¿Seguro que la energía fuera de red es mejor para el medio ambiente?


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Casa en Nueva Gales del Sur (Australia) – Foto: Takver

Esta reseña recoge un artículo de Victor Young, de la empresa Aurecon (cuyas bases están en Suráfrica y Australia), publicado en Devex con el título Is going off-grid really better for the environment?.

El artículo afirma que bastantes consumidores se están pasando a las energías renovables en los hogares[1], hartos de que la red eléctrica no se “descarbonice” más rápidamente; y que ya es hora de que las empresas suministradoras de servicios energéticos se replanteen sus estrategias. Pero pone en cuestión el que esa energía fuera de red sea la alternativa más sostenible.

Por José Luis Trimiño

A medida que las energías renovables se vuelven más asequibles, en zonas rurales –donde la conexión a la red es cara- cada vez más gente se pasa a las renovables, aun aceptando disponer de un suministro menos fiable y de menos potencia. Pero en las ciudades, eso no resulta eficaz, por la ventaja que supone la existencia de la red (un coste irrecuperable).

Young señala que al cabo de unos 10 años hay que cambiar las baterías y desecharlas. Y llama la atención sobre el impacto ambiental en carbono de la fabricación, suministro y tratamiento de residuos de las baterías. Sostiene que si la red eléctrica no utilizara combustibles fósiles, habría pocos incentivos para que la gente se pasara a las renovables en los hogares.

Según el artículo, los consumidores conectados a la red están reduciendo su consumo de energía, cambiando comportamientos y utilizando dispositivos más eficientes. Y para las empresas suministradoras eso significa un exceso de capacidad y menos ingresos. Tienen que replantearse la función de la red y cambiar su modelo de negocio.

Para las empresas de servicios públicos, una de las oportunidades se deriva de que no es indispensable que los equipos de renovables para los hogares tengan que ser propiedad del cliente. Ya hay empresas que proporcionan paneles en alquiler. Por otra parte la energía renovable producida por un hogar puede compartirse, por ejemplo mediante una plataforma ad hoc, empleando una aplicación para comprar y vender energía a otros.

El artículo apela a invertir en tecnologías emergentes, comercializar aquellas que son prometedoras y optimizar las ya conocidas. Aunque la Power Ball de Tesla[2] sea el producto líder en almacenamiento de baterías en hogares, hay otros actores en la competición, lo que empuja los costes a la baja.

Resalta también el poder de las comunidades. Menciona el caso de Viena, donde una alianza entre el Ayuntamiento y Wien Energy[3] ofrece a la población local la oportunidad de invertir en centrales solares municipales[4] para ayudar a conseguir los objetivos de energías renovables.

Young termina afirmando que el paso a la energía renovable ya se ha dado, de manera que saldrán adelante las empresas de servicios inteligentes dispuestas a conducir el cambio hacia un futuro más limpio. Pero ello requiere dejar atrás muchos viejos patrones.

CC BY-NC-SA

 

[1] En Australia se estima que para el año 2020, un millón de hogares podrían tener sus propios sistemas combinados solar + baterías.

[2] https://www.tesla.com/powerwall

[3] http://www.wienenergie.at/media/files/2014/wienenergie_jb_2011_engl_91568.pdf

[4] http://www.aurecongroup.com/en/about/sustainability-aurecon/sustainability-stories/solar-energy.aspx

Un pensamiento en “¿Seguro que la energía fuera de red es mejor para el medio ambiente?

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