El Tercer Sector en España


Hace unos meses, un compañero de la Fundación energía sin fronteras difundió en la organización el informe del que hoy voy a hablar. Su título es “Radiografía del Tercer Sector Social en España: retos y oportunidades en un entorno cambiante”. Lo ha elaborado la consultora PwC, por iniciativa de la Fundación PwC.

El informe expone las principales magnitudes del sector, destacando su importancia. Presta una atención particular a la financiación y su evolución en los últimos años. Y expone los retos principales a los que hace frente.

Destaco una frase del informe: “…el propio sector tendrá que adaptarse a los cambios disruptivos que estamos viviendo, y para ello deberá reflexionar sobre los retos que enmarcan su futuro, construir consensos sobre los ejes que pueden determinar su viabilidad y sostenibilidad, y plantear propuestas de futuro”. Justamente en eso se enmarca la actividad que desarrollamos los voluntarios de esf que preparamos estas entradas en el blog.

Por José Luis Trimiño                                                                 19 de octubre de 2019


Para elaborar el informe, los autores han recurrido a:

-Analizar fuentes de información públicas.

Entrevistas presenciales con entidades del sector y personas conocedoras.

-Sesiones de trabajo con 30 organizaciones, poniendo en común análisis, experiencias y expectativas.

-Un cuestionario online, que recogió opiniones de casi 300 personas del sector.

El informe empieza por reconocer la dificultad de precisar lo que entendemos por Tercer Sector. Define como “Tercer Sector Social a “aquellas entidades privadas, formalmente organizadas, de carácter voluntario y sin ánimo de lucro cuyo propósito principal es impulsar el reconocimiento y ejercicio efectivo de los derechos sociales para avanzar hacia una sociedad más cohesionada e inclusiva, incluyendo dentro de las mismas a las entidades de cooperación internacional y de medio ambiente”. Ese es el ámbito estudiado. Incluye cooperativas sociales, residencias para colectivos en riesgo de exclusión, fundaciones, ONG de desarrollo, centros especiales de empleo e inversión, asociaciones de utilidad pública, acción social, medio ambiente y cooperación internacional (para el desarrollo, de emergencias, derechos humanos y paz) y tres entidades que considera “singulares”: Cáritas, Cruz Roja y Fundación ONCE[1].

Destaca su importancia y relevancia en atender necesidades sociales que, de otro modo, no serían satisfechas. Recuerda que en España 12,8 millones de personas continúan en riesgo de pobreza y exclusión social[2].

Algunas cifras del sector en España:

-Hay unas 30.000 organizaciones activas. Entre voluntarios y empleados, cuentan con 2 millones de personas.

-Gestionan unos 11.000 millones de euros al año.

El informe dedica una atención particular a la financiación de las organizaciones y su evolución en los 10 últimos años:

-En el periodo 2008[3]-2012 la financiación se redujo mucho. Sin duda, consecuencia de la crisis económica. Hay matices: subió algo de 2008 (12.000 Mio€) a 2010 (13.000 Mio€; descendió mucho de 2010 a 2012 (menos de 8.000 Mio €). Eso respondió, sobre todo, a una reducción de las aportaciones públicas, por la contracción de presupuestos. Se notó más porque, al mismo tiempo, las necesidades aumentaban, consecuencia de la crisis. Hay que señalar que la evolución no fue la misma en unos subsectores que en otros: el descenso fue más acusado en cooperación internacional y menos, en acción social.

-La tendencia cambió a partir de 2013. La recuperación ha sido lenta (10.000 Mio€ en 2017) y no constante. Ha aumentado la financiación procedente de la mayoría de las fuentes; especialmente, por la puesta en marcha de políticas activas de empleabilidad por la Administración Central. 2017 fue convulso. El informe se detiene en detalle en lo ocurrido ese año.

-Para 2018-2022, el estudio prevé que la financiación aumente un 2,9% anual en términos reales, creciendo tanto la pública como la propia y la de los socios.

-Con ligeras variaciones de un año a otro, la financiación de fuentes públicas supone alrededor del 60% del total; de privadas, el 40%. De estas últimas, la financiación propia supone entre el 60 y el 70%; las contribuciones de socios, del 10 al 20%; la obra social de las cajas de ahorro[4], del 10 al 15%; las aportaciones de empresas, del 5 al 7%[5].

-Por subsectores de actividad, la acción social supone siempre más del 80% del total de la financiación del Tercer Sector; la cooperación internacional y el medio ambiente, menos del 10% cada una.

Mirando hacia delante, el estudio analiza el efecto sobre el sector de cinco “mega-tendencias”: el cambio demográfico, la urbanización, el cambio climático (y escasez de recursos), los avances tecnológicos y los cambios en los poderes económicos mundiales. Considera que el sector tiene que hacer una reflexión estratégica sobre el efecto de esos cambios globales y ello, incluyendo las perspectivas de los beneficiarios y de los financiadores.

Junto con las organizaciones participantes, identifica diversos retos:

-Estratégicos:

. Cómo esas mega-tendencias afectan a la demanda de la entidad.

. ¿Qué rol quiere jugar la entidad en la provisión de servicios sociales?

. Esquemas de colaboración flexibles.

. Colaboración con otras organizaciones.

-Económicos:

. El sector depende mucho de la financiación pública. Eso genera incertidumbre y limita la capacidad de planificación y ejecución.

. Es fundamental diversificar las fuentes de financiación.

-Relacionales:

. Más colaboración y alianzas temporales entre entidades del propio sector.

. Potenciar las relaciones con empresas y Administraciones Públicas.

. Medidas de buen gobierno.

. Transparencia: más información a los diferentes grupos de interés; comunicar los resultados de las evaluaciones.

. Comunicación. No reactiva, sino comunicar mensajes acerca de la labor.

-Internos:

. Captación y retención de talento. Fomentar el desarrollo de los profesionales.

. Eliminar resistencias a la transformación digital, mediante formación y cultura.

. Cumplimiento de la normativa y los controles internos.

. Medir y comunicar el impacto de los programas.

En la Fundación energía sin fronteras estamos en esa línea.

CC BY-NC-SA


[1] No incluye -me parece lógico: a) Colegios e instituciones educativas, b) Cofradías pescadores, c) Sindicatos y partidos políticos, d) Museos, e) Residencias para la tercera edad, f) Iglesias, g) Asociaciones deportivas de carácter profesional, empresariales y profesionales

[2] En los países desarrollados, caso de España, no es relevante la “pobreza absoluta” (personas que viven con ingresos inferiores a 1,90 USD/día); lo más relevante es la “pobreza relativa” (personas en riesgo de pobreza y exclusión social).

[3] El informe presenta datos a partir de 2008. Pero está claro que en aquel momento la tendencia era a ir subiendo.

[4] Era bastante más elevada antes de la crisis: alrededor del 20%

[5] Me sorprende esta cifra tan baja. Para la Fundación Energía sin Fronteras es mucho más alta.

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