¿Qué rendimientos da el acceso a la energía?


Why Wait

Imagen: SE4All

En los últimos años, afortunadamente, ya se presta atención al acceso a la energía, a las personas que carecen de él y a cómo proveerlo. Se ha puesto en evidencia que el acceso a la energía produce muchos beneficios, directos e indirectos: gracias a la luz, los niños pueden estudiar en casa; un centro de salud con un suministro fiable de electricidad proporciona mejor servicio a la comunidad; cocinar utilizando menos queroseno, carbón o estiércol animal mejora la salud de la familia…

Pero cuantificar esos beneficios no es tan fácil.

Por ello Sustainable Energy for All (SE4All) y Power for All encargaron al Overseas Development Institute (ODI) un modelo-marco que facilitara a los decisores evaluar los beneficios económicos, sociales y medioambientales que las familias y los países pueden conseguir gracias a un mayor acceso a la energía eléctrica.

El resultado es el estudio “Why Wait? Seizing the Energy Access Dividend”, accesible, por ejemplo, en SE4All. Ofrece un panorama de los beneficios o rendimientos que pueden obtenerse, basándose en el servicio energético que se proporcione a personas -y sus actividades económicas- que actualmente carecen de él.

Facilita valorar las ventajas comparativas de servicios, sistemas y productos energéticos dirigidos a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de acceso universal a la energía.

Para las valoraciones, el estudio considera en detalle Bangladés, Etiopía y Kenia.

Por José Luis Trimiño                                                                       24 de abril de 2018

El estudio sostiene que es más rápido y asequible dar el acceso a la electricidad integrando soluciones centralizadas con otras de energía renovable descentralizada. También que no hay suficiente esfuerzo financiero para estimular el acceso de los hogares a la electricidad.

“Why Wait?” indica que:

-los hogares pueden ahorrar centenares de dólares / euros utilizando energía solar para la iluminación y para cargar los móviles; el equivalente a la renta media anual de entre 61.000 y 406.000 personas;

-es cierto que los servicios eléctricos descentralizados dejan más tiempo para estudiar; equivalente al tiempo que pasan en la escuela cada año entre 140.000 y 2 millones de escolares;

-las reducciones de emisiones de hollín en los tres países estudiados se estiman entre 15 y 330 millones de toneladas equivalentes de CO2.

El estudio afirma que:

-El acceso universal a servicios energéticos modernos es un pre-requisito para erradicar la pobreza y un factor que permite el desarrollo humano y económico.

-Se plantean preguntas importantes sobre cuál es el mejor modo de hacerlo y qué argumentos emplear para acelerar el acceso, frente a otras prioridades con las que hay que competir.

Why Wait?” intenta asignar un valor económico, social y ambiental al tiempo que va a llevar -a hogares, empresas y comunidades- conseguir los beneficios que se derivan del acceso a la electricidad.

El estudio elabora un “rendimiento” (“Energy Access Dividend”), que es función del coste de las conexiones, su asequibilidad por las poblaciones, los impactos que el uso de la electricidad tiene en el desarrollo -para diversos niveles de acceso- y el tiempo durante el que se tiene acceso. Presenta un marco novedoso para entender y cuantificar ese rendimiento. E incluye estimaciones de ese “rendimiento” para los tres países estudiados. Los países se seleccionaron considerando que en todos ellos hay un número sustancial de personas sin acceso a la electricidad, pero con diferencias entre ellos en demografía, nivel de renta y electrificación.

Why Wait?” considera el impacto de los servicios eléctricos en:

-reducción de gasto en servicios energéticos (queroseno, carga de móviles),

-más tiempo disponible, gracias a la iluminación y a otros aparatos;

-mejoras en educación, salud y comunicaciones;

-aumento de productividad e ingresos;

-mejoras en la salud -y en el calentamiento global- debidas a la reducción de CO2 y a la contaminación por hollín.

Utiliza los niveles (“tiers”) de acceso definidos por el Banco Mundial. Considera 21 indicadores para medir los impactos que tiene el uso de la electricidad en los hogares, las empresas y los servicios públicos comunitarios. Sobre el impacto en las empresas y en los servicios públicos comunitarios, no encuentra información suficiente como para incluirlo en los cálculos actuales del rendimiento. Para los hogares, hay vacíos de información para ciertos indicadores (ej.: disponer y utilizar aparatos; impacto de la iluminación en la salud); pero sí para otros: reducción de gastos en iluminación y carga de móviles, tiempo de estudio en casa, reducción en las emisiones de CO2 y de la contaminación por hollín. Ello permite medir datos en diferentes países.

Así pues, este “rendimiento inicial del acceso a la energía” se centra en impactos a corto plazo y medibles a nivel micro en las familias y el medio ambiente allí donde hay evidencia empírica. A continuación, el estudio suma los beneficios anuales por familia a través del conjunto de hogares que carecen de acceso a la energía; lo hace anualmente, a través de un período de tiempo pre-definido, para llegar a un “rendimiento nacional”. Respecto al tiempo necesario para lograr el acceso a la electricidad, considera tres hipótesis: a) el objetivo del gobierno, b) el ritmo requerido para lograr el ODS de acceso a la energía en 2030 y c) un ritmo histórico, basado en las tasas de electrificación entre 2010 y 2014. El “rendimiento del acceso a la energía” se estima para dos situaciones, a nivel de los hogares y local: a) que el acceso se logra por el objetivo del gobierno (cuando ocurre antes de 2030) y b) que el acceso se logra en 2030 y no más tarde (lo que ocurriría al ritmo histórico).

A continuación, “Why Wait?” calcula el “rendimiento del acceso a la energía” para cada uno de los tres países: Bangladés, Etiopía y Kenia.

Después, el estudio considera el efecto que este “rendimiento del acceso a la electricidad” tiene en otros ODS, como el 1 (pobreza), 10 (desigualdad), 2 (hambre), 4 (educación), 14 (cambio climático), 3 (salud) y 8 (crecimiento económico y empleo). Y encuentra que es significativo.

En las conclusiones destaca que:

-Puede establecerse una relación sistemática entre el acceso a la electricidad, los beneficios aparejados y el tiempo que lleva lograrlos mediante soluciones descentralizadas.

-Proporciona un análisis sobre cómo medir los beneficios para hogares y comunidades aisladas y cómo pueden contribuir a otros objetivos de desarrollo.

-Recoge lo que sabemos -y lo que no- sobre los beneficios que se derivan del acceso a la energía.

-Indica los impactos del acceso a la energía según los niveles de acceso, propone indicadores para medirlos y explora la disponibilidad de datos.

-Hay pruebas para cuantificar los ahorros financieros y los beneficios para el cambio climático y la educación en los niveles inferiores de acceso.

-Cuando el servicio se presta más rápidamente produce beneficios significativos.

-Los decisores disponen ahora de un enfoque para considerar los costes de oportunidad de estrategias de electrificación alternativas.

El documento contiene:

-Resumen ejecutivo.

-Introducción.

-Metodología.

-Bangladés.

-Etiopía.

-Kenia.

-Discusión.

-Recomendaciones.

-Bibliografía.

-Anexos.

CC BY-NC-SA
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