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Mujeres en la energía

Imagen: AEMENER

La Asociación Española de Mujeres de la Energía (AEMENER) se constituyó en noviembre del año pasado. En la Fundación Energía sin Fronteras (Esf) tenemos muchas conexiones con ella: hay varios voluntarios y miembros del Patronato de Esf que son socios de AEMENER.

El artículo “Asociación Española de Mujeres de la Energía: casi un año poniendo cara femenina a la energía” se ha publicado recientemente en “Energías Renovables”. Me parece que explica muy bien la razón de ser y las líneas de trabajo de AEMENER.

Por José Luis Trimiño                                                                5 de octubre de 2019


Las autoras del artículo son Carmen Becerril, María Romera y Elvira Vilches, todas ellas socias de AEMENER y ligadas a Esf.

La razón de ser de AEMENER es contribuir a eliminar todas las barreras que se pueden presentar para la mujer en el mundo energético y fomentar su participación en él. Trabaja por una sociedad más igualitaria, que aproveche las potencialidades de todos.

Es una organización sin ánimo de lucro. La mayoría de sus socios -más de 255, mujeres y hombres- son profesionales ligados al sector de la energía.

Creo que, a estas alturas, la mayoría de las personas pensamos que los equipos mixtos -mujeres y hombres[1]– son más eficaces, al juntar visiones diferentes y complementarias. El artículo señala que está reconocido el valor especial de la presencia femenina en entornos “VUCA” (volátil, incierto, complejo y ambiguo), por ser más flexible que la masculina y extrapolar mejor al mundo empresarial saberes, organización y valores del ámbito familiar.

En el sector en energético, la presencia femenina es muy minoritaria. Las autoras consideran que ello es consecuencia de que pocas mujeres cursan carreras de ingeniería, ciencia, tecnología y matemáticas, por diversas razones:

-estas disciplinas tienen un retorno social menos obvio que otras;

-hay pocos referentes femeninos en ellas;

-estereotipos y prejuicios asociados al género.

Es un sector en cambio, en un momento crítico de la lucha contra el cambio climático, en transición energética y hacia una economía descarbonizada, más sostenible y no basada en el crecimiento perpetuo. Hay muchos aspectos novedosos: modelos de negocio, papel del consumidor, servicios flexibles, autoconsumo, economía circular, vehículos eléctricos, descarbonización… El artículo argumenta que una participación mayor de las mujeres es beneficiosa para las empresas (más aprovechamiento de todos los talentos) y para la sociedad (distribución justa de las oportunidades).

Becerril, Romera y Vilches mencionan tres estudios:

– “Renewable Energy: A Gender Perspective”[2], de IRENA. Se prevé un aumento importante de puestos de trabajo en el sector, lo que supone oportunidades y requerirá habilidades y talentos diferentes.

– “Las mujeres en la gestión empresarial: argumentos para un cambio”[3], de la OIT. La mayoría de las empresas que promueven diversidad de género en puestos directivos aumentan su beneficio por diversas mejoras.

“Women in Business 2019: hacia un avance real”[4] (Grant Thornon). Hay correlación entre los planes de igualdad de las empresas y la mejora de los resultados.

El artículo considera que la constitución de AEMENER ha sido oportuna. Las empresas están sensibilizadas y la mayoría de ellas tiene planes para aumentar la participación de la mujer en todas las áreas y categorías. Enmarca su actividad en la Agenda 2030 (ODS 5: Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas).

AEMENER ha puesto en marcha muchas iniciativas y ha realizado diversos actos. Se pueden ver en su página web. Está en contacto con instituciones y asociaciones con iniciativas que impulsan la presencia de la mujer en el mercado laboral. Busca poner “cara femenina” a la energía, reforzando la vertiente social de la transición energética y acercando la energía a la sociedad. Ha lanzado una actividad de educación en colegios e institutos, tratando de eliminar barreras y crear referentes. Estimula la formación, la permanencia en el sector y el impulso a sus carreras -acaban de lanzar una actividad de “mentoring”. Está constituyendo un observatorio sobre el papel de la mujer en las empresas del sector energético.

El artículo termina: “Estamos convencidos que la igualdad de género es la base de un mundo próspero, sostenible y pacífico y colaborar a hacerlo realidad es una tarea de la que todos los que formamos parte de AEMENER podremos sentirnos satisfechos”. Lo comparto.

CC BY-NC-SA


[1] Por razones similares, creo que también son positivas otras mezclas y diversidades: de edad, cultura, origen…

[2] https://www.irena.org/publications/2019/Jan/Renewable-Energy-A-Gender-Perspective

[3] https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_700977.pdf

[4] https://www.grantthornton.es/perspectivas/women-in-business-2019/

La financiación mixta en el sector agua-saneamiento

La Matanza (Perú) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

Estamos en la Década del Agua[1] 2018-2028. Y a final de mes se celebrará la edición 2019 de la World Water Week; en Estocolmo, como de costumbre. Así que hoy vamos a repasar algunas opiniones sobre la financiación en el sector agua, saneamiento e higiene (WASH).

La mayoría fueron expresadas con ocasión de la World Water Week 2018 y recogidas por Sophie Edwards en Devex: No savior: Can blended finance work for WASH?.

Se habla de mecanismos de financiación innovadores, de combinar financiación pública y privada, subvenciones y créditos, de la contribución de los usuarios. Se llama la atención sobre la diferencia de situaciones donde hay expectativa razonable de rendimiento financiero (países de nivel de desarrollo medio, zonas urbanas) y donde es dudosa o no la hay (los más pobres, países menos desarrollados, zonas rurales).

Por José Luis Trimiño                                                                    7 de agosto de 2019


El artículo de Sophie Edwards recoge opiniones y presentaciones de:

Joel Kolker (Global Water Security & Sanitation Partnership, Banco Mundial).

-La ONG Water.org.

-Ian Moise, de Catholic Relief Services.

-Catarina Fonseca (IRC WASH: IRC International Water and Sanitation Centre).

-Louis Boorstin (Osprey Foundation).

-Catarina de Albuquerque (Sanitation and Water for All).

-Nick Burn (Water for People,)

Las opiniones y actuaciones que me parecen más relevantes son:

-Planificar y proveer servicios de agua y saneamiento de manera sostenible es más complicado de lo que tradicionalmente se ha considerado.

-Es esencial considerar: a) el marco institucional y regulatorio y las políticas, y b) la eficiencia técnica y financiera de la entidad que presta el servicio.

-En 2016, el Banco Mundial estimó que alcanzar el ODS 6 (agua y saneamiento) requeriría 114.000 millones USD/año, muy por encima de la financiación al desarrollo para el sector, que es de unos 18.000 millones USD/año[2]. Algunos ponen en duda lo bien fundado de esas cifras, piden que se reconsideren y piensan que es factible conseguir proveer el servicio a costes que los usuarios puedan pagar.

-No perder de vista a los pobres. Hay soluciones atractivas, pero que solo funcionan en países, zonas o grupos más acomodados. Hay que ver cómo combinar la financiación pública y la privada para asegurar que los más pobres accedan al servicio.

-El sector agua-saneamiento-higiene utiliza menos instrumentos financieros novedosos que otros, como el del clima. Para atraer más financiación al sector, hay interés en recurrir a la financiación mixta y a otros mecanismos.

-Water.org presentó su programa WaterCredit, que utiliza fondos de fundaciones filantrópicas para que organizaciones de microcréditos concedan préstamos a las familias para financiar el enganche al agua o retretes[3]. También creó el fondo de impacto social WaterEquity, que capta capital para invertir en esas organizaciones de microcréditos. Le ha sucedido el WaterCredit Investment Fund 3, que invierte en empresas de servicios de agua y saneamiento.

Catholic Relief Services desarrolla en El Salvador, el Modelo Azure. Aporta capital privado para servicios de agua y saneamiento, tanto en los aspectos técnicos como de financiación. Lo combina con asistencia técnica gratuita financiada por donantes. Requirió un esfuerzo importante, que llevó 10 años.

-No hay que perder de vista que lo fundamental no es el mecanismo financiero, sino la capacidad de la organización que presta el servicio y las condiciones del entorno -político y regulatorio.

-Los donantes tienen que asignar más recursos a “lo que no se ve”, como, por ejemplo, que el Gobierno implemente políticas y regulaciones sólidas o que el personal de la entidad operadora pueda entender un presupuesto. Los donantes tienen que dedicar más atención y tiempo a los prestatarios de servicios, para que sean más eficientes en el uso de recursos y más solventes -y puedan acceder a los mercados financieros-. Ello supone asumir riesgos.

-Los inversores y las instituciones financieras de desarrollo tienden a centrarse en las empresas de servicios públicos relativamente mejores, que suelen ser las que operan en zonas urbanas. Sigue faltando capital para las que actúan en zonas aisladas. La financiación mixta, más barata, se concentra en infraestructuras urbanas; tiene que moverse más a las zonas rurales, es allí donde hay que demostrar que funciona.

-No pensar que la financiación mixta u otros mecanismos innovadores, como los bonos de impacto social son mano de santo. Hay que recurrir a todas las herramientas: refuerzo de instituciones, tecnología, innovaciones…

CC BY-NC-SA


[1] El año pasado dedicamos a ello una entrada de este blog: https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/22/empieza-la-decada-del-agua/.

[2] Cuidado al interpretar las cifras. Alcanzar los ODS en general -y el ODS 6 en particular- requiere financiación procedente de diversas fuentes (públicas y privadas, internas y externas). La cooperación al desarrollo es solo una de esas fuentes.

[3] Ya hablamos de ello en la entrada “Microcréditos para el acceso al agua y al saneamiento

Trasladar los derechos humanos al mundo del desarrollo

Imagen: CONGDE

El sujeto del desarrollo son las personas. En el mundo de la cooperación al desarrollo, a veces puede parecer que eso queda oculto, detrás de los grandes números, los porcentajes globales, las estadísticas…, que sí, son elementos muy valiosos para los análisis. Pero, centrándonos en las personas, hemos de prestar atención a los derechos humanos. ¿Cómo?

Carmen Iezzi-Mezzera lo expone en el artículo de opinión “4 ways to bring human rights into development work”, que se publicó en Devex.

Para lograr fusionar los derechos humanos y el desarrollo, Iezzi-Mezzera propone: hacer las preguntas adecuadas, adaptar nuestros enfoques, construirse redes diversificadas y mantener una brújula moral interna para movernos en un mundo cambiante: el de los derechos humanos y el desarrollo.

Por José Luis Trimiño                                                                     5 de agosto de 2019


La Declaración Universal de Derechos Humanos data de 1948[1].

Conviene recordar que el acceso al agua y al saneamiento han sido reconocidos como derechos humanos[2]. El acceso a la energía, todavía no.

A lo largo del tiempo, el panorama del desarrollo a nivel mundial ha ido cambiando; en los países, los organismos de cooperación, las ONG y las empresas. De hecho, estas últimas cada vez integran más los derechos humanos en su trabajo (RSC, Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos, Pacto Mundial…). Incorporar los derechos humanos al trabajo de cooperación al desarrollo requiere tener en cuenta diversos factores: la política nacional, los medios de comunicación, la discriminación…

El artículo de Carmen Iezzi-Mezera considera cuatro aspectos críticos:

-El contexto. Para trabajar en derechos humanos es necesario entender los factores económicos, políticos, sociales, culturales e históricos que intervienen; identificar las fuerzas que más influyen; las relaciones entre ellas; y examinar todo seriamente. Conviene elaborar un marco flexible para la toma de decisiones. Es importante adaptarse con facilidad; en particular, en la ayuda humanitaria.

-Adaptar el trabajo según los interlocutores. Hay que aprender a organizar un debate de manera que tenga sentido para grupos diferentes; persuadir a personas reconociendo sus distintas necesidades; conseguir que la gente escuche. Presentar argumentos -de palabra y por escrito- de modo claro y conciso. Entender culturas diferentes. Estar próximo a las comunidades beneficiarias, actores de terreno, financiadores, gobiernos y empresas. Hay que plantearse: “Quién es el titular del derecho” y “Quién tiene la obligación”.

-Los contactos. Hay que acceder a las personas y a la información. Conviene preguntarse: “¿De quién puedo conseguir información crucial?”, mantener relaciones, buscar consejos… Redes, talleres, simposios.

-El carácter de las personas involucradas. No es fácil encontrar soluciones sencillas. Es frecuente tener que seguir caminos complicados. Eso requiere valor, resistir a las críticas de los detractores, renovar el ánimo cuando las cosas pintan feas.

El artículo aporta citas de directivos (de ONG grandes, universidades y consultoras) y da algunos ejemplos.

Es cierto que está presentado con algo de “espíritu comercial” (+- “Identifique Vd. las aptitudes que necesita mejorar. Nuestro centro académico propone cursos que pueden facilitarle acceder a ellas”), pero me parece razonable.

Sobre este tema, he visto también la publicación “Sustainable Development Goals – A Human Rights Based Approach”. El contenido es menos ambicioso de lo que el título hace esperar. Pero tiene un artículo que me parece interesante: “’Leave No One Behind’: Human Rights Based Approach to Sustainable Development”, de John Samuel. Señala que los ODS 5 (género) y 10 (desigualdad) son particularmente relevantes en cuanto a derechos humanos.

CC BY-NC-SA


[1] https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

[2] Resolución 64/292, de la Asamblea y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, 2010 (https://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/human_right_to_water.shtml). Extendido al saneamiento en 2015.

Las empresas y los derechos humanos

Imagen: SOLIDARNA (Croacia)

El primer objetivo del Plan Estratégico 2019-2021 de la Fundación Energía sin Fronteras es: “Ser una ONG de desarrollo comprometida con los ODS de la Agenda 2030”, que da lugar al 1.1: “Alineamiento de todas nuestras actividades con los ODS”, cuya meta se fija en: “Incrementar, al menos, un 20% sobre la base de 2018, nuestra participación en proyectos relacionados con otros ODS en los que el acceso al agua y/o la energía sea necesario”. La acción 1.1.3 a ese respecto dice así: “Priorizar en la realización de proyectos aquellos que tengan mayor incidencia en la provisión de otros servicios básicos y en los Derechos Humanos”.

En esa línea de prestar atención a los derechos humanos traigo aquí una entrevista con Gillian Triggs, ex-Presidenta de la Comisión Australiana para los Derechos Humanos. La entrevistadora es Lisa Cornish y se publicó en Devex: Q&A: Gillian Triggs and her role in speaking up for human rights .

Me parecen interesantes las referencias que hay al rol del sector privado -en general y en el desarrollo- en los derechos humanos.

Por José Luis Trimiño                                                                     26 de julio de 2019


La entrevista se realizó en el marco de la conferencia Global Compact[1] Network Australia 2019. De ella extraigo algunas manifestaciones de Gillian Triggs:

-Recuerda los intentos fallidos de la ONU de establecer obligaciones para las empresas en materia de derechos humanos y cómo luego se pasó a códigos voluntarios (Guiding Principles on Business and Human Rights, que tienden a producir cambios en los comportamientos.

-En el Pacto Mundial -y foros y redes parecidas- suelen estar más presentes las empresas grandes, porque son más conscientes de su responsabilidad social como parte de su imagen de marca. En general, conocen esos códigos, pero no es frecuente que vigilen que se cumplen en sus cadenas de suministro.

-Señala la dificultad de que las PyMEs se adhieran a estos códigos. No suelen saber que existen y carecen de tiempo, energía y recursos para considerarlos. Necesitan ayuda, guía, información y herramientas.

-Triggs considera que la legislación internacional está bastante bien fijada para las responsabilidades de los estados y de los individuos, pero no tanto para la de las empresas. Estas, a su vez, se quejan de que el marco regulatorio en el que tienen que operar varía de un país a otro; y se adaptan a esos cambios: mueven el capital allí donde cuesta menos.

-Con el tiempo han ido cambiando bastante las discusiones sobre el rol de las empresas en los derechos humanos. Antes, los abogados de las empresas se limitaban al estricto cumplimiento de la ley. Hoy en día, las asesorías jurídicas son más amplias y complejas; tratan cuestiones de alcance más amplio. La entrevistada es optimista. Pero señala que sigue habiendo un problema cultural en las empresas. que las lleva a focalizarse en cuestiones de interés concreto: ventas, acciones, sueldos…

-Gillian Triggs ha dejado su puesto en la Comisión -tiene 74 años-, pero sigue siendo escuchada, al menos en Australia.

-Hace un llamamiento a que la gente sea más sensible respecto a los derechos fundamentales. A que ponga en cuestión las políticas de los gobiernos, exija más de ellos y que cumplan.

CC BY-NC-SA


[1] Del “Global Compact” (Pacto Mundial) y su Red Española (https://www.pactomundial.org/) ya hemos hablado en algunas otras entradas de este blog: https://amigosesf.wordpress.com/2019/04/22/inversiones-privadas-para-el-desarrollo-sostenible/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/10/17/empresas-que-no-estan-cumpliendo-con-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-de-la-onu/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/08/12/las-empresas-y-la-agenda-2030/, https://amigosesf.wordpress.com/2016/12/17/integracion-de-los-ods-en-las-empresas/

El acceso a la energía genera empleo

Imagen: Power for All

El acceso a la energía (Objetivo de Desarrollo Sostenible, ODS, nº 7) está relacionado con muchos otros ODS, con todos. El ODS 8 es “Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”.

La Fundación Power for All ha publicado “The Powering Jobs Census 2019: The Energy Access Workforce”. Me parece un trabajo excelente sobre la relación entre acceso a la energía y empleo.

Probablemente es el primer estudio completo y detallado que cuantifica el número de empleos que crea la electrificación rural utilizando energías renovables. Pone en evidencia que llevar energía mediante soluciones descentralizadas tiene un efecto positivo sobre el empleo, particularmente a nivel local. Ello constituye una satisfacción para quienes, como la Fundación Energía sin Fronteras, trabajamos por facilitar el acceso de todos a la energía.

Por José Luis Trimiño                                                                        24 de julio de 2019


Power for All es una de las organizaciones asistentes, como la Fundación Energía sin Fronteras, a la reunión / jornada Building strong partnerships with foundations to deliver sustainable and affordable energy in partner countries, que organizó la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO) hace un par de meses y de la que ya dimos cuenta en este blog.

Power for All ha realizado The Powering Jobs Census 2019: The Energy Access Workforce con apoyo de las fundaciones Rockefeller y Schneider Electric. Ha estudiado las actuaciones de unas 150 empresas suministradoras de energía renovable fuera de red (DRE) mediante sistemas solares individuales y mini-redes, para hogares y empresas, incluyendo maquinaria para usos productivos. Lo han hecho en la India, Nigeria y Kenia. Tienen intención de ampliarlo a otros 25 países de aquí a 2021.

Conclusiones:

-Las empresas DRE crean ya tantos empleos como el sector energético tradicional y se espera que su número se duplique en 2022 o 2023.

-Constituye un motor de empleo muy importante en las comunidades. Además de empleos directos y formales, los usos productivos de la energía generan mucho trabajo. En las comunidades que acceden a la electricidad por vez primera, el número de empleos creados en usos productivos multiplica por 5 el número de empleos en el sector.

-El sector de las DRE crea empleos cualificados, de retribución media y duración larga y suponen una oportunidad nueva para los jóvenes y las mujeres:

. Faltan trabajadores cualificados para financiar, promover, instalar, operar y comercializar el sector; y dirigentes.

. La mayoría de los salarios se sitúa en la zona media de cada país.

. Afecta mucho a jóvenes y a mujeres. En los países estudiados hay muchos jóvenes, en buena parte, desempleados; y la población joven está creciendo mucho. El sector crea mucho trabajo -y decente- para los jóvenes (alrededor del 40% de los empleos). Da empleo a pocas mujeres (solo un 25% de los trabajadores), lo que está relacionado con costumbres y patrones socio-culturales, culturas discriminatorias, percepciones de roles de género, sesgos en la contratación y formación técnica de las mujeres.

Estas conclusiones están alineadas con las estimaciones de IRENA[1] – según las cuales los sistemas fuera de red para el acceso a la energía pueden crear 4,5 millones de empleos de aquí a 2030- y de GOGLA[2] -que espera que solo la energía solar fuera de red, sin contar las mini-redes, genere 1,3 millones de empleos para el 2022.

En la web de Power for All se puede acceder a:

-el informe completo;

-una hoja resumen;

-un comunicado de prensa;

-y un vídeo explicativo.

Además, los resultados se presentarán mañana en un webinar organizado por el Clean Energy Solutions Center y Power for All.

CC BY-NC-SA


[1] International Renewable Energy Agency: https://www.irena.org/publications/2019/Jun/Renewable-Energy-and-Jobs-Annual-Review-2019

[2] Asociación de empresas de energía solar fuera de red: https://www.gogla.org/resources/off-grid-solar-a-growth-engine-for-jobs

Empresas y sociedad civil, ¿en la misma dirección?

Imagen: Tiviski

Como he dicho otras veces, estoy a favor de la colaboración entre ONGD y el sector privado en la cooperación al desarrollo. Por convicción, por experiencia y porque la Agenda 2030 establece que el desarrollo es cosa de todos, requiere la colaboración de muchos actores. Hay muchas experiencias y debemos aprender de ellas.

Es frecuente que organizaciones de la sociedad civil critiquen a las empresas cuando consideran que incurren en malas prácticas -por razones de derechos humanos, sociales o medioambientales. Es parte de su / nuestro papel. Pero también lo es el colaborar con ellas para mejorar esas prácticas a lo largo de toda su cadena de valor y para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aunque hay que reconocer que la colaboración no es fácil, dado que ONG y empresas tienen intereses y maneras de trabajar diferentes.

Hoy voy a hacer referencia a una publicación del ECDPM titulada “Civil society and business: pulling in the same direction?” . Recoge artículos de diversos autores, que aportan distintas perspectivas y experiencias de colaboración para a lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles social y ambientalmente.

Los artículos aportan respuestas a preguntas como: “¿Qué implica para ONG y empresas el tirar en la misma dirección?”, “¿Cómo pueden intervenir los gobiernos para facilitar esa colaboración de manera eficaz?”.

La mayoría extraen lecciones de ejemplos prácticos de colaboraciones entre ONG y empresas. En distintos sectores (agricultura, industrias extractivas…) y niveles (local, nacional, regional, mundial), para fines diversos. Surgen cuestiones como los desequilibrios de poder, la creación de confianza y los conflictos.

Por José Luis Trimiño                                                                       6 de junio de 2019


El European Centre for Development Policy Management (ECDPM), un “think tank” conocido y reputado, publica regularmente “Great Insights”. Nos referimos al vol. 8, ed. 1, invierno 2018-2019. Las editoras son Jeske van Seters y Poorva Karkare, del ECDPM.

El primer artículo es: “Engaging with companies: pragmatic idealism”. Su autora es Lies Craeynest, Jefa de Relaciones con el Sector Privado en Oxfam International. Oxfam trabaja con las empresas de maneras diversas y, a veces, complejas, probando continuamente. Por un lado, hacen campañas de concienciación al público que empujan a las empresas a cambiar algunas prácticas. Por otro, con empresarios innovadores y concienciados, como los “B-Teams”. Preconiza pragmatismo y equilibrio.

El segundo esMoving beyond conflict: the critical role of collaborative partnerships in tackling abuses in minerals supply chains”, de Julian Lageard, de la empresa Intel. Considera que para identificar y hacer frente a conflictos y abusos sociales (trabajo infantil o forzado) o ambientales (contaminación por mercurio o residuos de minerales) es preciso que gobiernos, empresas y sociedad civil colaboren eficazmente. Eso no es fácil. Resalta la importancia de encontrar puntos de partida comunes.

Los autores deSeven principles for effective and healthy multi-stakeholder partnerships” son Herman Brouwer (CDI Wageningen, Holanda), Minu Hemmati (MSP Institute, Berlin) y Jim Woodhill (AgriFoodNexus, Oxford, UK). Afirman que aprender de los éxitos y de los fracasos exige que el diálogo y el aprendizaje continuos entre los socios sean elementos nucleares. Los principios son:

-Compromiso con el cambio de sistema.

-Transformar las instituciones.

-Trabajar con los poderes.

-Hacer frente a los conflictos.

-Comunicar de manera eficaz.

-Promover los liderazgos colaborativos.

-Estimular el aprendizaje participativo.

El cuarto artículo es “Non-profits and business team up for land governance in Sierra Leone”. Se trata de una entrevista con Nicholas Jengre, Director para Sierra Leona de la ONG Solidaridad. Esta ONG colaboró con la empresa Natural Habitats Sierra Leone en cuestiones de derechos de propiedad de la tierra, medios de vida de los hogares. Se focaliza en las lecciones aprendidas.

Sigue “Multi-stakeholder platform delivers ‘a minor miracle’”. La autora es Lorena Sorrentino, de CSR Europe. Se refiere a una plataforma muy amplia y diversa, que impulsó la Comisión Europea para recabar consejo y asesoramiento sobre los ODS. Recomienda que la CE dé más apoyo a prácticas responsables de las empresas en: 1) Consumo y producción sostenibles, 2) Capacidades de las personas y futuro del trabajo, 3) Sector privado y derechos humanos, 4) Monitorización, transparencia y confianza.

Hay una referencia a:‘Sustainable Business for Africa (SB4A)”, una iniciativa promovida por la Comisión Europea para mejorar el entorno de inversiones a través del diálogo entre gobiernos, empresas y sociedad civil.

The sustainability dilemma in competition law” se debe a Giancarlo Piscitelli y Anna Gerbrandy (Universidad de Utrecht, Holanda). Explica la relevancia de la legislación europea sobre competencia en algunos esfuerzos colectivos y, en particular, en la colaboración entre la sociedad civil y las empresas.

El octavo artículo lleva por títuloAfricapitalism and partnerships for the SDGs: what we can learn from the Unilever-GBF partnership in Nigeria”. Autores: Kenneth Amaeshi, (Universidad de Edimburgo), Uwafiokun Idemudia (York University, Toronto, Canada) y Ndidi Nnoli-Edozien (Growing Businesses Foundation, empresa social). Explican una colaboración entre empresas, sociedad civil y gobiernos acuñando el término “africapitalismo”.

Poorva Karkare, del ECDPM, es la autora dePartners for good: what two African dairy companies can teach us about partnership with NGOs”. Recoge dos entrevistas con empresas del sector lácteo, en Mauritania y Kenia, que han colaborado con ONG internacionales para impulsar sus negocios. Muestran contrastes interesantes.

Finalmente, Partnerships for sustainable development: the monitoring and evaluation challenge”. La autora es Leda Stott, especialista en alianzas multiactor y miembro del Itd de la UPM[1]. Con su reconocida capacidad de conceptualización, Leda Stott destaca que es necesario disponer de un compendio mayor y más fuerte de pruebas para demostrar la eficacia de las alianzas. Es muy frecuente que se evalúen los resultados de las actividades realizadas en colaboración, pero mucho menos que se analice el valor añadido o la utilidad del enfoque de colaboración.

La publicación muestra que la colaboración entre el sector privado y la sociedad civil no es coser y cantar, ni una varita mágica. Tampoco hay una ”receta” definitiva sobre cómo hacerlo. Pero es algo que tiene gran potencial para contribuir a un verdadero cambio.

Incluye también una relación de publicaciones del ECDPM relacionadas con este tema.

CC BY-NC-SA


[1] Organización bien conocida de la Fundación Energía sin Fronteras. Ambos somos miembros de la Mesa de Acceso Universal a la Energía.

Usos productivos de la energía y género

El año pasado, Carmen Becerril, bien conocida en el sector y miembro del Patronato de la Fundación Energía sin Fronteras[1], publicó en El Periódico de la Energía un artículo titulado “Acceso a la energía e igualdad de género”, que fue ampliamente difundido.

El que traemos hoy lleva por título “Linking energy access, gender and poverty: A review of the literature on productive uses of energy; sus autoras son Ana Pueyo[2] y Mar Maestre[3] y se ha publicado en Science Direct,

Marco conceptual para el género en los usos productivos de la energía (Pueyo y Maestre)

Por José Luis Trimiño                                                                     3 de mayo de 2019


El artículo de Carmen Becerril destacaba el nexo entre acceso a la energía y pobreza y señalaba su relevancia para la actividad doméstica, tradicionalmente a cargo de las mujeres: salud, estudio, tiempo en recoger leña. Hablaba de los modelos de negocio y los desarrollos tecnológicos que permiten que la electricidad llegue a “la última milla” de los hogares / consumidores. También del papel de los diferentes tipos de empresas en la prestación de ese servicio. Y se refería al cambio de cocinar con leña en sistemas inadecuados a sistemas modernos y limpios, su relación con las costumbres y la importancia que reviste para el rol de las mujeres en esas sociedades.

Por su parte, el artículo de Ana Pueyo y Mar Maestre empieza diciendo que el acceso a la energía facilita reducir la pobreza gracias a los usos productivos de la energía (UPE), que permiten a los usuarios generar ingresos. Señalan que, si la electricidad se usa solo para dar luz, las instalaciones permanecen inactivas mucho tiempo y las compañías tienen que poner precios caros. Así pues, a todos interesa utilizar la electricidad para otras cosas a lo largo del día. Pero no es fácil. Para que funcionen muchas empresas, la electricidad es necesaria, pero no suficiente. Intervienen otros factores, que se han ido analizando. Pero las consideraciones de género en estas actividades productivas no se han estudiado mucho; prácticamente solo se ha considerado a nivel doméstico.

Las autoras han examinado documentos relativos a las cuestiones de género en el uso de la electricidad para la generación de ingresos. Se centran en la electricidad -y no en la energía en general-, porque de ello hay muchos más documentos disponibles.

El estudio se plantea tres preguntas:

-¿Las mujeres y los hombres consiguen beneficios deferentes de los usos productivos de la electricidad (UPE)?

-¿Qué limitaciones dificultan el que las mujeres se beneficien de los UPE?

-¿Qué tipo de intervenciones funcionan para la equidad de género en los UPE?

Para responderlas, las autoras han examinado 79 estudios empíricos y 5 normativos que tratan de:

-El impacto de la energía en la reducción de la pobreza.

-El impacto del acceso a la energía en el empoderamiento económico de las mujeres.

-La eficacia de los proyectos en promover el emprendimiento femenino.

El estudio proporciona respuestas muy variadas a cada una de las preguntas. Los principales resultados pueden resumirse así:

-Hasta ahora, en los estudios sobre usos productivos de la electricidad, el género se ha considerado, principalmente, al nivel de la familia, analizando los efectos de la electricidad en la oferta de mano de obra.

-Al estudiar el rol de las empresas -las existentes y las creadas después de la llegada de la electricidad- en cuanto a oferta y absorción de empleo y en generación de ingresos, apenas se han considerado cuestiones o diferenciación por género.

-Es frecuente que las mujeres trabajen en empresas más pequeñas y menos consumidoras de electricidad que los hombres, por lo cual es probable que obtengan menos beneficios que los hombres de la llegada de la electricidad. De modo que es relevante la omisión indicada en el párrafo anterior.

-Hay documentación sobre empleo y género que permitiría estudiar las limitaciones que explican las diferencias de productividad entre las empresas dirigidas por hombres y las dirigidas por mujeres.

-Sin embargo, esa documentación suele basarse en enfoques experimentales -o cuasi-experimentales-, que no permiten recoger el entorno complejo en el que operan los proyectos que se dirigen a los UPE orientados al género.

Pueyo y Maestre presentan esos resultados en un marco conceptual[4] y recomiendan que las investigaciones al respecto empleen métodos mixtos.

Conclusiones:

-En el tema género – UPE, hay cuestiones no estudiadas.

-Hay que estudiar más:

. las empresas líderes en cuestiones de género,

. por qué las empresas llevadas por mujeres utilizan menos la electricidad,

. las normas sociales dominantes en las que operan los proyectos.

-Para entender mejor el entorno en el que operan los UPE hay que utilizar una mezcla de métodos. Propone varios indicadores a recoger para ello.

-Conviene tener en cuenta este estudio en el diseño e implementación de proyectos e intervenciones que consideren el género en los usos productivos de la energía, para que las mujeres accedan a actividades más productivas y que generen más beneficios.

-Lo que el estudio ha encontrado para la energía puede ocurrir también en otros sectores (agricultura, educación, economía digital…).

CC BY-NC-SA


[1] Fue también Presidenta.

[2] Investigadora del Institute of Development Studies (IDS) de la Universidad de Sussex (Reino Unido) y del ECOWAS Centre for Renewable Energy and Energy Efficiency (ECREEE), Cabo Verde

[3] Investigadora del Business, Markets & the State Cluster, Institute of Development Studies (IDS), Universidad de Sussex.

[4] La figura que ilustra esta entrada