan y gastan fondos para proporcionar bienes y servicios a sus ciudadanos- es fundamental a largo plazo para el desarrollo humano y para que dispongan de las infraestructuras necesarias.

Por José Luis Trimiño                                                                 28 de octubre de 2019


La Agenda de Addis (AAAA) y la Addis Tax Initiative, incluida en ella, recogen lo que se necesita a nivel global para movilizar los recursos internos de los países para el desarrollo. También han dado lugar a un aumento de la asistencia técnica en ese tema a los países menos desarrollados, para ayudarles a recaudar más fondos y a gestionarlos de manera más eficaz.

Sin embargo, algunos expertos en desarrollo consideran que se han producido distorsiones. En parte, por la atención prestada al capital privado y a las empresas. Por otra, por la focalización en “recaudar más”, que empuja a hacerlo de la manera más sencilla, que suele ser la de recaudar de todos los ciudadanos y no de los más ricos y poderosos. De hecho, las ONG internacionales quedaron, en general, satisfechas del resultado de la Conferencia de Addis, excepto en un punto: “¿Qué organismo internacional debería impulsar y supervisar el proceso?” Las ONG internacionales -y la mayoría de los países en desarrollo- proponían que se creara un organismo específico para ello, bajo el paraguas de la ONU. Los países desarrollados argumentaban que ese tema entraba dentro del mandato de la OCDE, por lo que era preferible que se ocupara la OCDE, evitando la creación de otro organismo sobre el tema. Resultado: quedó bajo la OCDE.

La plataforma CGD ha puesto en marcha un proyecto y foro de discusión sobre factores políticos y económicos que limitan la movilización de recursos internos (MRI) y que dificultan el que tenga efectos redistributivos:

-Un consenso sobre lo que es una buena MRI;

-Limitaciones estructurales y políticas;

-Medidas más adecuadas para seguir la eficiencia y el impacto de la MRI;

-Eficacia de la asistencia técnica y apoyo financiero a los países en el tema;

-Impacto de los regímenes financieros y fiscales internacionales;

-Nuevas ideas y actuaciones para mejorar la MRI.

Cada 6 meses organizan una mesa redonda de ministros de finanzas sobre ello.

El artículo “Enhancing Domestic Resource Mobilization: What are the Real Obstacles?” , de Sanjeev Guptq y Mark Plant, se centra en los países de África Subsahariana. En los últimos 20 años, la presión fiscal ha aumentado, pero, sobre todo, por el IVA, lo que consideran regresivo. Hay problemas de recaudación anclados en estructuras de poder desiguales, que dificultan luchar contra la desigualdad. El público en general no ve ventajas claras en pagar impuestos y se muestra escéptico respecto a la obligación social de contribuir, viendo cómo los poderosos se libran.

Recuerdan que se sabe cómo resolver ese problema: unidades fiscales más sólidas, más auditorías, procesos impositivos más sencillos, tecnologías digitales, transparencia en las exenciones fiscales y armonización intersectorial de las políticas fiscales. Pero esas medidas suponen esfuerzo, dinero, tiempo y tomar decisiones difíciles.

Oxfam es activa en el tema. Busca que los sistemas fiscales sean justos, inclusivos, rindan cuentas y respondan a los desafíos de género. En esa línea, ha lanzado la campaña “Even it Up!” y el programa “Fiscal Accountability for Inequality Reduction”. Apoya la Addis Tax Initiative. En mayo publicó el informe “Domestic revenue mobilization, reducing inequality and building trust with citizens.

Ese informe examina lo que considera “éxitos dudosos” de los esfuerzos por movilizar recursos internos. Plantea dudas sobre los modos de medir sus avances y requiere que gobiernos y donantes adopten enfoques de la MRI más centrados en la equidad. Pone en evidencia que la MRI va más allá de aumentar los ingresos; se trata de cómo se recauda (quién paga). Insiste en que la MRI tiene que reducir las desigualdades, no reforzarlas. Apela a que gobiernos y donantes hagan frente a los obstáculos que se oponen a que los sistemas fiscales sean más justos y transparentes y rindan más cuentas.

La política de la Comisión Europea al respecto está recogida en el documento Collect More – Spend Better. Achieving development in an inclusive and sustainable way”, publicado en 2015.

Collect more – and more fairly? The European Commission’s support for Domestic Resource Mobilisation in developing countries, de junio de 2019, es el análisis de ActionAid sobre la aplicación de esa política. Recomienda:

-Sobre los programas de apoyo presupuestario y la implicación del país:

. Analizar los impactos en cuestiones más allá de la recaudación fiscal.

. Poner menos condiciones específicas a los programas.

. En el diálogo sobre las políticas, adoptar una visión holística.

. Implicar más a la sociedad civil de los países receptores.

-Sobre las alianzas globales:

. Transparencia y consulta a todas las partes implicadas.

. Que las acciones de capacitación incluyan a la sociedad civil.

. Apoyar la creación de una comisión fiscal mundial, bajo los auspicios de la ONU[1].

-Sobre predicar con el ejemplo y coherencia de las políticas para el desarrollo:

. Analizar la capacidad de movilizar recursos internos de los sistemas fiscales de los países en desarrollo.

. Que la legislación de la UE en materia fiscal considere la coherencia con la política de desarrollo.

. Mejorar la transparencia fiscal de las empresas y hacer frente a la competición fiscal entre los Estados Miembros de la UE.

. Que los acuerdos comerciales con terceros países incluyan análisis de impacto sobre género y sobre derechos humanos.

El artículo de Adva Saldinger en Devex: ·”Domestic resources for development a ‘highly neglected’ action area, experts sayme parece una presentación bastante equilibrada de diferentes opiniones sobre este asunto:

-Más asistencia técnica y capacitación a los gobiernos de los países.

-Más esfuerzo en reducir flujos financieros ilícitos y evasión fiscal.

-António Guterres (SG ONU): es importante apoyar la MRI, aumentar la recaudación fiscal, luchar contra la evasión fiscal y el blanqueo de capitales.

-Alineamiento con los ODS. Algunos países ya han mejorado los ingresos fiscales y alinean mejor el gasto con las prioridades políticas. Hay dificultades; por ejemplo, en reducir las subvenciones a los combustibles fósiles. Se ha avanzado en las reformas regulatorias.

-En los países más pobres es más difícil: poca base para generación de ingresos, instituciones débiles, falta de conocimiento; evasión fiscal.

-Para que los países en desarrollo mejoren su capacidad fiscal y de gestión de las finanzas públicas se requiere más focalización, más recursos y, sobre todo, más voluntad política.

-Erica Gerretsen[2], de la Comisión Europea: Hacen falta voluntad política, presión internacional, discusiones sobre las políticas, buenas herramientas y buenos expertos. Los países están creando marcos financieros integrados nacionales; pueden ser foros adecuados para discutir sobre las estrategias financieras, la deuda y el uso eficiente de los recursos. La Comisión Europea da apoyo para ello; también está analizando el potencial de digitalización y sus riesgos.

Como decíamos al principio, la OCDE tiene la responsabilidad de supervisar y mejorar los sistemas fiscales mundiales para mejorar la transparencia y reducir la evasión fiscal (proceso BEPS: “base erosion and profit shifting”). El informe del Secretario General de la OCDE a los ministros de finanzas del G20 en junio expone lo que hace. Apoya 30 programas dirigidos a que los países en desarrollo implementen las prioridades del BEPS. Ya hemos visto que algunas ONG lo critican.

CC BY-NC-SA


[1] Ver lo dicho antes sobre la disputa de 2015: ¿Quién supervisa: La OCDE o un nuevo organismo?

[2] Fuimos compañeros de trabajo en la Comisión Europea durante un tiempo

Innovación para el desarrollo

Niños en el Departamento de Yoro (Honduras) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

El nivel de desarrollo se suele medir en términos económicos (“renta per capita[1]”). Es cierto que cada vez están más extendidos otros índices, como el “índice de desarrollo humano[2]”, pero lo económico es preponderante. No obstante, el fin último del desarrollo es que las personas vivan mejor y lo económico (ingresos, producto nacional bruto, distribución de ingresos) no es más que uno de los instrumentos para medirlo. Pero está claro que no todo depende de lo económico; ni mucho menos.

A esto se refiere el artículo It’s Technology, Stupid: How Important is Innovation for Better Development Outcomes, de Owen Barder, Lee Robinson y Euan Ritchie, que vi en el blog de CGD. Los autores llaman “tecnología” (en un sentido amplio de “mejora del conocimiento”: cómo fabricar, cómo organizar, cómo proveer servicios o cómo curar una enfermedad) a esos otros factores que contribuyen al desarrollo.

A partir de estadísticas macro, el artículo muestra que factores no ligados a los ingresos (“tecnológicos”) tienen un efecto importantísimo sobre la calidad de vida de las personas. Gracias a la tecnología, con la misma cantidad de ingresos se pueden conseguir más cosas y, sobre todo, que la gente viva mejor.

Por José Luis Trimiño                                                                 25 de octubre de 2019


La Fundación energía sin fronteras nació de inquietudes sociales en personas con una larga trayectoria profesional en sectores de la energía. De hecho, era frecuente decir que somos una “ONG con base tecnológica”. De manera que nos sentimos próximos a estas visiones del desarrollo que van mucho más allá de la economía.

El artículo toma como referencia la mortalidad infantil. Un problema grave en sí mismo y correlacionado con otros indicadores de salud. Analiza la evolución en el mundo entre 1900 y 2016. Encuentra que los países que hoy son más pobres tienen tasas de mortalidad infantil parecidas a las de los países que eran más ricos en 1900, a pesar de que, en términos reales, son hoy más pobres de lo que eran entonces los países ricos.

Lo estudia en detalle. En un gráfico renta per capita – mortalidad infantil indica la situación de cada país en 1900 y en 2016. Dibuja las líneas de regresión para cada uno de los dos años y expone los resultados:

-Lógicamente, las líneas de regresión son curvas descendentes: en cada año, a más renta, menos mortalidad infantil.

-La línea de regresión para 2016 está mucho más abajo que para 1900. Es decir, para la misma renta, la mortalidad es mucho más baja ahora. Para cualquier nivel de renta, un niño tiene muchas más probabilidades de sobrevivir ahora que en 1900. Por consiguiente, además del aumento de renta, hay otros factores que hacen que se haya reducido la mortalidad infantil.

-Establece un método para determinar, para cada país, qué parte de la mejora en mortalidad infantil se debe al aumento de renta y qué parte a otras razones.

Esos otros factores (eficiencia del sistema de salud, alimentación, organización de los hospitales, acceso a los medicamentos…) los considera “tecnología” (en una definición amplia, del estilo de la mejora de productividad en los modelos económicos clásicos) o innovación. Parece obvio, como señala el propio artículo, pero recuerda que la medida del desarrollo se ha centrado en los indicadores económicos (crecimiento económico, reducción de la pobreza).

-Estudia la evolución en varios países. Para cada uno de ellos, analiza el efecto del aumento de renta y el de las mejoras tecnológicas. El efecto de la tecnología es diferente entre unos países y otros, pero, de media, es responsable de más de la mitad de la mejora.

Barder, Robinson y Ritchie identifican dos cuestiones relevantes:

-Difusión: Esas “tecnologías”, ¿hasta qué punto son accesibles a los países pobres?

-Enfoque: En las decisiones sobre qué temas se investiga, ¿hasta qué punto son relevantes los retos a los que se enfrentan los países pobres?

Y ambas están relacionadas entre sí, de maneras complejas. Por ejemplo, los países en desarrollo tienen mercados potenciales más reducidos, por lo que los investigadores privados tienden a focalizarse en los más ricos (enfoque); es más difícil recuperar las inversiones, por lo que las empresas se resisten a extenderlas a países pobres (difusión).

En definitiva, los autores consideran que se habla mucho de cómo mejorar los ingresos en los países pobres, pero que se debería dedicar al menos la misma atención a promover innovaciones y extender tecnologías, factores que influyen en el desarrollo tanto o más que los ingresos.

Anuncian más artículos sobre este tema:

-considerando otros ámbitos, fuera de la mortalidad infantil;

-medir el gasto en investigación y desarrollo;

-estudiar cómo ese gasto puede tener mayor impacto;

-cómo superar los retos de difusión y de enfoque.

Materia para investigadores. ¿Alguien se anima?

CC BY-NC-SA


[1] https://databank.worldbank.org/data/download/GNIPC.pdf

[2] http://hdr.undp.org/en/content/human-development-index-hdi

Cómo hacer para no dejar a nadie atrás

Kabuye, R.D, Congo . Foto: Fundación Energía sin fronteras

“No dejar a nadie atrás” es una de las divisas de la Agenda 2030. Y uno de los motores de la Fundación Energía sin Fronteras: intentamos llegar a personas vulnerables y desatendidas.

Ello constituye el objeto del informe Development Co-operation Report 2018: Joining Forces to Leave No One Behind, publicado por la OCDE. Analiza qué significa en la práctica el compromiso de no dejar a nadie atrás. En un contexto global de desigualdades crecientes -dentro de los países y entre ellos-y con las perturbaciones producidas por la crisis climática, existe el peligro de que no se consoliden los avances de desarrollo y falta una visión clara de qué hacer para que llegue a todos.

Por José Luis Trimiño                                                                 21 de octubre de 2019


El informe en su conjunto ha sido coordinado por la OCDE. Pero los autores de cada capítulo son personas diferentes, procedentes de diversas organizaciones de desarrollo, públicas y privadas. A lo largo del texto hay también contribuciones y puntos de vista personales de otros expertos.

La primera parte del informe (“El panorama”) consta de dos capítulos:

-¿Por qué es importante no dejar a nadie atrás.

Explica las consideraciones que llevaron al compromiso de no dejar a nadie atrás, analizando deficiencias anteriores. Muestra que se concibió como determinante para los ODS, ya que estos son universales; en dos sentidos: para todos los países y para todas las personas. Está en línea con preocupaciones políticas y sociales amplias, como la no discriminación. Señala la necesidad de: articular políticas, inversiones y alianzas alrededor del objetivo de que el desarrollo sea inclusivo, equitativo y sostenible; reconocer lo complejo del problema; que los beneficios lleguen a todos; enfoques participativos; disponer de datos desagregados; reformar la cooperación al desarrollo.

-¿Qué supone no dejar a nadie atrás?

Aporta datos, pruebas y análisis sobre ocho cuestiones que considera críticas para lograr los ODS para todos:

. poner fin a la pobreza extrema;

. solucionar la creciente desigualdad de ingresos;

. abordar la fragilidad;

. facilitar la gobernanza inclusiva;

. la acción por el clima: un imperativo;

. género y empoderamiento de la mujer;

. los jóvenes;

. las personas con discapacidad.

La segunda parte (”No dejar a nadie atrás, en la práctica: políticas, actores y lecciones”) consta de cinco capítulos:

-Prioridades de la acción y políticas públicas

A la luz de ejemplos que han tenido éxito, considera cómo hacer frente a tres retos:

. La financiación y las inversiones.

. Las políticas públicas: planificación, presupuestos y acciones.

. Datos de los que hay que disponer para que las actuaciones sean eficientes.

-Datos y diagnósticos.

Hay que saber quiénes son y dónde están los que corren el riesgo de quedarse atrás. Ello supone un desafío en cuanto a datos. Para orientar los recursos hacia los más vulnerables se requieren datos más desagregados e invertir más en potenciar los sistemas estadísticos nacionales de los países.

-¿Que los últimos sean los primeros? La sociedad civil.

Las ONG juegan ya un papel importante en la determinación de los grupos que quedan al lado, ayudarles y defenderles. Propone un programa para facilitar el que jueguen ese papel. Identifica los obstáculos. Examina cómo crear un entorno favorable donde todos tengan voz.

-El sector privado. Rol catalizador de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Las MicroPyMes suelen dar trabajo a personas que forman parte de los sectores vulnerables y desfavorecidos. De ahí su papel en la promoción de un crecimiento inclusivo. Describe cómo la cooperación al desarrollo puede contribuir a ello, en particular, mediante la financiación mixta[1]. Presenta obstáculos y dificultades a las que hacen frente esas empresas.

-Estudios de caso de países en desarrollo. Qué funciona y por qué.

. Indonesia. Bonos de alimentación electrónicos para familias vulnerables.

. Benín. Programa del Gobierno dirigido al 20% de personas más pobres.

. América Latina. Programas de protección social y fomento del ahorro.

. Muthithi (Kenia). Un estudio multidimensional del bienestar ha ayudado a diseñar programas locales de ayuda a los más abandonados.

. África occidental. Programas para mejora de la vida de las poblaciones de regiones fronterizas aisladas.

La tercera parte (“Políticas y herramientas adecuadas”) consta de cuatro capítulos:

-Políticas y enfoques.

Estudia los enfoques adoptados por los países miembros del CAD[2], que se enfrentan a desafíos políticos y operativos. Propone medios para optimizar los cambios necesarios para que nadie quede atrás, manteniendo las proclamas y los intereses estratégicos de los países.

-La financiación del desarrollo, ¿puede ayudar a que nadie quede atrás?

Los organismos de financiación del desarrollo tienen que hacer frente a dos retos: a) Elevar el volumen de financiación a una escala superior, para alcanzar los ODS y b) Que los beneficios lleguen a las poblaciones más marginales. Examina los avances hechos por estos organismos y propone cómo acelerarlos. Propone focalizar más y poner más énfasis en la inversión exterior privada, los recursos públicos interiores y los fondos públicos de desarrollo.

-Adaptar la programación.

Presenta la experiencia de la ONG “Humanity and Inclusion” (ex-Handicap International). Han establecido una programación flexible, basada en datos reales. Han aplicado la teoría del cambio a factores cruzados de desigualdad que refuerzan la exclusión de ciertas personas de servicios que necesitan. Han elaborado un marco de análisis sobre la base del acceso universal a los servicios. Y han definido una política institucional en discapacidad, género y edad.

-Prospectiva para adaptarse al futuro.

Propone que los actores de desarrollo emprendan reflexiones metódicas sobre el futuro. Ello permite hacer frente a las incertidumbres y diseñar soluciones que respondan tanto a las necesidades actuales como a las futuras. Eso permite prever, adaptarse y reforzar la resiliencia, reduciendo riesgos futuros.

La cuarta y última parte del informe (“Financiación del desarrollo y tendencias de las políticas”) presenta la situación y tendencias de la ayuda oficial al desarrollo (ODA) procedente de:

. Los países miembros del CAD.

. Otros donantes que comunican sus aportaciones al CAD. Se trata de 13 países donantes que comunican sus datos con detalle y de dos entidades privadas (la Fundación Bill & Melinda Gates y United Postcode Lotteries).

. (Estimaciones de) Otros donantes. A partir de las informaciones disponibles y de estimaciones, estima el volumen y presenta las principales características de la cooperación al desarrollo de 10 países que no son miembros del CAD y que se cuentan entre los principales donantes.

Principales resultados:

. La financiación concesional[3] al desarrollo de fuentes no pertenecientes al CAD está aumentando bastante y se informa mejor acerca de ella. Eso influye mucho en que aumente el volumen total de financiación concesional.

. El hecho de que la economía mundial vaya mejor no se traduce directamente en un aumento de la AOD.

. En 2017, la AOD neta de los miembros del CAD fue de 146.600 Mio€ (el 0.31% de la Renta Nacional Bruta); es un poco menos, en términos reales[4], que en 2016, lo que en buena parte se debe a un menor gasto en refugiados dentro de los países donantes.

. Sin embargo, la ayuda humanitaria aumentó.

. Se redujeron la ayuda programable a países y los flujos al África Subsahariana y a los países en desarrollo que son islas pequeñas.

. Aumentan los porcentajes de ayuda que se canalizan a través de: a) los sistemas multilaterales y b) las organizaciones de la sociedad civil.

De este informe se hicieron eco varias plataformas de información sobre desarrollo. Cito el artículo “Leave no one behind: From development slogan to policy practice”, de Geoffrey Gertz y Homi Kharas[5], publicado en Brookings.

Consideran -y estoy de acuerdo con ellos- que lo que más distingue a la Agenda 2030 de paradigmas de desarrollo anteriores es la universalidad. Que se manifiesta en dos niveles:

-Se aplica tanto a los países de renta alta como a los de baja o media. No es algo “para ahí fuera”, sino un proceso común, colectivo y a largo plazo, con obligaciones y responsabilidades compartidas.

-El lema “No dejar a nadie atrás”. Aunque en los últimos 30 años en el mundo ha habido avances importantes en el desarrollo, hay muchos individuos, grupos, comunidades y países que han progresado poco. Por ello es necesario abordar la desigualdad y luchar por la inclusión de las personas marginadas.

Y de esto trata este informe de la OCDE.

CC BY-NC-SA


[1] En algunas entradas de este blog hemos hablado de la financiación mixta. Voces a favor y en contra (en particular, de Eurodad)

[2] Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE: https://www.oecd.org/dac/

[3] Incluye: a) las donaciones, b) los créditos “concesionales”, es decir, otorgados en condiciones más favorables que las de mercado

[4] Es decir, medido en “dólares constantes”, descontando la inflación

[5] Son autores de una parte de uno de los capítulos del informe

El Tercer Sector en España

Hace unos meses, un compañero de la Fundación energía sin fronteras difundió en la organización el informe del que hoy voy a hablar. Su título es “Radiografía del Tercer Sector Social en España: retos y oportunidades en un entorno cambiante”. Lo ha elaborado la consultora PwC, por iniciativa de la Fundación PwC.

El informe expone las principales magnitudes del sector, destacando su importancia. Presta una atención particular a la financiación y su evolución en los últimos años. Y expone los retos principales a los que hace frente.

Destaco una frase del informe: “…el propio sector tendrá que adaptarse a los cambios disruptivos que estamos viviendo, y para ello deberá reflexionar sobre los retos que enmarcan su futuro, construir consensos sobre los ejes que pueden determinar su viabilidad y sostenibilidad, y plantear propuestas de futuro”. Justamente en eso se enmarca la actividad que desarrollamos los voluntarios de esf que preparamos estas entradas en el blog.

Por José Luis Trimiño                                                                 19 de octubre de 2019


Para elaborar el informe, los autores han recurrido a:

-Analizar fuentes de información públicas.

Entrevistas presenciales con entidades del sector y personas conocedoras.

-Sesiones de trabajo con 30 organizaciones, poniendo en común análisis, experiencias y expectativas.

-Un cuestionario online, que recogió opiniones de casi 300 personas del sector.

El informe empieza por reconocer la dificultad de precisar lo que entendemos por Tercer Sector. Define como “Tercer Sector Social a “aquellas entidades privadas, formalmente organizadas, de carácter voluntario y sin ánimo de lucro cuyo propósito principal es impulsar el reconocimiento y ejercicio efectivo de los derechos sociales para avanzar hacia una sociedad más cohesionada e inclusiva, incluyendo dentro de las mismas a las entidades de cooperación internacional y de medio ambiente”. Ese es el ámbito estudiado. Incluye cooperativas sociales, residencias para colectivos en riesgo de exclusión, fundaciones, ONG de desarrollo, centros especiales de empleo e inversión, asociaciones de utilidad pública, acción social, medio ambiente y cooperación internacional (para el desarrollo, de emergencias, derechos humanos y paz) y tres entidades que considera “singulares”: Cáritas, Cruz Roja y Fundación ONCE[1].

Destaca su importancia y relevancia en atender necesidades sociales que, de otro modo, no serían satisfechas. Recuerda que en España 12,8 millones de personas continúan en riesgo de pobreza y exclusión social[2].

Algunas cifras del sector en España:

-Hay unas 30.000 organizaciones activas. Entre voluntarios y empleados, cuentan con 2 millones de personas.

-Gestionan unos 11.000 millones de euros al año.

El informe dedica una atención particular a la financiación de las organizaciones y su evolución en los 10 últimos años:

-En el periodo 2008[3]-2012 la financiación se redujo mucho. Sin duda, consecuencia de la crisis económica. Hay matices: subió algo de 2008 (12.000 Mio€) a 2010 (13.000 Mio€; descendió mucho de 2010 a 2012 (menos de 8.000 Mio €). Eso respondió, sobre todo, a una reducción de las aportaciones públicas, por la contracción de presupuestos. Se notó más porque, al mismo tiempo, las necesidades aumentaban, consecuencia de la crisis. Hay que señalar que la evolución no fue la misma en unos subsectores que en otros: el descenso fue más acusado en cooperación internacional y menos, en acción social.

-La tendencia cambió a partir de 2013. La recuperación ha sido lenta (10.000 Mio€ en 2017) y no constante. Ha aumentado la financiación procedente de la mayoría de las fuentes; especialmente, por la puesta en marcha de políticas activas de empleabilidad por la Administración Central. 2017 fue convulso. El informe se detiene en detalle en lo ocurrido ese año.

-Para 2018-2022, el estudio prevé que la financiación aumente un 2,9% anual en términos reales, creciendo tanto la pública como la propia y la de los socios.

-Con ligeras variaciones de un año a otro, la financiación de fuentes públicas supone alrededor del 60% del total; de privadas, el 40%. De estas últimas, la financiación propia supone entre el 60 y el 70%; las contribuciones de socios, del 10 al 20%; la obra social de las cajas de ahorro[4], del 10 al 15%; las aportaciones de empresas, del 5 al 7%[5].

-Por subsectores de actividad, la acción social supone siempre más del 80% del total de la financiación del Tercer Sector; la cooperación internacional y el medio ambiente, menos del 10% cada una.

Mirando hacia delante, el estudio analiza el efecto sobre el sector de cinco “mega-tendencias”: el cambio demográfico, la urbanización, el cambio climático (y escasez de recursos), los avances tecnológicos y los cambios en los poderes económicos mundiales. Considera que el sector tiene que hacer una reflexión estratégica sobre el efecto de esos cambios globales y ello, incluyendo las perspectivas de los beneficiarios y de los financiadores.

Junto con las organizaciones participantes, identifica diversos retos:

-Estratégicos:

. Cómo esas mega-tendencias afectan a la demanda de la entidad.

. ¿Qué rol quiere jugar la entidad en la provisión de servicios sociales?

. Esquemas de colaboración flexibles.

. Colaboración con otras organizaciones.

-Económicos:

. El sector depende mucho de la financiación pública. Eso genera incertidumbre y limita la capacidad de planificación y ejecución.

. Es fundamental diversificar las fuentes de financiación.

-Relacionales:

. Más colaboración y alianzas temporales entre entidades del propio sector.

. Potenciar las relaciones con empresas y Administraciones Públicas.

. Medidas de buen gobierno.

. Transparencia: más información a los diferentes grupos de interés; comunicar los resultados de las evaluaciones.

. Comunicación. No reactiva, sino comunicar mensajes acerca de la labor.

-Internos:

. Captación y retención de talento. Fomentar el desarrollo de los profesionales.

. Eliminar resistencias a la transformación digital, mediante formación y cultura.

. Cumplimiento de la normativa y los controles internos.

. Medir y comunicar el impacto de los programas.

En la Fundación energía sin fronteras estamos en esa línea.

CC BY-NC-SA


[1] No incluye -me parece lógico: a) Colegios e instituciones educativas, b) Cofradías pescadores, c) Sindicatos y partidos políticos, d) Museos, e) Residencias para la tercera edad, f) Iglesias, g) Asociaciones deportivas de carácter profesional, empresariales y profesionales

[2] En los países desarrollados, caso de España, no es relevante la “pobreza absoluta” (personas que viven con ingresos inferiores a 1,90 USD/día); lo más relevante es la “pobreza relativa” (personas en riesgo de pobreza y exclusión social).

[3] El informe presenta datos a partir de 2008. Pero está claro que en aquel momento la tendencia era a ir subiendo.

[4] Era bastante más elevada antes de la crisis: alrededor del 20%

[5] Me sorprende esta cifra tan baja. Para la Fundación Energía sin Fronteras es mucho más alta.

El problema del saneamiento en África

Unidad básica de saneamiento en Ternique, La Matanza (Perú) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

En la Fundación Energía sin fronteras trabajamos en dos sectores: la energía y el agua-saneamiento. A nivel mundial se está más lejos de alcanzar las metas de la Agenda 2030 relativas al saneamiento que las del agua potable. Es necesario prestarle atención. Así que hoy vamos a hablar de la situación en África y de cómo hacerla frente.

Como punto de partida tomo el artículo What Africa must learn to solve its sanitation crisis”, de Chilufya Chileshe, de WaterAid. Expone resultados de un estudio en 10 países africanos: situación, políticas nacionales y retos a afrontar. Para avanzar en el saneamiento, pone sobre la mesa experiencias de la India y hace recomendaciones a los gobiernos.

Por José Luis Trimiño                                                                 13 de octubre de 2019


Cuando se adoptó la Agenda 2030[1], la India era, con diferencia, el país donde había más personas sin acceso a un saneamiento adecuado y más defecación al aire libre. Desde entonces, se ha adoptado allí un ambicioso programa a nivel nacional para afrontar ese reto, el Swachh Bharat Mission[2].

El artículo de Chileshe empieza reconociendo aspectos positivos de la toma de conciencia del problema del saneamiento en África:

-Hay ciudadanos activos que, mediante la participación y la protesta, presionan para que se avance.

-El Consejo de Ministros de Agua Africanos:

. Ha encargado la elaboración de unas guías sobre política de saneamiento.

. Hace seguimiento de los “Compromisos de Ngor[3]”. Se tealizan talleres subregionales para examinar y validar los resultados.

. Se celebran las Africa Water Week[4], donde se intercambian experiencias y se aprende en acceso al agua, saneamiento e higiene.

Pero, en el día a día, la mayoría de los africanos pide que se preste más atención al saneamiento, en especial en las zonas rurales y en los asentamientos urbanos no planificados, que es donde vive la mayoría de los pobres.

Una higiene adecuada es fundamental para alcanzar el ODS 6 (agua y saneamiento adecuados para todos) y otros (salud, nutrición, educación).

The State of Hygiene in Southern Africaes un informe de WaterAid. Recoge datos sobre la higiene en 10 países de África y analiza las políticas y estrategias, con sus objetivos y metas para promover la higiene y los cambios de comportamiento necesarios.

Considera que, para acelerar el proceso en África, los gobiernos deben aplicar cuatro lecciones inspiradas en el programa Swachh Bharat Mission de la India:

-Voluntad política y liderazgo. Estableciendo metas y horizontes temporales ambiciosos.

-Financiación pública. En algunos países[5] hay esfuerzos y políticas de saneamiento. Pero suele faltar financiación, lo que constituye un cuello de botella importante. Y no basta con comprometer recursos; hay que desembolsarlos y utilizarlos para los fines previstos.

-Alianzas. Bien coordinadas, entre varios grupos. Las alianzas multi-actor deben cuidar el dirigirse a los pobres y marginados, con soluciones para sus necesidades específicas; incluyendo el dar respuestas al crecimiento demográfico y la urbanización.

-Participación ciudadana. Hay que crear mecanismos para ello. Utilizar los medios de comunicación para que la gente tome conciencia. En particular, incorporar y empoderar a las mujeres.

Chileshi señala que en África -en especial, en áreas urbanas- hay un problema con los lodos fecales: es frecuente que únicamente se almacenen, sin prestar suficiente atención -ni dinero- a su vaciado, transporte y tratamiento. Por ello, añade dos recomendaciones más:

-Persistir. Los beneficios que aporta el saneamiento dependen mucho de los cambios de comportamiento en cuanto a higiene. Ello lleva tiempo y esfuerzo y está muy determinado por elementos del contexto. Se requieren inversiones regulares y esfuerzos de comunicación persistentes, con mensajes adecuados.

-Un sector privado con conciencia social, al que se pueda confiar la prestación de servicios asequibles que cumplan unos niveles de exigencia. Ayudar a empresas de saneamiento que trabajan en zonas mal servidas: a) estableciendo un marco regulatorio adecuado; b) canalizando financiación hacia ellas; c) facilitando el que desarrollen sus capacidades; d) haciendo que entiendan la necesidad de dar servicio a grupos específicos de personas.

Hace una breve referencia a la conferencia AfricaSan, que se celebró en Ciudad del Cabo (Suráfrica) en febrero.

El artículo termina apelando a que los gobiernos de África inviertan en resolver la crisis del saneamiento y afirmando que, con los esfuerzos adecuados, se podrá eliminar la defecación al aire libre y acercarse a que en 2030 todos dispongan un servicio de saneamiento gestionado de forma segura[6].

CC BY-NC-SA


[1] ODS 6 (Agua y saneamiento), meta 6.2: “De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad”.

[2] Nos hemos referido a él en las entradas “Subsidios al saneamiento” (https://amigosesf.wordpress.com/2017/11/02/subsidios-al-saneamiento/) y “Más sobre los retretes” (https://amigosesf.wordpress.com/2019/09/02/mas-sobre-los-retretes/).

[3] The Ngor Declaration: Towards dignity through sanitation and hygiene: https://globalhandwashing.org/the-ngor-declaration-towards-dignity-through-sanitation-and-hygiene/

[4] https://africawaterweek.com/aww7/

[5] El artículo cita Esuatini (Suazilandia), Zambia y Nigeria

[6] De los distintos niveles de saneamiento hablábamos en la entrada “¿Cuántas personas tienen acceso al agua y al saneamiento?” (https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/19/cuantas-personas-tienen-acceso-al-agua-y-al-saneamiento/)

Conocer las causas para luchar mejor contra el cambio climático

Imagen: Nicholas Doherty (Unspash)

Por Blanca Mateo                      

                                         9 de octubre de 2019

Antes de ponernos hablar de qué soluciones se le pueden dar al problema del cambio climático, debemos entender primero cuál es la causa principal del mismo. En esta premisa se basa el artículo How to Really Fight Climate Change de Marina Martínez.

La autora parte del estudio Carbon Disclosure Project (CDP) / Carbon Majors Database para escribir este artículo. En este estudio los autores demuestran que la industria más contaminante, y que por ende, más gases de efecto invernadero expulsa a la atmósfera es la de los combustibles fósiles. Esta industria ha contribuido a un 71% de la emisión de gases de efecto invernadero en los últimos 30 años.

Partiendo de estos datos, el problema que identifica la autora no es tanto el nivel en que las compañías de esta industria contaminan, sino cómo una vez estas evidencias se hicieron públicas, e incluso una vez firmado el Acuerdo de París, decidieron aumentar la financiación dedicada a campañas y lobbying en contra de las políticas que buscan mitigar el cambio climático. El problema de la industria de los combustibles fósiles no ha sido tanto su utilización sino la financiación de las compañías a campañas que desacreditaban el cambio climático.

El lado bueno de esta afirmación es que, si destináramos ese dinero a invertir en energías limpias en vez de invertirlo en campañas y lobbying, el cambio climático podría desacelerarse e incluso revertirse. Y no todo son malas noticias, “más de 1.000 instituciones han invertido ya más de $8 billones (“trillions”) en fondos que buscan sustituir los combustibles fósiles con energías renovables”.

CC BY-NC-SA