Hacia una cooperación más eficaz


making coop effective 2016Desde hace quince o veinte años hay un movimiento por la “eficacia de la ayuda [al desarrollo]” (“aid effectiveness”). Se han celebrado varias conferencias internacionales sobre este tema (París, Accra, Busan…[1]). Se definieron cinco principios o compromisos al respecto: Apropiación [por los países beneficiarios], Alineamiento [con las políticas y prioridades de los países], Armonización [entre los donantes], Gestión por Resultados y Rendición de cuentas recíproca.

Son principios que compartimos en Energía sin Fronteras. Procuramos que nuestras actuaciones se ajusten a ellos.

La OCDE y el PNUD publican regularmente informes sobre los progresos en este campo. El más reciente está accesible en las webs del PNUD y de la OCDE: http://www.undp.org/content/undp/fr/home/librarypage/development-impact/making-development-co-operation-more-effective–2016-progress-re.html.

Por José Luis Trimiño                                                           4 de septiembre de 2017

Estos informes tienen por objeto compartir información sobre los avances en la implementación de los principios de desarrollo eficaz, facilitar el diálogo y estimular el intercambio de experiencias (gobiernos, organismos multilaterales, sociedad civil y sector privado). Destacan los aspectos que requieren atención y animan a tomar medidas para acelerar el progreso.

El informe de 2016 recopila datos facilitados por los gobiernos de 81 países -de renta baja y media-. Participaron, además, muchas organizaciones de desarrollo: públicas, internacionales, de la sociedad civil, sector privado, gobiernos locales…). Presenta los resultados en cuatro apartados, relacionados con los principios de ayuda eficaz:

-Focalización en resultados.

-Apropiación de las prioridades de desarrollo por los países.

-Alianzas incluyentes para el desarrollo.

-Transparencia y rendición de cuentas compartida.

El informe examina: a) la eficacia de los gobiernos a la hora de crear un ambiente favorable para maximizar el impacto de la cooperación y propiciar la aportación de actores no gubernamentales y b) la eficacia de las aportaciones de los socios para el desarrollo.

Los progresos se siguen mediante indicadores específicos acordados entre los distintos actores, lo que facilita la responsabilidad mutua.

Algunas conclusiones positivas:

-Se está adoptando un enfoque basado en los resultados: a) el 99% de los países tiene estrategias de desarrollo nacionales y sectoriales, b) el 74%, un documento único de planificación; c) el 85% de los nuevos programas y proyectos de los socios para el desarrollo se adecúa al marco de resultados del país.

-Se evoluciona hacia alianzas más incluyentes entre gobiernos, sociedad (OSC) y sector privado: a) En el 70% de los países, gobierno y sector privado en demostrado un interés compartido en fortalecer el diálogo por el desarrollo sostenible; b) Casi el 90% de los gobiernos consulta a las OSC sobre políticas de desarrollo; c) Las OSC se coordinan mejor entre ellas.

-Aumenta la transparencia: a) Muchos socios para el desarrollo proporcionan una buena información en alguna de las tres bases de datos internacionales fundamentales sobre la cooperación al desarrollo; b) Es más transparente la elaboración de los presupuestos de los países y la manera como estos recogen la financiación para el desarrollo; c) Casi la mitad de los países hace un seguimiento de las asignaciones para equidad de género y empoderamiento de mujeres.

Cuellos de botella y áreas donde se precisa mejora:

-Para monitorear los resultados de los programas del desarrollo, solo el 52% utiliza fuentes y sistemas del gobierno.

-Solo el 49% de los gobiernos se involucran en la evaluación de los resultados de las intervenciones de los socios para el desarrollo.

-En cuanto al fortalecimiento de los sistemas de los propios países, apenas hay avances: unos países han mejorado; otros, empeorado; muchos, sin cambios.

-Solo la mitad de la cooperación al desarrollo se canaliza a través de los sistemas de gestión de las finanzas públicas y de contratación de los propios países.

-Solo en el 51% de los países hay un diálogo significativo con las OSC. En el 63% hay pocas posibilidades de establecerlo, debido, sobre todo, a falta de líderes. En la mayoría, no hay instrumentos o recursos para que el diálogo se traduzca en acción.

-Queda mucho por hacer en cuanto a previsibilidad a medio plazo de la ayuda al desarrollo. Solo el 74% tiene alguna previsibilidad. Eso dificulta el que los países receptores planifiquen y administren bien los flujos financieros.

-Menos de la mitad de los donantes involucra a los gobiernos locales y a actores no estatales en las revisiones o evaluaciones de la cooperación con el país y muchos no las ponen a disposición del público. Además, muchos de esos procesos se hacen por métodos tradicionales, que tienen que ser adaptados.

El informe muestra que:

-Las alianzas institucionalizadas sólidas permiten construir confianza mutua y sentar bases para la transparencia y la rendición de cuentas.

-Hay buenos ejemplos (de países, socios -donantes- y actores no estatales) que muestran que es posible avanzar sobre los principios de eficacia de la ayuda.

-Hay potencial para identificar factores de éxito, compartir lecciones y facilitar el aprendizaje mutuo que permitan acelerar esfuerzos para alcanzar los ODS.

CC BY-NC-SA
[1] http://www.oecd.org/dac/effectiveness/34428351.pdf
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