El nexo agua-energía: deshacer el nudo gordiano


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Imagen: thediplomat.com

El binomio agua-energía es uno de los núcleos de acción de Energía sin Fronteras. Esos son los dos sectores en los que actuamos. Y cada vez todos somos más conscientes de las relaciones inter-sectoriales, de las influencias cruzadas y, por ende, de la necesidad de enfoques transversales y alianzas colaborativas.

Por eso me ha llamado la atención el que, al hablar de una nueva directiva europea sobre el agua potable, EurActiv hiciera un artículo editorial tituladoWater-energy nexus: Untying the Gordian knot.

Por José Luis Trimiño                                                            16 de diciembre de 2018

En febrero, la Comisión Europea presentó una propuesta de Directiva de Agua para Consumo Humano; la actual está en vigor desde 1998. La propuesta está terminando su recorrido en el Parlamento Europeo  y pronto llegará al Consejo Europeo, donde, presumiblemente, será aprobada.

El artículo de EurActiv empieza por señalar que la actualización de la Directiva busca, en primer lugar, objetivos de calidad del agua, muy ligados a la salud. Ello es obvio. Pero, inmediatamente resalta que busca también mejorar la eficiencia energética del sector agua y reducir las pérdidas causadas por deficiencias en las infraestructuras.

Remite, como es de esperar, al capítulo “Water Energy Nexus”, del World Energy Outlook (WEO) 2016, de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Allí se destacaba la fuerte conexión entre ambos sectores, afirmando, por ejemplo, que “casi todas las debilidades del sistema energético mundial -como el acceso a la energía, la seguridad energética y la respuesta al cambio climático- pueden amplificarse por los cambios en la disponibilidad de agua”.

El primer tema que aborda es el del consumo de energía. Se basa en estudios de la AIE.

Se necesita energía para el suministro y el tratamiento del agua. Y se precisa agua para producir energía (hidroeléctrica, refrigerar centrales, limpiar paneles…). En la UE, el sector agua consume el 3,5% de la demanda energética. El 10% del agua que se extrae tiene que ver con la energía; sobre todo, para el funcionamiento de las centrales y para la producción de combustibles fósiles y biocombustibles. El artículo recoge algunos avances para reducir el consumo de agua en el sector energético, como: 1) la central solar flotante de las Tres Gargantas, 2) centrales eólicas que consumen poca agua (turbinas eólicas de poca potencia que pueden refrigerarse solo con aire). Pero resalta que estas medidas tienen poco efecto cuantitativo, en tanto que hay otros procesos de generación energética, como los cultivos de biomasa, que consumen mucha agua. De manera que, en conjunto, en el año 2040, el sector energético tendrá una demanda de agua superior a la actual en un 60%.

El segundo aspecto es el lado de los consumidores.

Se utiliza energía para suministrar agua potable y para el saneamiento. Aquí también se prevé aumento de la demanda. Alrededor del 4% del consumo mundial de electricidad se dedica a ello (extracción, distribución, tratamiento). Y se prevé que se duplique para 2040.

A nivel local, el consumo de energía en las instalaciones de agua absorbe muchos recursos financieros. Hay mucho potencial de ahorro, tanto en el tratamiento de aguas residuales como en la desalación o en el suministro. Hay ayuntamientos (el la UE y en EEUU) que están mejorando la eficiencia energética y recuperando energía de sus propios procesos. Cita el caso emblemático de la ciudad de Aarhus, en Dinamarca. De hecho, allí ya no se habla de “aguas residuales”, sino de “agua-recurso[1]”. Hay tecnologías para ello.

El artículo aborda después el tema de la fijación de precios y la transparencia. Como referencia, toma de nuevo a Dinamarca, donde el precio del agua permite la recuperación total de los costes, incluyendo las inversiones en tecnologías nuevas. Consideran que los costes pueden recuperarse en unos pocos años; y que los ahorros posteriores en consumo de energía también repercutirán en los consumidores. Hace énfasis en que ello requiere mucha transparencia por parte de los operadores de agua acerca de cómo se fija el precio. En particular, las operadoras tendrán difícil justificar precios altos sobre la base de que la infraestructura es mala.

Algunos piensan que la propuesta de la Comisión Europea no es suficientemente ambiciosa. Piden que los consumidores y las autoridades locales puedan comparar el detalle de sus facturas, comparando la eficiencia energética de sus suministradores de agua.

El cuarto punto se refiere a las pérdidas de agua en la red.

Según los estudios de la CE, se pierde el 23% del agua tratada -en algunos países, el 60%. Hay que invertir en poner al día y mejorar las infraestructuras de agua. Hay países donde se penaliza a los operadores cuyas pérdidas rebasan ciertos límites.

Además, las pérdidas de agua son causa de contaminación y ponen en riesgo la salud. Sin embargo, el artículo reconoce que, en materia de calidad del agua, es poco frecuente que la Comisión Europea tenga que andar detrás de los Estados Miembros.

Finalmente, EurActiv aborda la cuestión de la demanda creciente de agua.

El crecimiento mundial -en particular, en los países en desarrollo- supone que aumentarán las necesidades tanto en energía como en agua. Y ello llevará también a más aguas residuales, cuyo tratamiento precisará de más energía. De modo que se requieren programas de tecnología y eficiencia energética. Las hay, como el reciclar aguas usadas para refrigeración o el utilizarlas en el saneamiento de manera más perspicaz.

En corolario, el artículo recoge las posiciones al respecto de:

-La AIE (M. Walton).- En los próximos 25 años se prevé que la energía requiera más agua y el agua, más energía; especialmente, en los países en desarrollo. Hay opciones disponibles: integrar las políticas e infraestructuras de agua y energía, aprovechar la energía que hay en las aguas residuales, mejorar la eficiencia, que el sector de la energía utilice fuentes alternativas de agua.

-Danfoss (M. Warming).- La nueva directiva puede ser un primer paso para un sector del agua  neutro en materia de energía. Los ciudadanos tienen que saber qué energía usan y qué pérdidas tienen sus suministradores de agua.

CC BY-NC-SA
[1] La Stockholm World Water Week 2017 tuvo el lema “Water and Waste: reduce and reuse” (http://www.worldwaterweek.org/2017-abstract-volume-is-available-online/).
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Un pensamiento en “El nexo agua-energía: deshacer el nudo gordiano

  1. Leo Gutson

    Gran Artículo Jose Luis!
    Pensaba también como complemento las grandes cantidades de agua que necesita el sector extractivo de la fracturacion hidráulica donde el 95% es agua 💦!!!

    Responder

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