Rehabilitación para hogares vulnerables


rehabilitacion-expres-hogares-vulnerablesDesde hace unos pocos años, Energía sin Fronteras ha empezado a trabajar también en España. Tras un estudio, estamos aquí trabajando en la línea “Pobreza y energía”.

La Fundación Gas Natural Fenosa ha publicado el estudio “Rehabilitación exprés para hogares vulnerables. Soluciones de bajo coste. La autoría es de un equipo dirigido por la Arquitecta Margarita de Luxán García de Diego.

El estudio se focaliza en España. Intenta avanzar hacia posibles mejoras en las condiciones de bienestar térmico y en evaluar el consumo energético en climatización de viviendas habitadas por familias en situación de pobreza o vulnerabilidad energética. Busca soluciones de bajo coste y aplicación rápida y sencilla, que mejoren las condiciones de confort de esas personas.

Parte de un análisis previo de las condiciones de las construcciones y los hogares en cuatro ciudades seleccionadas por su representatividad climática y poblacional (Barcelona, La Coruña, Madrid y Sevilla). A partir de él, plantea una serie de indicadores característicos de las situaciones de pobreza energética. Para ello, recoge datos climáticos, demográficos, económicos y sociales, junto con características de las viviendas. Considera las diferencias entre las cuatro ciudades en cuanto a sus circunstancias de composición y tenencia de los hogares, edad y estado de las edificaciones, instalaciones existentes, etc. Concluye con posibilidades de actuaciones y resultados en cada situación.

Por José Luis Trimiño                                                                 13 de enero de 2018

Tras una introducción, la primera parte del estudio es “Pobreza energética, factores e indicadores en las ciudades seleccionadas”.

Empieza por considerar la pobreza energética y los tres factores por los que suele medirse: a) coste elevado de la factura energética, b) bajos ingresos de los hogares y c) baja eficiencia energética de las viviendas. Puestos en un gráfico, ello lleva a seis grupos: desde el G1 (hogares en situación de pobreza energética y monetaria) hasta el G6 (hogares sin pobreza energética ni monetaria). Considera que las personas en situación de pobreza energética hacen un uso muy restringido, o casi nulo, de sus instalaciones de calefacción o refrigeración y, por ello, mejorar las condiciones térmicas interiores mediante la rehabilitación de la envolvente de sus viviendas supone una solución eficaz y duradera. En ello se centra el estudio.

Pasa luego al análisis climático y las estrategias de diseño pasivo. Señala que el consumo energético de las viviendas está directamente relacionado con las condiciones climáticas y que un diseño adecuado de las edificaciones, adaptado al clima, reduce el consumo de la energía necesaria para mantener el bienestar. Han realizado un análisis climático de las cuatro ciudades escogidas, identificando para cada una las estrategias de diseño más adecuadas: las propias de los meses fríos, como la captación solar, las ganancias internas y la calefacción convencional, y las de los meses cálidos, como la protección solar o la ventilación nocturna. Otra estrategia es el aprovechamiento de la inercia térmica de los elementos de la edificación, sobre todo la de muros y forjados. Algunas estrategias pasivas son de aplicación en casi todas las localidades estudiadas, aunque el nivel de necesidad varía mucho de una a otra. Respecto a la rehabilitación de las viviendas, es fundamental considerar el tratamiento de los huecos frente a la protección solar durante los meses más calurosos. Las estrategias pasivas en la edificación en un determinado clima son las mismas en una vivienda de nueva planta que en una vivienda ya construida, pero las soluciones son diferentes.

La segunda parte es un “Catálogo de soluciones de bajo coste”. Además del bajo coste, establece otros requisitos: puesta en obra rápida, poder realizarse desde el interior y que no requieran licencia de obras. Considera soluciones en: 1) paramentos, 2) acristalamientos y carpinterías, 3) protección solar, 4) techos, 5) suelos. Las deja reflejadas en 77 fichas; en ellas recoge información general, datos técnicos y recomendaciones sobre su empleo, montaje y puesta en obra y coste estimado. Ello permite la comparación y elección de las soluciones más adecuadas para cada caso.

La tercera parte del estudio es la “Simulación energética de estado actual y aplicación de soluciones”. La simulación permite evaluar la reducción del consumo de energía para mantener el bienestar interior y las temperaturas dentro de la vivienda. El estudio realiza la simulación en un bloque lineal exento, porque es una tipología muy representativa de las viviendas construidas en los años 60 en España y en el que se aloja una parte importante de la población vulnerable. Tiene en cuenta que el consumo energético de cada vivienda depende de diversos factores, además de los anteriormente señalados, como: a) su orientación y posición relativa en el edificio, b) los márgenes de confort que se establezcan.

Aplicar un conjunto de soluciones (mejora del aislamiento térmico, sustitución de carpinterías y vidrios e incorporación de protecciones solares) en las viviendas muestra una reducción de la demanda energética en climatización que es diferente en función de la localidad donde se ubica. Las soluciones propuestas (aislamiento de muro, cambio de carpinterías y vidrios, incorporación de protecciones solares) suponen un gasto económico que varía de 5.600 a 8.000 €. Eso supondría un ahorro anual de entre 300 y 650 €/vivienda, considerando que dispone de los sistemas más habituales para garantizar el bienestar interior (calefacción y producción de agua caliente sanitaria con radiadores y caldera de gas y refrigeración por aparatos eléctricos). Sin embargo, los hogares en situación pobreza y vulnerabilidad energética no suelen utilizar los sistemas de climatización, porque no pueden permitirse ese gasto. Por ello, el estudio considera que no tiene sentido un análisis de retorno de la inversión económica de mejora de la vivienda. Lo que hace es evaluar las temperaturas interiores de las viviendas antes y después de la aplicación de las soluciones, en condiciones pasivas, sin hacer uso de los sistemas de climatización. Los resultados varían para cada localidad, pero, tras la intervención exprés considerada, en invierno disminuyen, incluso desaparecen, las temperaturas inferiores a 10°C en el interior de la vivienda y aumenta el porcentaje de tiempo en el que la vivienda está a una temperatura superior a los 18,5°C. Y en verano, se reduce el periodo de tiempo en el que la temperatura se encuentra por encima de los 29°C. El número de días en bienestar aumenta del 10% al 15% en los meses de invierno y del 7% al 15% en verano.

La cuarta parte es el “Análisis del impacto de las soluciones de bajo coste en las viviendas y su relación con la pobreza energética”. En todos los casos analizados, en los hogares en los que se solapan pobreza monetaria y energética (grupo G1), las medidas de intervención consiguen mejorar sus condiciones, pero no son suficientes para sacarlos de la situación de pobreza energética. Serían necesarias otras medidas, bien de reducción del gasto de energía en la vivienda bien de aumento de renta. Sin embargo, para quienes están en el grupo G3 (pobreza energética, pero no monetaria), la intervención exprés permitiría salir de esa situación a muchos hogares, aunque quedarían en situación de vulnerabilidad. Para las familias en situación de vulnerabilidad energética y monetaria (grupo G4), el impacto de la intervención siempre resulta positivo.

El estudio señala que en situaciones de pobreza energética no es adecuado usar el ahorro energético como indicador principal, ya que la mayoría de esos hogares no puede ahorrar en algo que no consumen. Por tanto, hay que focalizarse en la demanda que sería necesaria para conseguir condiciones de bienestar en el interior de la vivienda. Y es imprescindible comprobar el número de horas en las que podrían alcanzar bienestar sin consumo alguno, ya que esta es la situación más habitual de los hogares en pobreza energética.

Para finalizar (parte 5) el estudio resume una serie de recomendaciones específicas para cada una de las cuatro ciudades consideradas. Presenta cuadros que recogen la efectividad de cada medida en diversos tipos de vivienda, con idea de ayudar a escoger las prioritarias.

CC BY-NC-SA
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