Agua: desafíos pendientes


impure water - jeffrey moyo - ips

Foto: Jeffrey Moyo (IPS)

El pasado mes de marzo la ONU lanzó una nueva década del agua: “International Decade for Action: Water for Sustainable Development” para movilizar la implementación de acciones y la cooperación en materia de agua. Ya hablamos de ello en este blog[1].

Con ese motivo, hoy vamos a pasar revista a varios artículos sobre el agua en el mundo, recopilados a lo largo de los últimos meses.

Por José Luis Trimiño                                                                      7 de enero de 2019

Las Naciones Unidas han elaborado un plan para la Década de Agua , coordinado por UN Water. Mantienen una página web específica como plataforma de intercambio de información sobre los desafíos ligados al agua y posibles soluciones.

El entonces presidente de la Asamblea General de la ONU, Miroslav Lajcák, publicó Achieving universal access to water and sanitation. Diversos medios se hicieron eco. Manifestaba el objetivo común -recogido en los ODS de la Agenda 2030- de lograr el acceso universal al agua y al saneamiento. Señalaba que, aunque se han hecho progresos, sigue habiendo cifras alarmantes: 844 millones de personas no tienen acceso a agua potable mejorada, 2.300 millones no tienen servicios de saneamiento básicos y casi 900 millones defecan al aire libre.

En 2016, la ONU y el Banco Mundial habían constituído un Panel de Alto Nivel sobre el Agua. En 2018 hizo público su informe: Making every drop count”. Los principales mensajes del informe son que: 1) estamos frente a una crisis mundial del agua -con varias dimensiones- y 2) tenemos que valorar más el agua y gestionarla mejor. Cuando hay deficiencias en agua o saneamiento, las mujeres y las niñas lo sufren más. Estamos gestionando el agua de un modo que pone en peligro los ecosistemas en los que se basa la vida. Recomienda: 1) políticas basadas en evidencias, 2) que los servicios de agua y saneamiento atraigan inversiones, 3) enfoques innovadores, para que las actuaciones sean más resilientes frente a desastres, 4) cooperación y alianzas.

Varias organizaciones han difundido información y opiniones al respecto. En particular, IPS. Un breve vídeo exponía los principales problemas y mensajes.

Tharanga Yakupitivage es el autor deA Whole New Decade for Water”. Su artículo refiere problemas ligados al agua en diversas partes del mundo, incluso en países desarrollados: 1) los 2.000 millones de personas para las que el agua que beben no es segura[2]; 2) 3.000 millones sufren escasez de agua, 3) los riesgos de conflictos ligados a la escasez de agua. Recoge las “soluciones basadas en la naturaleza”, que propone la UNESCO; consisten en utilizar y reproducir procesos como la retención de humedad del suelo, la recarga de los acuíferos subterráneos y los humedales -naturales o artificiales. Respecto a la contaminación, señala que los gobiernos deben tener fuerza suficiente para exigir responsabilidades a quienes contaminan.

El 8º Foro Mundial del Agua se celebró en Brasilia en marzo. Lo recogía el artículo “A cuidar la naturaleza, porque sin lluvia no hay agua dulce, de Mario Osiva. La consigna fue “compartiendo agua”. Allí se recordó que fuente de agua dulce no solo es la lluvia que llega a la tierra, sino también la humedad del aire. En la línea de “naturaleza para el agua” se apuntaron soluciones basadas en la conservación de bosques y la reforestación, la restauración de humedales, el reconectar los ríos con las llanuras aluviales, la conservación de áreas de recarga, recuperación de microcuencas y hacer frente a la degradación del suelo.

En “Concertar y colaborar, palanca para cumplir metas sobre el agua en 2030, Osiva recoge la propuesta de la Asociación Mundial por el Agua (GWP)[3] de trabajar y pensar juntos, como clave para alcanzar el ODS 6. Da cuenta del lanzamiento de la campaña “Act on SDG 6”. En el Foro de Brasilia se presentó la situación -muy diferente en unos y otros casos- en varios países de América Latina.

El artículo Is desalination an answer to the water crisis?, de Doug Brown, recuerda los progresos hechos en las técnicas de desalinización; hoy requieren mucha menos energía que hace 20 años. Pero habla también de otras soluciones para utilizar el agua disponible de manera más eficiente. Destaca que, incluso dejando aparte los regadíos, solamente el 5% del agua potabilizada se usa para el consumo humano; el resto se emplea en lavado, aseo, retretes y en la industria. Y propone que, en lugar de transportar por tuberías agua purificada, la potabilización se haga en el punto de consumo[4]. Apela a que las empresas colaboren con los gobiernos nacionales y locales para suministrar agua potable donde se necesita y agua de calidad diferente para las industrias; considera insostenible que las necesidades de agua de la industria se satisfagan únicamente con agua potable como la de consumo.

En los primeros meses de 2018, Ciudad del Cabo (Suráfrica) experimentó una gravísima crisis de escasez de agua. Causas: el aumento de población, la sequía y el cambio climático. Se hicieron planes ante la posibilidad de quedarse sin agua en abril. Se solventó el problema gracias a medidas de ahorro de agua -se redujo el consumo a menos de la mitad-, a fuentes alternativas de suministro y a las lluvias de otoño. En septiembre empezaron a aflojarse las restricciones.

Esta primera gran crisis en una gran ciudad ha dado lugar a muchos comentarios y alarmas. Por ejemplo, el artículo “High and Dry: Can we fix the World’s Water Crisis?”, de Mxolisi Ncube. Además de las causas naturales y del aumento de consumo, apunta a otra causa de la crisis, la mala gestión del agua. Varía de unos lugares a otros: desperdicio, falta de infraestructuras o de planes, malas políticas de conservación del agua, ausencia de voluntad política. Propone considerar soluciones como las tarifas por módulos, los trasvases de agua entre cuencas, mayor utilización de fuentes como el agua subterránea, la de lluvia o aguas usadas reutilizadas. También hace referencia a estrategias naturales, como las mencionadas antes.

 “Balancing Green and Grey this Water Day”, de Torgny Holmgren, parte del lema del Día Mundial del Agua 2018: “La respuesta está en la naturaleza”. A lo largo de todo el ciclo hídrico hay intervenciones humanas. Tradicionalmente hemos considerado que las infraestructuras “grises”, construidas por los humanos para determinados propósitos (presas, canales, diques, tuberías…), son superiores que lo que la naturaleza puede aportarnos.  Pero es un hecho que el agua es un elemento natural y que la naturaleza ha intentado y probado soluciones a lo largo de miles de años. De modo que es inteligente trabajar con la naturaleza y aprender de ella lo que podamos. Por ejemplo, conservar o recuperar zonas que pueden absorber agua en las ciudades y alrededor de ellas reduce el riesgo de inundaciones. Considera que necesitamos las dos cosas: lo gris y lo verde y elegir sensatamente pensando en el presente y en el futuro; no hay soluciones únicas. Ejemplo: la biotecnología.

CC BY-NC-SA
[1]Empieza la década del agua
[2] El lector pensará “¡Estas cifras no coinciden con las indicadas arriba!” Cierto. Ver la entrada “¿Cuántas personas tienen acceso al agua y al saneamiento?
[3] La GWP promueve la gestión integrada de los recursos hídricos
[4] Personalmente, no me convence. Quizás unos usuarios purifiquen el agua y otros no, lo que: 1) entraña riesgos para la salud pública, 2) puede producir desigualdad entre usuarios.
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