Archivo de la categoría: Cooperación al desarrollo

Distribución de la renta y desigualdad

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Imagen: Brina Seidel

Hace tiempo que no abordamos aquí cuestiones relativas a la desigualdad. Es un tema que nos preocupa cada vez más en Energía sin Fronteras.

Así que hoy voy a hacer referencia a varios artículos relacionados con la distribución de la renta en el mundo y las desigualdades que pone de manifiesto. Proceden de Brookings, IPS y Oxfam. Son muy diferentes entre sí. Algunos son generales, dando una visión “gran público”. Otros son más analíticos respecto a los estudios que se utilizan, sus metodologías e interpretaciones. Algunos son llamamientos vibrantes a cambios de políticas.

Recogen datos objetivos, que conviene conocer. Hacen interpretaciones y extraen conclusiones; algunas coinciden en unos y otros artículos. Otras, no. Eso permitirá al lector tener una información más completa y sacar sus propias conclusiones.

Por José Luis Trimiño                                                                    31 de enero de 2019 Sigue leyendo

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Desarrollo: ¿de qué se habla?

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Escuela en Pakistán – Foto: Caren Firouz (Reuters) 

A finales de año es frecuente pararse a pensar en cosas cómo “¿Qué es lo más importante que ha ocurrido este año en el campo donde trabajamos?”, ¿Qué es lo más relevante que hemos hecho, en particular en esas cuestiones?” “¿Qué se avecina para el año próximo?”

Brookings es un centro de investigación bien conocido. Su sección de “Global Development” ha hecho este ejercicio, publicando en su blog la entrada: International development in 2018 – What we learned in Brookings Global. Sus autores son David Batchek y Molli Ferrarello.

Por José Luis Trimiño                                                                    26 de enero de 2019 Sigue leyendo

Implicación local en la ayuda al desarrollo

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Foto: The Movement for Community-led Development

Hace tiempo que no hablamos de la “localización”[1]. El término es un anglicismo. Desde hace un tiempo, se habla de “localization” de la cooperación al desarrollo en el sentido de dar un papel más relevante a las organizaciones locales. Yo estoy convencido, como dije en su día, que “El desarrollo es un proceso interno. Se puede facilitar, pero no proporcionar”.

Así que es buen momento para volver sobre el tema. Voy a hacerlo a partir de dos cosas. Por una parte, un artículo de Duncan Green en el blog de Oxfam:Localization in Aid – why isn’t happening? What to do about it?. Por otra, unas discusiones en torno al movimiento Community-led (o “driven”) development.

Por José Luis Trimiño                                                                    21 de enero de 2019 Sigue leyendo

Los ODS y la medida de la felicidad

ODS y Felicidad

Imagen: El Buen Vivir

Somos muchos los que trabajamos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero, ¿garantizarán los ODS unas sociedades más felices?

Esa es la pregunta que se ha hecho Leire Iriarte[1]. Para responderla, ha escrito, junto con Laura Musikansky, “Bridging the gap between the Sustainable Development Goals and Happiness metrics” y, a partir de ello “Tendiendo puentes entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las Métricas de Felicidad.

El ensayo ha considerado diversos sistemas de medida del bienestar o de la felicidad y estudiado los dominios e indicadores que utilizan. Sobre esta base, las autoras han elaborado un “Índice Agregado de la Felicidad (IAF)”, con 12 dominios y 31 indicadores. El estudio lo compara con los ODS e identifica aspectos relevantes para la felicidad que los ODS no consideran. A partir de ello formula unos “Objetivos de Desarrollo Sostenible para la Felicidad”.

Veo este estudio en el marco de las reflexiones sobre cómo medir el desarrollo y el bienestar, más allá de las mediciones económicas tradicionales. Tiene un enfoque conceptual muy sólido y una visión global. Se trata de no limitarse a “qué hacemos” sino considerar “para qué lo hacemos”. Por eso mismo, en Energía sin Fronteras intentamos dar agua -y saneamiento- y energía en mejores condiciones a quienes lo necesitan, con el fin de que puedan tener una vida mejor. ¿Cómo saber si luego tienen una vida mejor?

Por José Luis Trimiño                                                                   2 de enero de 2019 Sigue leyendo

El sector privado en el desarrollo – Voces críticas

Pacto Mundial

Imagen: Pacto Mundial

Soy partidario de la participación del sector privado en el desarrollo -y de las actuaciones de cooperación al desarrollo en el sector privado-, porque pienso que es bueno que todos los actores estén implicados y creo que el desarrollo se produce tanto en el ámbito público como en el privado. Eso incluye, desde luego, las “Alianzas Público-Privadas para el Desarrollo” (APPD).

Pero hay visiones críticas al respecto. Esas son las que traigo hoy aquí a este blog. Dejando de lado algunas proclamas y titulares simplificadores, las posturas que recojo me parece que tienen fundamento, aunque no esté de acuerdo con algunas de sus recomendaciones.

Proceden, fundamentalmente, de algunas ONG grandes y agrupaciones de ONG que hacen campañas de sensibilización e influencia al respecto. Fundamentalmente, de Eurodad. Pero también del Tribunal de Cuentas Europeo.

Conviene señalar que la mayoría de estos artículos se refieren a las Alianzas Público-Privadas “en general” (APP=PPP), no específicamente a las Alianzas Público-Privadas para el Desarrollo” (APPD).

Los argumentos más habituales de estas voces críticas son:

-La participación del sector privado en las actividades de cooperación al desarrollo empuja a tomar más en cuenta los intereses privados que los generales.

-Las APP suelen llevar el agua al molino de los intereses de las empresas.

-Potenciar el desarrollo del sector privado en los países en desarrollo favorece a los más ricos y poderosos de esos países.

-La financiación mixta (“blended finance”: mezcla de créditos y de subvenciones a fondo perdido) lo que hace es reducir el riesgo de quienes dan créditos -quienes tienen dinero- a costa de recursos de todos, públicos.

Por José Luis Trimiño                                                           26 de diciembre de 2018 Sigue leyendo

Crece el sector de las cocinas limpias

Imagen: GACC

El acceso a la energía no supone solamente electricidad. También energía para calor, en particular, para cocinar[1]. Así lo entendemos en Energía sin Fronteras. De hecho, constatamos que, a nivel mundial, se avanza más en el acceso a la electricidad que en cocinar y calentar limpio.

Y eso, a pesar de iniciativas como la Alianza Mundial por las Cocinas Limpias.

Vamos a repasar la situación y los avances a través de un estudio al respecto.

Por José Luis Trimiño                                                           21 de diciembre de 2018

Ya nos hemos referido al cocinado en este blog[2]. Casi 3.000 millones de personas aún cocinan con fuego abierto o con leña, carbón de madera o excrementos secos. En cocinas ineficientes, que emiten gases tóxicos y partículas, fuente de diversas enfermedades, que afectan sobre todo a mujeres y niñas, que suelen ser quienes cocinan. Además, las cocinas ineficientes y los combustibles de biomasa tienen efectos sobre el cambio climático y el medio ambiente.

Había habido muchos esfuerzos dispersos para mejorar estos sistemas de cocinado, haciéndolos más limpios y eficientes. En 2010 se lanzó la Alianza Mundial por las Cocinas Limpias (Global Alliance for Clean Cookstoves, GACC: http://cleancookstoves.org/). Pretendía aunar esfuerzos públicos y privados para constituir, a nivel mundial, un sector potente del cocinado limpio, que permitiera que para el 2020, 100 millones de hogares dispusieran de cocinas limpias nuevas, encaminando a que se extendiera a todo el mundo.

Se trataba de un “acelerador de la industria del impacto” (“impact industry accelerator”), catalizador de todo el sector. Sigue la lógica de otros pasos que ha dado el mundo del desarrollo para estimular que las empresas contribuyan a los desafíos sociales. No solo invertir en empresas privadas, sino también en el desarrollo de infraestructuras, sistemas de información, políticas e instituciones, el marco en el que operan las empresas. Eso es la “industria del impacto”.

La GACC trabaja para mejorar los estándares de cocinas y combustibles, promover inversiones en empresas suministradoras e informar y sensibilizar a los usuarios sobre sus beneficios. Trabaja con gobiernos locales, empresas y ONG.

Energía sin Fronteras también hemos trabajado con la GACC[3].

El año pasado, el William Davidson Institute de la Universidad de Michigan y la GACC hicieron un estudio sobre las lecciones aprendidas por la Alianza. El resultado lo recoge el artículo Accelerating an Impact Industry: Lessons from Clean Cookstoves”, publicado por la Stanford Social Innovation Review. (https://ssir.org/articles/entry/accelerating_an_impact_industry_lessons_from_the_clean_cookstove_industry). He visto un extracto del mismo en Next Billion: “How to Build an Impact Industry: Four Strategies from the Global Alliance for Clean Cookstoves[4] (https://nextbillion.net/accelerating-impact-global-alliance-clean-cookstoves/).

El estudio recopiló resultados de la Alianza en varios países. Se entrevistaron con personal de la Alianza y de otras organizaciones colaboradoras. Recogió lo que ha hecho la GACC, pero también lo que la Alianza y otras organizaciones no han hecho todavía. Como consecuencia, ha identificado cuatro etapas necesarias para acelerar el sector, que la Alianza ha implementado, casi siempre en paralelo, no de manera secuencial:

1-Acelerar las inversiones. Para movilizar recursos, la GACC:

-Elaboró una propuesta valiosa que permitió que diversas partes interesadas vieran cómo alcanzar sus objetivos respectivos.

-Desarrolló una plataforma de implementación en la que los interesados pueden invertir.

-Moviliza apoyos financieros y no financieros.

2-Acelerar la acción colectiva:

-Visión y objetivos comunes para el sector, planificando de modo colaborativo.

-Investigación para demostrar el valor social de la propuesta.

-Garantiza calidad y consistencia: estándares, pruebas y certificaciones.

3-Acelerar los beneficios:

-Propone políticas y marcos regulatorios que favorezcan un entorno propicio.

-Reduce los costes de producción, colaborando con instituciones que dan subvenciones y haciendo acuerdos de compra institucionales.

-Estimula la demanda, promoviendo cambios de comportamiento y haciendo campañas de sensibilización.

4-Acelerar el impacto:

-Estimula la innovación. Consigue subvenciones que apoyan la investigación.

-Facilita el acceso al capital para que empresas con potencial puedan crecer.

-Comparte las lecciones aprendidas: las empresas pueden tener más éxito.

CC BY-NC-SA


[1] De hecho, la meta 7.1 (acceso a la energía) del ODS 7 (energía) tiene dos indicadores: uno relativo a la electricidad; el otro, a los combustibles y tecnologías limpios como fuente primaria.

[2] https://amigosesf.wordpress.com/2017/12/29/soluciones-al-problema-de-cocinar-limpio/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/11/16/el-mercado-de-las-cocinas-limpias/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/08/04/como-salvar-el-planeta-con-cocinas-mejores/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/04/12/erradicar-la-contaminacion-en-los-hogares-debida-al-cocinado/, https://amigosesf.wordpress.com/2016/08/22/cocinas-limpias-se-requiere-un-mercado-global/

[3] Estudio “Cocinas mejoradas Guatemala”: https://energiasinfronteras.org/proyectos/estudios/nuestros-estudios/141-cocinas-mejoradas-guatemala

[4] En el marco del Global Engagement Forum: Live (https://www.pyxeraglobal.org/2018-pyxera-global-engagement-forum-live/)

¿Cómo conseguir que funcione la gestión adaptable?

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Proceso iterativo. Imagen: Abt

El concepto y término de “adaptive management” se utiliza cada vez más en cuestiones de dirección y de gestión, tanto de organizaciones como de recursos naturales. También en el sector de la cooperación al desarrollo, donde trabajamos en Energía sin Fronteras.

El blog de Oxfam ha recogido un artículo titulado “What makes Adaptive Management actually work in practice?”, cuyo autor es Graham Teskey. publicado primero en “Governance Soapbox”.

Por José Luis Trimiño                                                           11 de diciembre de 2018

En este artículo, Teskey empieza por señalar que en el mundo del desarrollo y la cooperación se emplean diferentes términos para cuestiones muy parecidas: “Adaptive Management”, “Thinking and Working Politically (TWP)”[1], “Politically Informed Programming”, “Problem-Driven Iterative Adaptation”, “Doing Development Differently”[2] Y que, en esencia, implican cuatro cosas:

-En la etapa de selección / identificación [del proyecto o actuación] ser más reflexivo y analítico: ¿es técnicamente adecuado?, ¿es factible políticamente?

-Seguir teorías rigurosas respecto al cambio (cómo determinar que se produce un cambio) y respecto a las actuaciones (cómo y por qué las acciones que proponemos marcarán una diferencia).

-Nuestra capacidad de trabajar de modo flexible (respondiendo a contextos y prioridades cambiantes) y adaptando la implementación según avanzamos.

-Nuestra disposición y capacidad para intervenir junto con -y apoyarles- grupos que propugnan reformas en busca de un bien colectivo.

El artículo se centra en la tercera característica: trabajar de modo flexible.

Según Teskey, el TWP pone el acento en la capacidad de reacción y la adaptación y lo más difícil es la adaptación, definida como “la capacidad de cambiar el rumbo a medida que avanza la implementación”. ¿Por qué es difícil? Respuestas habituales: “hay que atenerse al marco del proyecto” (o al plan, o al presupuesto), “nosotros lo hacemos así”, “eso es lo que quiere el financiador”, “hay que cumplir la meta de gasto”, etc. Las considera demasiado simples, formalistas y equivocadas.

Teskey dice que, al tratar cuestiones de cambios en las organizaciones, reforma de las administraciones públicas o desarrollo de capacidades, es habitual, desde hace unos veinte años, el estructurar el análisis en tres niveles:

-Individual: las personas tienen que ser formadas, con herramientas adecuadas.

-De la organización: tiene que haber sistemas, estructuras y procedimientos.

-Institucional: incentivar una cultura de resultados y rendimiento.

Hemos aprendido que son tres cosas distintas y que se precisan cambios institucionales para que las competencias de los individuos se traduzcan en la capacidad de la organización.

Según Teskey hay incentivos para desarrollar el TWP: algunos financiadores dicen estar a favor y, desde luego, la mayoría de los socios locales lo quieren. Sitúa las limitaciones en los niveles de la organización e individual, argumentando que, en la ejecución de los proyectos, la adaptación requiere actuar simultáneamente en cuatro funciones:

-Implementación. El día a día. ¿Cómo van avanzando las actividades?

-Monitorización. Comprobar, de modo sistemático y frecuente, el avance hacia los resultados (¿de acuerdo con el plan, con el presupuesto y, sobre todo, para lograr los resultados y, posiblemente, los efectos?).

-Aprender. Cuestionarse internamente los progresos. ¿Qué estamos aprendiendo acerca de que los insumos y las actividades se traduzcan en resultados y efectos? ¿Qué funciona y qué no?

-Adaptarse. Revisar el plan de ejecución, añadir actividades no previstas, dejar de lado otras, cambiar la distribución de insumos y recursos: ¿cómo estamos cambiando el plan?

Aprender según avanzamos y adaptarse en tiempo real requiere ejecutar, tomar datos, reflexionar y cambiar; al mismo tiempo, no secuencialmente. Y eso se topa con barreras a nivel:

-De la organización. Teskey critica el que en el mundo de la cooperación al desarrollo se hable de “Monitoreo y Evaluación (M&E)”, casi en una sola palabra, como si fueran la misma tarea. Y que eso se traduce en que: a) la tarea de M&E se traslade a unidades diferentes de las operativas, argumentando independencia y especialización y b) que estas unidades tiendan a evaluar “ex-post”, no en tiempo real.

-A nivel individual. Es difícil imaginar que el personal de operaciones tenga los conocimientos y competencias -¡y tiempo!- para tomar esas cuatro funciones.

El artículo aconseja encomendar las tareas de monitoreo y de aprendizaje a los mismos equipos operativos, dándoles más recursos en términos de conocimientos y competencias, poniendo énfasis en ejercicios internos de revisión y reflexión y clarificando la responsabilidad que se les delega para adaptarse y para negociar.

Y termina con una reflexión coherente con lo anterior: “¿O, tal vez, esta recomendación también es demasiado simple y está equivocada?

CC BY-NC-SA
[1] Ver: https://twpcommunity.org/wp-content/uploads/2018/04/Thinking-and-working-politically-reviewing-the-evidence.pdf o https://www.odi.org/publications/11115-thinking-and-working-politically-reviewing-evidence-integration-politics-development-practice-over
[2] Ver, p.ej., dos entradas en este blog: “Las ONG se van apuntando al cambio” (https://amigosesf.wordpress.com/2017/10/20/las-ong-se-van-apuntando-al-cambio/) y “Cambios en el modo de actuar de las ONG”