Las inversiones con impacto social siguen creciendo


impact-investingUno de los temas que seguimos en este blog es el relativo al rol del sector privado en el desarrollo. En ese marco seguimos cuestiones relativas a las inversiones con impacto social (“impact investments”). Se trata de inversiones que buscan simultáneamente impactos / rentabilidades financieros y sociales. Los “inversores de impacto” son fondos de inversión, fundaciones, bancos, instituciones financieras de desarrollo, fondos de pensión, aseguradoras y gestoras de patrimonios familiares.

El Global Impact Investing Network, GIIN, es una organización sin ánimo de lucro que busca potenciar las inversiones con impacto social, en cuanto a tamaño y eficacia. Publica informes anuales.

Su Annual Impact Investor Survey 2017, el séptimo,  se hizo público en mayo. Lo he sabido por una reseña publicada por Adva Saldinger en Devex: Impact investing growth continues as industry begins tracking of SDGs.

Por José Luis Trimiño                                                                  25 de agosto de 2017

Energía sin Fronteras no hace inversiones con impacto social y por el momento no recibe financiación de entidades que se consideren inversores de impacto social. Pero sí estamos formulando ahora un proyecto, CORYLUS, que busca un retorno parcial de la inversión con objeto de que los fondos recuperados se empleen en otros proyectos.

El informe del GIIN que reseñamos se basa en una encuesta sobre las actividades de 209 organizaciones, que están entre los inversores con impacto social más importantes. Analiza:

-sus actividades;

-los fondos asignados según: a) zonas geográficas, b) sector, c) instrumento de inversión;

-mecanismos de medida del impacto;

-rendimiento;

-perspectivas de cada inversor sobre temas como: a) segmentación del mercado, b) rol del capital aportado por debajo de las tasas de mercado; c) penetración de grandes empresas financieras; d) inversión en bienes públicos;

-compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El propio GIIN señala ciertas conclusiones del informe:

-Volumen de activos: 114.000 millones USD[1];

-Invertido en 2016: 26.000 millones USD, a través de 8.000 convenios;

-Distribución geográfica: 40% en América del Norte, 14% en Europa occidental, 10% en África subsahariana, 9% en América Latina, etc.

-El 50% buscan impactos sociales y ambientales; el 41%, sociales; el 9%, ambientales.

-La mayor parte de la inversión se dirige a sectores que satisfacen necesidades básicas: vivienda, energía, servicios financieros y alimentación y agricultura.

-Los gestores de los fondos perciben que todo tipo de inversores se interesan en ello.

-El 26% mide algo de sus inversiones con respecto a algún ODS; otro 33% piensa hacerlo próximamente.

-La mayoría de los encuestados considera que en este sector de las inversiones de impacto juega un papel muy importante el capital que busca rendimientos inferiores a las tasas de mercado.

-La mayoría piensa que la penetración de empresas grandes en este sector lo hará más profesional y permitirá aportar más capital, sin que ello implique distorsiones importantes de la misión o del impacto de estas inversiones.

Adva Saldinger basa su reseña en el informe y en una entrevista con Abilash Mudaliar, director de investigación de GIIN. Aparte de lo dicho:

-El 57% hizo su primera inversión en los últimos diez años.

-La mitad de las inversiones se han hecho en países desarrollados; la otra mitad, en los emergentes o en desarrollo.

-Los encuestados son optimistas: el 91% dice que el rendimiento financiero de la inversión alcanzó o superó las expectativas.

-La mayoría de los gestores considera que la penetración de grandes fondos es positiva.

-El 66% de los encuestados espera rendimientos similares a los del mercado, ajustados al riesgo; el resto espera rendimientos inferiores a los de mercado.

-A veces, estas inversiones de impacto se ven como una etapa intermedia entre la filantropía/donación y las inversiones comerciales, que pueden utilizarse para reducir el riesgo de inversiones o para apoyar empresas que podrían no dar los rendimientos del mercado.

La reseña de Saldinger termina:

-Recopilando los retos pendientes, como: a) encontrar capital para ciertos temas específicos o b) cómo salirse de una de estas inversiones-

-Refiriendo lo que hace el GIIN para ayudar al sector: a) cómo combinar diferentes tipos de capital, b) combinar inversiones que buscan rendimientos de mercado con aquellas que los aceptan inferiores a cambio de más impacto, c) cómo crear productos o mecanismos que permitan a los inversores salirse de la inversión.

CC BY-NC-SA
[1] Para facilitar la comprensión de los órdenes de magnitud: a) el volumen de “ayuda oficial al desarrollo” a nivel mundial es del orden de 140.000 millones USD / anuales (cifras contrastadas por el CAD de la OCDE); pero, ¡cuidado! no es lo mismo una donación que una inversión, b) el presupuesto de la UE (gestionado por sus instituciones) es de un orden de magnitud parecido: 140.000 millones €; c) el PIB de España es del orden de 1.100.000 millones € /anuales.
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  1. Pingback: Empresas sociales: la SOCAP 2017 | Energia sin fronteras

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