Por un nuevo modelo de negocio acorde con los ODS


better-business-better-worldLas cuestiones relativas al sector privado y su papel en el mundo del desarrollo y en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) figuran entre aquellas a las que prestamos más atención en el blog de Energía sin Fronteras.

La Business and Sustainable Development Commission (BSDC)[1] ha publicado el informeBetter Business and Better World. Se ha hecho público justo antes del World Economic Forum de Davos. Devex se ha hecho eco en un artículo de Adva Saldinger: “Business leaders call for new socially focused business model that embraces SDGs”.

El informe apela a que los modelos de negocio cambien radicalmente y se focalicen más en cuestiones sociales. A que las empresas restauren la confianza, aborden los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y hagan más sólidas las bases de la economía global. De no ser así, las empresas corren el riesgo de que se produzcan recesiones que las pongan en peligro.

Afirma que la globalización, en su forma actual, deja de lado a muchas personas, distribuye sus beneficios de manera muy desigual y ha dejado de ser sostenible políticamente.

Por José Luis Trimiño

El informe establece una hoja de ruta para las empresas y para el mundo del desarrollo, buscando implicar al sector privado en la Agenda 2030. Defiende que abordar los ODS es bueno para las empresas: dará acceso a mercados que proporcionarán rendimientos altos. Sostiene que, para aprovechar estas oportunidades, las empresas tienen que buscar la sostenibilidad ambiental y social, como buscan cuotas de mercado y aumentar el valor de las acciones; si no lo hacen, los costes y las incertidumbres crecerán, hasta que no haya un mundo viable en el que hacer negocios.

El Presidente de la BSDC, Lord Mark Malloch-Brown, afirma que la gente se ha puesto en contra de las instituciones de élite, incluyendo las empresas, estas tienen que recuperar la confianza y la licencia social para operar y no solo eso, sino demostrar, con hechos, que no se trata solo de palabras.

El informe dice que cada vez más la gente percibe que las empresas grandes y los grandes organismos financieros están despegados de la realidad, más preocupados por justificarse entre sí que a los representantes de los países –y mucho menos a las municipalidades o comunidades donde operan. Tienen que recuperar su licencia social de funcionamiento.

El informe pretende ser un punto de partida. Pero los miembros de esta comisión quieren no estar solos, sino dar un empujón para que el conjunto de las empresas –en todos los sectores- siga y se comprometa con este plan. Para ello, se apoyan en organizaciones como la Cámara de Comercio Internacional[2], el Pacto Mundial[3] o el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible[4] y trabajan con escuelas de negocios para enseñar estas cuestiones a los futuros líderes empresariales. Uno de los miembros de la Comisión dirige un proyecto de investigación para crear una especie de  “puntuación en los ODS” (“SDG scorecard[5]”), dirigido a invertir en empresas que se ocupan de los ODS.

Malloch-Brown sostiene que no es posible caer en una especie de proteccionismo que ignora los mercados globales, las amenazas medioambientales o las derivadas de la seguridad y las migraciones, amenazas que crecerán si la economía global no invierte, en lo esencial, como propone el informe.

Pero hay barreras críticas –algunas, de tipo regulatorio- en el camino a los ODS. La más importante, dejar de pensar a corto plazo. Ejemplos: 1) Algunos accionistas piden informes trimestrales –que quizás ni siquiera consideren beneficios a largo plazo aunque haya pérdidas a corto-; 2) Falta capital a largo plazo, necesario para muchos proyectos de desarrollo e infraestructuras.

Se necesita una regulación inteligente, bien pensada, alineada con las inversiones que el desarrollo necesita a nivel mundial. Según el informe, muchas empresas ven el cambio climático como una amenaza importante para su crecimiento y prosperidad a largo plazo, por lo que consideran necesario actuar.

Hay sectores que disponen de otros mecanismos y no precisan de apoyo o regulación gubernamental. Se cita el caso del Consumer Goods Forum.

El informe bosqueja una visión, no presenta un camino preciso a seguir por cada empresa. Malloch-Brown dice que la gran ventaja de incorporar al sector privado al mundo del desarrollo es su carácter competitivo, que produce innovación y la ofrece a sus clientes.

Muchos líderes empresariales consideran que temas como el cambio climático, el empleo de los jóvenes, la violencia o la igualdad de género incumben, en principio, a los gobiernos, aunque ellos lo apoyan. Con frecuencia, las empresas perciben los programas sociales y ambientales como un coste. Y, en paralelo, el mundo del desarrollo ha sido escéptico respecto al papel del sector privado.

Sin embargo, este informe da una visión distinta. En primer lugar, muestra que el sector privado verdaderamente necesita los ODS, porque ofrecen una estrategia de crecimiento para cada empresa en particular, para las empresas en general y para la economía mundial. Y, en segundo lugar, para materializar los ODS se necesita a las empresas.

Las ideas de este informe pueden ayudarnos a Esf en nuestras relaciones con empresas –sean del Patronato o no. Y pueden servirnos de guía en alianzas y colaboraciones con ellas.

CC BY-NC-SA

 

[1] http://businesscommission.org/. Grupo de unos 35 líderes de empresas, finanzas, sociedad civil y sindicatos. Se constituyó en 2015 para promover el papel de las empresas en los ODS.
[2] http://www.iccspain.org/
[3] http://www.pactomundial.org/global-compact/
[4] http://www.wbcsd.org/
[5] https://www.odi.org/publications/9895-projecting-progress-reaching-sdgs-2030.
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3 pensamientos en “Por un nuevo modelo de negocio acorde con los ODS

  1. Leo Gutson

    Me parece interesante el hecho de obtenter por parte de las empresas la “licencia social” para operar y no solo eso, sino demostrar, con hechos, que no se trata solo de palabras como dice el articulo. Un paso y vehiculo muy interesante para que Esf y su patronato trabajen en conjunto para atacar los ODS y la agenda 2030. Enhorabuena!

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  2. Lucila

    Me gusta el articulo y los comentarios de Leo.
    Hablar solo de la “licencia para operar”, siempre me ha parecido un poco pobre. Creo que se limita a resolver una necesidad ineludible de la empresa. Tengo mucha confianza en que la visión de la responsabilidad social de la empresa se vaya encaminando cada vez mas a la idea de “valor compartido” . Es la única forma de que todos encontremos el camino común que nos conduzca a un mundo justo y sostenible.
    Las empresas de negocios deberían tomar buena cuenta de ello.

    Responder
  3. Pingback: Empresas sociales: 11 cosas que hemos aprendido | Energia sin fronteras

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