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Cómo hacer para no dejar a nadie atrás

Kabuye, R.D, Congo . Foto: Fundación Energía sin fronteras

“No dejar a nadie atrás” es una de las divisas de la Agenda 2030. Y uno de los motores de la Fundación Energía sin Fronteras: intentamos llegar a personas vulnerables y desatendidas.

Ello constituye el objeto del informe Development Co-operation Report 2018: Joining Forces to Leave No One Behind, publicado por la OCDE. Analiza qué significa en la práctica el compromiso de no dejar a nadie atrás. En un contexto global de desigualdades crecientes -dentro de los países y entre ellos-y con las perturbaciones producidas por la crisis climática, existe el peligro de que no se consoliden los avances de desarrollo y falta una visión clara de qué hacer para que llegue a todos.

Por José Luis Trimiño                                                                 21 de octubre de 2019


El informe en su conjunto ha sido coordinado por la OCDE. Pero los autores de cada capítulo son personas diferentes, procedentes de diversas organizaciones de desarrollo, públicas y privadas. A lo largo del texto hay también contribuciones y puntos de vista personales de otros expertos.

La primera parte del informe (“El panorama”) consta de dos capítulos:

-¿Por qué es importante no dejar a nadie atrás.

Explica las consideraciones que llevaron al compromiso de no dejar a nadie atrás, analizando deficiencias anteriores. Muestra que se concibió como determinante para los ODS, ya que estos son universales; en dos sentidos: para todos los países y para todas las personas. Está en línea con preocupaciones políticas y sociales amplias, como la no discriminación. Señala la necesidad de: articular políticas, inversiones y alianzas alrededor del objetivo de que el desarrollo sea inclusivo, equitativo y sostenible; reconocer lo complejo del problema; que los beneficios lleguen a todos; enfoques participativos; disponer de datos desagregados; reformar la cooperación al desarrollo.

-¿Qué supone no dejar a nadie atrás?

Aporta datos, pruebas y análisis sobre ocho cuestiones que considera críticas para lograr los ODS para todos:

. poner fin a la pobreza extrema;

. solucionar la creciente desigualdad de ingresos;

. abordar la fragilidad;

. facilitar la gobernanza inclusiva;

. la acción por el clima: un imperativo;

. género y empoderamiento de la mujer;

. los jóvenes;

. las personas con discapacidad.

La segunda parte (”No dejar a nadie atrás, en la práctica: políticas, actores y lecciones”) consta de cinco capítulos:

-Prioridades de la acción y políticas públicas

A la luz de ejemplos que han tenido éxito, considera cómo hacer frente a tres retos:

. La financiación y las inversiones.

. Las políticas públicas: planificación, presupuestos y acciones.

. Datos de los que hay que disponer para que las actuaciones sean eficientes.

-Datos y diagnósticos.

Hay que saber quiénes son y dónde están los que corren el riesgo de quedarse atrás. Ello supone un desafío en cuanto a datos. Para orientar los recursos hacia los más vulnerables se requieren datos más desagregados e invertir más en potenciar los sistemas estadísticos nacionales de los países.

-¿Que los últimos sean los primeros? La sociedad civil.

Las ONG juegan ya un papel importante en la determinación de los grupos que quedan al lado, ayudarles y defenderles. Propone un programa para facilitar el que jueguen ese papel. Identifica los obstáculos. Examina cómo crear un entorno favorable donde todos tengan voz.

-El sector privado. Rol catalizador de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Las MicroPyMes suelen dar trabajo a personas que forman parte de los sectores vulnerables y desfavorecidos. De ahí su papel en la promoción de un crecimiento inclusivo. Describe cómo la cooperación al desarrollo puede contribuir a ello, en particular, mediante la financiación mixta[1]. Presenta obstáculos y dificultades a las que hacen frente esas empresas.

-Estudios de caso de países en desarrollo. Qué funciona y por qué.

. Indonesia. Bonos de alimentación electrónicos para familias vulnerables.

. Benín. Programa del Gobierno dirigido al 20% de personas más pobres.

. América Latina. Programas de protección social y fomento del ahorro.

. Muthithi (Kenia). Un estudio multidimensional del bienestar ha ayudado a diseñar programas locales de ayuda a los más abandonados.

. África occidental. Programas para mejora de la vida de las poblaciones de regiones fronterizas aisladas.

La tercera parte (“Políticas y herramientas adecuadas”) consta de cuatro capítulos:

-Políticas y enfoques.

Estudia los enfoques adoptados por los países miembros del CAD[2], que se enfrentan a desafíos políticos y operativos. Propone medios para optimizar los cambios necesarios para que nadie quede atrás, manteniendo las proclamas y los intereses estratégicos de los países.

-La financiación del desarrollo, ¿puede ayudar a que nadie quede atrás?

Los organismos de financiación del desarrollo tienen que hacer frente a dos retos: a) Elevar el volumen de financiación a una escala superior, para alcanzar los ODS y b) Que los beneficios lleguen a las poblaciones más marginales. Examina los avances hechos por estos organismos y propone cómo acelerarlos. Propone focalizar más y poner más énfasis en la inversión exterior privada, los recursos públicos interiores y los fondos públicos de desarrollo.

-Adaptar la programación.

Presenta la experiencia de la ONG “Humanity and Inclusion” (ex-Handicap International). Han establecido una programación flexible, basada en datos reales. Han aplicado la teoría del cambio a factores cruzados de desigualdad que refuerzan la exclusión de ciertas personas de servicios que necesitan. Han elaborado un marco de análisis sobre la base del acceso universal a los servicios. Y han definido una política institucional en discapacidad, género y edad.

-Prospectiva para adaptarse al futuro.

Propone que los actores de desarrollo emprendan reflexiones metódicas sobre el futuro. Ello permite hacer frente a las incertidumbres y diseñar soluciones que respondan tanto a las necesidades actuales como a las futuras. Eso permite prever, adaptarse y reforzar la resiliencia, reduciendo riesgos futuros.

La cuarta y última parte del informe (“Financiación del desarrollo y tendencias de las políticas”) presenta la situación y tendencias de la ayuda oficial al desarrollo (ODA) procedente de:

. Los países miembros del CAD.

. Otros donantes que comunican sus aportaciones al CAD. Se trata de 13 países donantes que comunican sus datos con detalle y de dos entidades privadas (la Fundación Bill & Melinda Gates y United Postcode Lotteries).

. (Estimaciones de) Otros donantes. A partir de las informaciones disponibles y de estimaciones, estima el volumen y presenta las principales características de la cooperación al desarrollo de 10 países que no son miembros del CAD y que se cuentan entre los principales donantes.

Principales resultados:

. La financiación concesional[3] al desarrollo de fuentes no pertenecientes al CAD está aumentando bastante y se informa mejor acerca de ella. Eso influye mucho en que aumente el volumen total de financiación concesional.

. El hecho de que la economía mundial vaya mejor no se traduce directamente en un aumento de la AOD.

. En 2017, la AOD neta de los miembros del CAD fue de 146.600 Mio€ (el 0.31% de la Renta Nacional Bruta); es un poco menos, en términos reales[4], que en 2016, lo que en buena parte se debe a un menor gasto en refugiados dentro de los países donantes.

. Sin embargo, la ayuda humanitaria aumentó.

. Se redujeron la ayuda programable a países y los flujos al África Subsahariana y a los países en desarrollo que son islas pequeñas.

. Aumentan los porcentajes de ayuda que se canalizan a través de: a) los sistemas multilaterales y b) las organizaciones de la sociedad civil.

De este informe se hicieron eco varias plataformas de información sobre desarrollo. Cito el artículo “Leave no one behind: From development slogan to policy practice”, de Geoffrey Gertz y Homi Kharas[5], publicado en Brookings.

Consideran -y estoy de acuerdo con ellos- que lo que más distingue a la Agenda 2030 de paradigmas de desarrollo anteriores es la universalidad. Que se manifiesta en dos niveles:

-Se aplica tanto a los países de renta alta como a los de baja o media. No es algo “para ahí fuera”, sino un proceso común, colectivo y a largo plazo, con obligaciones y responsabilidades compartidas.

-El lema “No dejar a nadie atrás”. Aunque en los últimos 30 años en el mundo ha habido avances importantes en el desarrollo, hay muchos individuos, grupos, comunidades y países que han progresado poco. Por ello es necesario abordar la desigualdad y luchar por la inclusión de las personas marginadas.

Y de esto trata este informe de la OCDE.

CC BY-NC-SA


[1] En algunas entradas de este blog hemos hablado de la financiación mixta. Voces a favor y en contra (en particular, de Eurodad)

[2] Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE: https://www.oecd.org/dac/

[3] Incluye: a) las donaciones, b) los créditos “concesionales”, es decir, otorgados en condiciones más favorables que las de mercado

[4] Es decir, medido en “dólares constantes”, descontando la inflación

[5] Son autores de una parte de uno de los capítulos del informe

El Tercer Sector en España

Hace unos meses, un compañero de la Fundación energía sin fronteras difundió en la organización el informe del que hoy voy a hablar. Su título es “Radiografía del Tercer Sector Social en España: retos y oportunidades en un entorno cambiante”. Lo ha elaborado la consultora PwC, por iniciativa de la Fundación PwC.

El informe expone las principales magnitudes del sector, destacando su importancia. Presta una atención particular a la financiación y su evolución en los últimos años. Y expone los retos principales a los que hace frente.

Destaco una frase del informe: “…el propio sector tendrá que adaptarse a los cambios disruptivos que estamos viviendo, y para ello deberá reflexionar sobre los retos que enmarcan su futuro, construir consensos sobre los ejes que pueden determinar su viabilidad y sostenibilidad, y plantear propuestas de futuro”. Justamente en eso se enmarca la actividad que desarrollamos los voluntarios de esf que preparamos estas entradas en el blog.

Por José Luis Trimiño                                                                 19 de octubre de 2019


Para elaborar el informe, los autores han recurrido a:

-Analizar fuentes de información públicas.

Entrevistas presenciales con entidades del sector y personas conocedoras.

-Sesiones de trabajo con 30 organizaciones, poniendo en común análisis, experiencias y expectativas.

-Un cuestionario online, que recogió opiniones de casi 300 personas del sector.

El informe empieza por reconocer la dificultad de precisar lo que entendemos por Tercer Sector. Define como “Tercer Sector Social a “aquellas entidades privadas, formalmente organizadas, de carácter voluntario y sin ánimo de lucro cuyo propósito principal es impulsar el reconocimiento y ejercicio efectivo de los derechos sociales para avanzar hacia una sociedad más cohesionada e inclusiva, incluyendo dentro de las mismas a las entidades de cooperación internacional y de medio ambiente”. Ese es el ámbito estudiado. Incluye cooperativas sociales, residencias para colectivos en riesgo de exclusión, fundaciones, ONG de desarrollo, centros especiales de empleo e inversión, asociaciones de utilidad pública, acción social, medio ambiente y cooperación internacional (para el desarrollo, de emergencias, derechos humanos y paz) y tres entidades que considera “singulares”: Cáritas, Cruz Roja y Fundación ONCE[1].

Destaca su importancia y relevancia en atender necesidades sociales que, de otro modo, no serían satisfechas. Recuerda que en España 12,8 millones de personas continúan en riesgo de pobreza y exclusión social[2].

Algunas cifras del sector en España:

-Hay unas 30.000 organizaciones activas. Entre voluntarios y empleados, cuentan con 2 millones de personas.

-Gestionan unos 11.000 millones de euros al año.

El informe dedica una atención particular a la financiación de las organizaciones y su evolución en los 10 últimos años:

-En el periodo 2008[3]-2012 la financiación se redujo mucho. Sin duda, consecuencia de la crisis económica. Hay matices: subió algo de 2008 (12.000 Mio€) a 2010 (13.000 Mio€; descendió mucho de 2010 a 2012 (menos de 8.000 Mio €). Eso respondió, sobre todo, a una reducción de las aportaciones públicas, por la contracción de presupuestos. Se notó más porque, al mismo tiempo, las necesidades aumentaban, consecuencia de la crisis. Hay que señalar que la evolución no fue la misma en unos subsectores que en otros: el descenso fue más acusado en cooperación internacional y menos, en acción social.

-La tendencia cambió a partir de 2013. La recuperación ha sido lenta (10.000 Mio€ en 2017) y no constante. Ha aumentado la financiación procedente de la mayoría de las fuentes; especialmente, por la puesta en marcha de políticas activas de empleabilidad por la Administración Central. 2017 fue convulso. El informe se detiene en detalle en lo ocurrido ese año.

-Para 2018-2022, el estudio prevé que la financiación aumente un 2,9% anual en términos reales, creciendo tanto la pública como la propia y la de los socios.

-Con ligeras variaciones de un año a otro, la financiación de fuentes públicas supone alrededor del 60% del total; de privadas, el 40%. De estas últimas, la financiación propia supone entre el 60 y el 70%; las contribuciones de socios, del 10 al 20%; la obra social de las cajas de ahorro[4], del 10 al 15%; las aportaciones de empresas, del 5 al 7%[5].

-Por subsectores de actividad, la acción social supone siempre más del 80% del total de la financiación del Tercer Sector; la cooperación internacional y el medio ambiente, menos del 10% cada una.

Mirando hacia delante, el estudio analiza el efecto sobre el sector de cinco “mega-tendencias”: el cambio demográfico, la urbanización, el cambio climático (y escasez de recursos), los avances tecnológicos y los cambios en los poderes económicos mundiales. Considera que el sector tiene que hacer una reflexión estratégica sobre el efecto de esos cambios globales y ello, incluyendo las perspectivas de los beneficiarios y de los financiadores.

Junto con las organizaciones participantes, identifica diversos retos:

-Estratégicos:

. Cómo esas mega-tendencias afectan a la demanda de la entidad.

. ¿Qué rol quiere jugar la entidad en la provisión de servicios sociales?

. Esquemas de colaboración flexibles.

. Colaboración con otras organizaciones.

-Económicos:

. El sector depende mucho de la financiación pública. Eso genera incertidumbre y limita la capacidad de planificación y ejecución.

. Es fundamental diversificar las fuentes de financiación.

-Relacionales:

. Más colaboración y alianzas temporales entre entidades del propio sector.

. Potenciar las relaciones con empresas y Administraciones Públicas.

. Medidas de buen gobierno.

. Transparencia: más información a los diferentes grupos de interés; comunicar los resultados de las evaluaciones.

. Comunicación. No reactiva, sino comunicar mensajes acerca de la labor.

-Internos:

. Captación y retención de talento. Fomentar el desarrollo de los profesionales.

. Eliminar resistencias a la transformación digital, mediante formación y cultura.

. Cumplimiento de la normativa y los controles internos.

. Medir y comunicar el impacto de los programas.

En la Fundación energía sin fronteras estamos en esa línea.

CC BY-NC-SA


[1] No incluye -me parece lógico: a) Colegios e instituciones educativas, b) Cofradías pescadores, c) Sindicatos y partidos políticos, d) Museos, e) Residencias para la tercera edad, f) Iglesias, g) Asociaciones deportivas de carácter profesional, empresariales y profesionales

[2] En los países desarrollados, caso de España, no es relevante la “pobreza absoluta” (personas que viven con ingresos inferiores a 1,90 USD/día); lo más relevante es la “pobreza relativa” (personas en riesgo de pobreza y exclusión social).

[3] El informe presenta datos a partir de 2008. Pero está claro que en aquel momento la tendencia era a ir subiendo.

[4] Era bastante más elevada antes de la crisis: alrededor del 20%

[5] Me sorprende esta cifra tan baja. Para la Fundación Energía sin Fronteras es mucho más alta.

El problema del saneamiento en África

Unidad básica de saneamiento en Ternique, La Matanza (Perú) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

En la Fundación Energía sin fronteras trabajamos en dos sectores: la energía y el agua-saneamiento. A nivel mundial se está más lejos de alcanzar las metas de la Agenda 2030 relativas al saneamiento que las del agua potable. Es necesario prestarle atención. Así que hoy vamos a hablar de la situación en África y de cómo hacerla frente.

Como punto de partida tomo el artículo What Africa must learn to solve its sanitation crisis”, de Chilufya Chileshe, de WaterAid. Expone resultados de un estudio en 10 países africanos: situación, políticas nacionales y retos a afrontar. Para avanzar en el saneamiento, pone sobre la mesa experiencias de la India y hace recomendaciones a los gobiernos.

Por José Luis Trimiño                                                                 13 de octubre de 2019


Cuando se adoptó la Agenda 2030[1], la India era, con diferencia, el país donde había más personas sin acceso a un saneamiento adecuado y más defecación al aire libre. Desde entonces, se ha adoptado allí un ambicioso programa a nivel nacional para afrontar ese reto, el Swachh Bharat Mission[2].

El artículo de Chileshe empieza reconociendo aspectos positivos de la toma de conciencia del problema del saneamiento en África:

-Hay ciudadanos activos que, mediante la participación y la protesta, presionan para que se avance.

-El Consejo de Ministros de Agua Africanos:

. Ha encargado la elaboración de unas guías sobre política de saneamiento.

. Hace seguimiento de los “Compromisos de Ngor[3]”. Se tealizan talleres subregionales para examinar y validar los resultados.

. Se celebran las Africa Water Week[4], donde se intercambian experiencias y se aprende en acceso al agua, saneamiento e higiene.

Pero, en el día a día, la mayoría de los africanos pide que se preste más atención al saneamiento, en especial en las zonas rurales y en los asentamientos urbanos no planificados, que es donde vive la mayoría de los pobres.

Una higiene adecuada es fundamental para alcanzar el ODS 6 (agua y saneamiento adecuados para todos) y otros (salud, nutrición, educación).

The State of Hygiene in Southern Africaes un informe de WaterAid. Recoge datos sobre la higiene en 10 países de África y analiza las políticas y estrategias, con sus objetivos y metas para promover la higiene y los cambios de comportamiento necesarios.

Considera que, para acelerar el proceso en África, los gobiernos deben aplicar cuatro lecciones inspiradas en el programa Swachh Bharat Mission de la India:

-Voluntad política y liderazgo. Estableciendo metas y horizontes temporales ambiciosos.

-Financiación pública. En algunos países[5] hay esfuerzos y políticas de saneamiento. Pero suele faltar financiación, lo que constituye un cuello de botella importante. Y no basta con comprometer recursos; hay que desembolsarlos y utilizarlos para los fines previstos.

-Alianzas. Bien coordinadas, entre varios grupos. Las alianzas multi-actor deben cuidar el dirigirse a los pobres y marginados, con soluciones para sus necesidades específicas; incluyendo el dar respuestas al crecimiento demográfico y la urbanización.

-Participación ciudadana. Hay que crear mecanismos para ello. Utilizar los medios de comunicación para que la gente tome conciencia. En particular, incorporar y empoderar a las mujeres.

Chileshi señala que en África -en especial, en áreas urbanas- hay un problema con los lodos fecales: es frecuente que únicamente se almacenen, sin prestar suficiente atención -ni dinero- a su vaciado, transporte y tratamiento. Por ello, añade dos recomendaciones más:

-Persistir. Los beneficios que aporta el saneamiento dependen mucho de los cambios de comportamiento en cuanto a higiene. Ello lleva tiempo y esfuerzo y está muy determinado por elementos del contexto. Se requieren inversiones regulares y esfuerzos de comunicación persistentes, con mensajes adecuados.

-Un sector privado con conciencia social, al que se pueda confiar la prestación de servicios asequibles que cumplan unos niveles de exigencia. Ayudar a empresas de saneamiento que trabajan en zonas mal servidas: a) estableciendo un marco regulatorio adecuado; b) canalizando financiación hacia ellas; c) facilitando el que desarrollen sus capacidades; d) haciendo que entiendan la necesidad de dar servicio a grupos específicos de personas.

Hace una breve referencia a la conferencia AfricaSan, que se celebró en Ciudad del Cabo (Suráfrica) en febrero.

El artículo termina apelando a que los gobiernos de África inviertan en resolver la crisis del saneamiento y afirmando que, con los esfuerzos adecuados, se podrá eliminar la defecación al aire libre y acercarse a que en 2030 todos dispongan un servicio de saneamiento gestionado de forma segura[6].

CC BY-NC-SA


[1] ODS 6 (Agua y saneamiento), meta 6.2: “De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad”.

[2] Nos hemos referido a él en las entradas “Subsidios al saneamiento” (https://amigosesf.wordpress.com/2017/11/02/subsidios-al-saneamiento/) y “Más sobre los retretes” (https://amigosesf.wordpress.com/2019/09/02/mas-sobre-los-retretes/).

[3] The Ngor Declaration: Towards dignity through sanitation and hygiene: https://globalhandwashing.org/the-ngor-declaration-towards-dignity-through-sanitation-and-hygiene/

[4] https://africawaterweek.com/aww7/

[5] El artículo cita Esuatini (Suazilandia), Zambia y Nigeria

[6] De los distintos niveles de saneamiento hablábamos en la entrada “¿Cuántas personas tienen acceso al agua y al saneamiento?” (https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/19/cuantas-personas-tienen-acceso-al-agua-y-al-saneamiento/)

¿Revoluciones en el acceso a la energía?

Panel en escuela en Alta Verapaz (Guatemala) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

Voy a referirme a dos tipos de cambios: los tecnológicos digitales -ligados, sobre todo, a la financiación- y las energías renovables. A partir de dos fuentes:

-El artículo Financing the Energy Access Revolution: Three Technologies That Are Driving Africa’s Momentum”, que se publicó en Next Billion. Su autor es Ben Good. Habla de innovaciones tecnológicas digitales en el acceso a la energía, la mayoría ligadas a los modelos de financiación. Están empezando. Considera que las instituciones financieras clásicas no están respondiendo suficientemente a lo que se necesita para el acceso a la energía en África, que ese espacio está muy movido y que muchos proveedores de tecnología están intentando ocuparlo.

-Una entrevista de Sara Stefanini a Adnan Amin, el anterior Director General de IRENA, publicada en Devex: “Q&A: IRENA chief on investing in renewable energy’s ‘quiet revolution’”. Se centra en las posibilidades de las renovables para llevar energía a zonas rurales y no conectadas y en cómo aumentar las inversiones.

Por José Luis Trimiño                                                                8 de octubre de 2019


El primer artículo se enmarca en la serie “High Tech Buzzwords: Hype or Real Impact, que cubrió Next Billion. Recuerda que en África el 50% de la población no tiene acceso a la electricidad -en zonas rurales, el 80%[1]. Muestra cómo diversas tecnologías son agentes decisivos para facilitar el acceso a la energía en África. En diversos sectores:

-La financiación. Hay retos importantes:

. Se requieren grandes volúmenes de fondos; 28.000 millones USD/año.

. Que sea asequible. Usuarios con pocos ingresos y sin historial crediticio.

. Los flujos de crédito. Mercados de crédito poco desarrollados.

-Los teléfonos móviles. En África Subsahariana, el 44% de la población tiene acceso a ellos. Muchos proveedores de sistemas solares domiciliarios usan modelos “pay-as-you-go” a través de móviles. Permiten crear círculos virtuosos:

. Para los clientes: al hacer pagos regulares, van teniendo un historial de crédito.

. Para las empresas: a medida que los inversores están más familiarizados con los modelos PAYGo, los operadores van accediendo al capital en mejores condiciones.

. Para ambos: va creciendo la oferta de crédito digital.

-El “crowdfunding” (micro-mecenazgo). Sigue aumentando[2]. Y cada vez hay campañas de mayor tamaño y alcance. Algunos organismos públicos lo están considerando para financiar el acceso a la energía.

-Las “cadenas de bloques” (“blockchain”) y las tecnologías de criptomonedas, como medios de captar financiación. Muy poco extendidas, aunque generan mucho ruido.

Cita varios ejemplos:

La empresa social Simusolar, basada en Tanzania. Vende sistemas solares a agricultores y pescadores rurales. Sus productos permiten aumentar la productividad de los clientes (faroles para pescar de noche, bombas para riego). La plataforma de microcréditos Kiva consiguió 50.000 USD por crowdfunding; ello permitió movilizar 25.000 USD de otro financiador (Energy 4 Impact). También utiliza teléfonos móviles para que los clientes paguen.

-En Uganda, FINCA, una entidad de inclusión financiera, ha lanzado “Bright Life”, una empresa social que vende productos (sistemas solares domiciliarios y equipos domésticos) a personas de bajos ingresos, a través de PAYGo. Bright Life a su vez se asoció con un proyecto de investigación, apoyado por la Fundación Mastercard, para que personas de ingresos bajos accedan a servicios financieros mediante mecanismos de innovación digital.

-La plataforma de crowdfunding Lendahand se asoció con BBOXX, una empresa suministradora de energía, en una campaña por la que esperan captar 2,5 millones de libras para financiar la expansión de BBOXX en África.

-EL DFID (UK) se ha mostrado dispuesto a cofinanciar con Energise Africa, una plataforma de crowdfunding muy amplia. La Agencia Sueca de Cooperación (SIDA), con la plataforma Trine.

-La empresa surafricana Sun Exchange ha desarrollado SUNEX Token, criptomoneda que permite a inversores comprar acciones en proyectos solares. Se ha asociado con Powerhive, de tecnologías innovadoras, por la que esta utilizará los fondos para mini-redes en zonas rurales de Kenia.

La entrevista al exdirector de IRENA destaca la revolución experimentada por las energías renovables en los últimos años. De ser una tecnología naciente y cara se ha convertido en una solución cada vez más barata, limpia y flexible, que responde a las necesidades del cambio climático y el acceso a la energía. En los últimos 8 años:

-el coste de la energía solar ha bajado un 70%;

-el de la eólica, un 30%;

-la inversión en generación por renovables es mayor que en las convencionales.

Amin señala que la revolución no solo es en las tecnologías renovables, sino también en los modelos de negocio. Ambas cosas permiten suministrar electricidad en zonas rurales a costes asequibles y con nuevos equipos.

Destaca los usos productivos: bombeo de agua, refrigeración, baterías, equipos de agro-transformación o de soldadura… Y que sustituir el queroseno por solar no solo mejora la salud, sino que reduce el coste para los consumidores.

En cuanto a las inversiones:

-En extensión de red, hay retos, que se van superando poco a poco.

-Las soluciones fuera de red son más fáciles, porque requieren menos capital y compiten con fuentes de energía caras.

-El negocio ya existe. Lo que hace falta es saltar de escala. Las empresas que están en ello, ¿cómo pueden acceder a financiación a mayor escala? Para las renovables, es fundamental, ya que el coste en capital es, casi en su totalidad, la inversión inicial -casi no hay costes del combustible.

-En gran medida, esto depende de los gobiernos. Se precisa un entorno de políticas muy claro, muy transparente y a largo plazo.

Adnan finaliza apelando a estimular la transferencia de tecnología, mediante regulaciones adecuadas.

CC BY-NC-SA


[1] Esas cifras son muy próximas a las que yo he visto en la Energy Access Database de la Agencia Internacional de la Energía (https://www.iea.org/energyaccess/database/). El WEO 2017 da:

Para toda África: 600 millones de personas sin acceso; urbana: 23%, rural: 69%.

Para África Subsahariana: 600 millones sin acceso; urbana: 29%, rural: 78%.

[2] En la Fundación Energía sin Fronteras lo hemos utilizado por primera vez en 2019.

Las energías renovables, ¿están dejando personas detrás?

Electrificación de leprosería en Madjré (Benín) – Imagen: Energía sin Fronteras

En la Fundación Energía sin Fronteras actuamos por el acceso universal a la energía y luchamos contra el cambio climático. Y hay un movimiento muy amplio en esos sentidos. Pero conviene pararse de vez en cuando y ver lo que estamos haciendo con mirada crítica; tal vez tengamos cosas que revisar…

Hace un tiempo vi un artículo de Neha Misra, una de las fundadoras y directivos de la organización Solar Sister, que me hizo plantearme esas preguntas. Se titulaba “Power Problem in a Changing Climate: The Renewable Energy Movement is Shortchanging Women and the Poor”; lo leí en Next Billion.

Reconoce que el acceso a la energía está aumentando y las energías renovables, también. Pero estima que se está atendiendo a los grupos más fáciles y rentables, dejando de lado a los más vulnerables, las mujeres, los hogares, las comunidades aisladas y los más marginados. Faltan acciones y financiación para estos grupos.

Por José Luis Trimiño                                                           21 de septiembre de 2019


Solar Sister es un movimiento por el acceso a la energía limpia partiendo de que las mujeres pueden transformar sus comunidades. Trabajan sobre todo en Nigeria y Tanzania. Promueven microempresas. Han alcanzado las 3.500 empresarias “solar sisters”. Intentan aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, adaptando sistemas de energía renovable a comunidades rurales de la “última milla”. Hay otras organizaciones parecidas, como Frontier Markets (India), Elle Solaire (África Occidental) o el WECAN (América Latina).

El artículo al que me refiero empezaba llamando la atención acerca de las personas que están todavía esperando acceder a energía limpia y fiable, lo que muchos damos por sentado en nuestra vida diaria. Y sobre cómo esa carencia hace perder oportunidades a muchas mujeres: educación, tiempo, riesgos de ser atacadas, inhalación de aire contaminado mientras cocinan…

Hace tres propuestas:

-No ridiculizar a quienes trabajan por los más vulnerables. Misra considera que hay una tendencia a poner en un pedestal a las empresas con ánimo de lucro, menospreciando -con frecuencia, sin mala intención- a ONG, organizaciones comunitarias y algunas empresas sociales, que tienen una óptica de justicia social. Defiende que el acceso universal a la energía requiere combinar distintos enfoques, no solo el de mercado. Considera que lo de “universal” está quedando de lado, apoyándose en el 2018 SDG7 Energy Progress Report y en el informe 2018 de la serie Energizing Finance” de SE4All[1]. Ambos encuentran que se está dejando atrás a los grupos de personas más vulnerables y de ingresos más bajos, donde no hay garantía de obtener beneficios. Además, las inversiones en renovables tienden a dirigirse a usos industriales y no residenciales, en lugar de a las viviendas. Apela a ser conscientes de los límites del mercado, haciendo frente a barreras sistémicas a la inclusión, dando apoyo a las capacidades y concienciación locales y a mecanismos de suministro adecuados para los más pobres.

-Que nuestro trabajo -en el sector de la cooperación al desarrollo- rinda más cuentas en cuanto a género, raza y representación local. Reconoce que aumenta el número de mujeres en puestos de dirección, pero la mayoría siguen siendo hombres. Hay desequilibrio racial. La representación local es escasa. Misra cita el informe State of Diversity in Global Social Impact, que propone caminos para hacer cambios en la cultura de una organización que estimulen un liderazgo y toma de decisiones representativos. Explica lo que hace Solar Sister al respecto.

-Se necesita más financiación -y más diversificada. Resalta que el informe “Energizing Finance” alerta de la escasez de financiación para cerrar la brecha de acceso a la energía. Por otra parte, señala que las inversiones en renovables son desiguales y las tilda de inadecuadas, apoyándose en un informe de Acumen: Accelerating Energy Access: The Role of Patient Capital. Este recoge que, aunque las empresas de energía solar fuera de red captan cada vez más fondos en términos absolutos, dos tercios de las inversiones en acciones y participaciones al sector solar domiciliario desde 2010 se han concentrado en solo cuatro empresas. Finalmente, estima que hay muy poca inversión pública en innovaciones inclusivas y en subsidios orientados a las necesidades de las mujeres y de las comunidades más vulnerables.

Del informe “Energizing Finance” también se hizo eco EurActiv: “Energizing Finance / Universal electricity access goal set to be missed, new report reveals. Las inversiones aumentan, pero no lo suficiente. Crece la inversión privada, pero la pública se estanca. Y se siguen financiando energías sucias, como el carbón.

CC BY-NC-SA


[1] Referencias, en https://www.seforall.org/sites/default/files/EnergizingFinance-Understanding_the_Landscape2018-press_release.pdf y https://climatepolicyinitiative.org/publication/understanding-the-landscape-2018-tracking-finance-for-electricity-and-clean-cooking-access-in-high-impact-countries/

Más sobre los retretes

Economía circular del saneamiento – Imagen: Toilet Board Coalition

En el mundo hay muchas más personas que no tienen un saneamiento adecuado que las que carecen de agua potable. Y el avance es más lento. De hecho, en los ODM (2000-2015) la meta relativa al agua potable se alcanzó; la relativa al saneamiento, no. Y en los ODS vamos por el mismo camino. A la Fundación Energía sin Fronteras nos preocupa.

Así que hoy voy a pasar revista a diversos artículos sobre el saneamiento, recogidos de la Toilet Board Coalition (TBC), Devex, IPS y Next Billion. Varios de ellos, publicados con ocasión el Día Mundial del Retrete, que se celebra cada año en noviembre.

Por José Luis Trimiño                                                            2 de septiembre de 2019


El primer artículo se titula “At the reinvented toilet Expo new commitments to bring innovation to sanitation”, de Catherine Cheney (Devex). En noviembre del año pasado se celebró en Pekín una exposición titulada “Reinventando los retretes”. Probablemente, lo más relevante fue lo relativo al “saneamiento fuera de red”; es decir, soluciones que no requieren desagües. Se mencionaron tecnologías como los “omniprocesores”: pequeñas instalaciones de tratamiento de las heces humanas. Aparte de eso, diversos organismos anunciaron importantes volúmenes de financiación para el sector (Banco Mundial, Banco Asiático, Bando Africano, Agencia Francesa de Desarrollo) u otros esfuerzos y políticas (UNICEF). La OMS estimuló la inversión del sector privado, recordando que 1€ invertido en saneamiento produce, de media, un rendimiento de 5,50€.

Del Día Mundial del Retrete 2018 se pueden ver reseñas en las páginas web de UN Water y de TBC, entre otras. UN Water se centró en la naturaleza. La TBC, en la “economía del saneamiento”: modelos de negocio para las empresas privadas en el sector y los “aceleradores“.

Es en IPS donde vi Moving Beyond Just Building Toilets, de Pratima Joshi, publicado originalmente en India Development Review. Habla de la “Swachh Bharat Mission”, SBW , campaña que lanzó el Gobierno de la India en 2014 con el objetivo de acabar con la defecación al aire libre para octubre de 2019. El artículo presenta lo logrado en los cuatro primeros años:

Swach Bharat Urban instaló 5.219.604 retretes en hogares y 417.496 en lugares públicos.

-3.362 ciudades han sido declaradas “sin defecación al aire libre” (el 94% de las previstas).

Lo más interesante son las lecciones aprendidas:

-Faltan datos de detalle. En particular, de barrios de chabolas.

-Se han medido, sobre todo, los “productos” (“outputs”): retretes construidos y accesibilidad de los mismos. No tanto los “efectos” (“outcomes”): su uso y los cambios de comportamiento.

-En buena medida, ello se ha debido a que las comunidades han sido consideradas como “testigos” y “beneficiarios” del proceso, pero no parte activa en la preparación y toma de decisiones.

-Ha sido insuficiente la comunicación y la educación sobre los cambios de comportamiento: conexión con la salud; generación de demanda.

-No se ha prestado la atención debida al seguimiento del programa. Ello ha dado origen a algunos efectos no deseados.

-Es necesario tener más en cuenta y planificar la gestión y el tratamiento de los lodos fecales.

-Conviene revisar ciertos aspectos de los modelos utilizados. Son dos:

. El programa transfiere dinero a la cuenta de los beneficiarios -en dos o tres veces- y estos se ocupan de construir los retretes. A veces hay retrasos en los desembolsos. Otras, las familias utilizan el primer pago para otras cosas.

. Las autoridades locales contratan y pagan a las empresas que los construyen. Los beneficiarios no tienen control sobre la calidad del trabajo. Y, al no tener que hacer ningún esfuerzo, a veces valoran poco las instalaciones.

-Las familias, comunidades, organizaciones de la sociedad civil y ONG deberían tener un papel mayor en el proceso.

La Toilet Board Coalition tiene una plataforma sobre la “Economía del Saneamiento”. En particular, desarrolla la idea de “Economía circular del saneamiento” Allí se publican algunos documentos, como:

The Sanitation Economy in Agriculture. Estudia el impacto de los sistemas de saneamiento en el suelo, el agua, las personas que trabajan y la producción agrícola. Next Billion se hizo eco de ella.

Smart Sanitation City. Presenta el caso de la ciudad de Pune, en la India.

Pasando a África, hay que hablar de la iniciativa “AfricaSan”, lanzada por la Unión Africana. La 5ª Conferencia se celebró en febrero en Ciudad del Cabo, Suráfrica. Cubrió cuatro temas:

-Saneamiento, higiene y los ODS: No dejar a nadie atrás.

-Políticas, instituciones y regulación.

-Seguimiento, datos y pruebas para mejorar la higiene y el saneamiento.

-Reforzar las capacidades y financiar el saneamiento en África.

La TBC y El País-Planeta Futuro publicaron reseñas sobre la iniciativa.

Ligadas a estas conferencias, se suelen celebrar otras sobre la gestión de los lodos fecales.

En el sector del saneamiento cada vez hay más empresas sociales presentes. El Sankalp es un foro africano de empresas sociales. En el celebrado en Nairobi en febrero se presentaron algunas actividades en saneamiento.

En la World Water Week hace unos días hubo sesiones centradas en el saneamiento, como:

Polycentric Approach to WASH Access for All“.

“Entrepreneurship Driving Water Access for All”.

-“New financing approach to catalyse the water economy”.

Finalmente, una información. El próximo mes de noviembre está previsto celebrar, en Pune, una Global Sanitation Economy Summit”.

CC BY-NC-SA

La financiación mixta en el sector agua-saneamiento

La Matanza (Perú) – Foto: Fundación Energía sin Fronteras

Estamos en la Década del Agua[1] 2018-2028. Y a final de mes se celebrará la edición 2019 de la World Water Week; en Estocolmo, como de costumbre. Así que hoy vamos a repasar algunas opiniones sobre la financiación en el sector agua, saneamiento e higiene (WASH).

La mayoría fueron expresadas con ocasión de la World Water Week 2018 y recogidas por Sophie Edwards en Devex: No savior: Can blended finance work for WASH?.

Se habla de mecanismos de financiación innovadores, de combinar financiación pública y privada, subvenciones y créditos, de la contribución de los usuarios. Se llama la atención sobre la diferencia de situaciones donde hay expectativa razonable de rendimiento financiero (países de nivel de desarrollo medio, zonas urbanas) y donde es dudosa o no la hay (los más pobres, países menos desarrollados, zonas rurales).

Por José Luis Trimiño                                                                    7 de agosto de 2019


El artículo de Sophie Edwards recoge opiniones y presentaciones de:

Joel Kolker (Global Water Security & Sanitation Partnership, Banco Mundial).

-La ONG Water.org.

-Ian Moise, de Catholic Relief Services.

-Catarina Fonseca (IRC WASH: IRC International Water and Sanitation Centre).

-Louis Boorstin (Osprey Foundation).

-Catarina de Albuquerque (Sanitation and Water for All).

-Nick Burn (Water for People,)

Las opiniones y actuaciones que me parecen más relevantes son:

-Planificar y proveer servicios de agua y saneamiento de manera sostenible es más complicado de lo que tradicionalmente se ha considerado.

-Es esencial considerar: a) el marco institucional y regulatorio y las políticas, y b) la eficiencia técnica y financiera de la entidad que presta el servicio.

-En 2016, el Banco Mundial estimó que alcanzar el ODS 6 (agua y saneamiento) requeriría 114.000 millones USD/año, muy por encima de la financiación al desarrollo para el sector, que es de unos 18.000 millones USD/año[2]. Algunos ponen en duda lo bien fundado de esas cifras, piden que se reconsideren y piensan que es factible conseguir proveer el servicio a costes que los usuarios puedan pagar.

-No perder de vista a los pobres. Hay soluciones atractivas, pero que solo funcionan en países, zonas o grupos más acomodados. Hay que ver cómo combinar la financiación pública y la privada para asegurar que los más pobres accedan al servicio.

-El sector agua-saneamiento-higiene utiliza menos instrumentos financieros novedosos que otros, como el del clima. Para atraer más financiación al sector, hay interés en recurrir a la financiación mixta y a otros mecanismos.

-Water.org presentó su programa WaterCredit, que utiliza fondos de fundaciones filantrópicas para que organizaciones de microcréditos concedan préstamos a las familias para financiar el enganche al agua o retretes[3]. También creó el fondo de impacto social WaterEquity, que capta capital para invertir en esas organizaciones de microcréditos. Le ha sucedido el WaterCredit Investment Fund 3, que invierte en empresas de servicios de agua y saneamiento.

Catholic Relief Services desarrolla en El Salvador, el Modelo Azure. Aporta capital privado para servicios de agua y saneamiento, tanto en los aspectos técnicos como de financiación. Lo combina con asistencia técnica gratuita financiada por donantes. Requirió un esfuerzo importante, que llevó 10 años.

-No hay que perder de vista que lo fundamental no es el mecanismo financiero, sino la capacidad de la organización que presta el servicio y las condiciones del entorno -político y regulatorio.

-Los donantes tienen que asignar más recursos a “lo que no se ve”, como, por ejemplo, que el Gobierno implemente políticas y regulaciones sólidas o que el personal de la entidad operadora pueda entender un presupuesto. Los donantes tienen que dedicar más atención y tiempo a los prestatarios de servicios, para que sean más eficientes en el uso de recursos y más solventes -y puedan acceder a los mercados financieros-. Ello supone asumir riesgos.

-Los inversores y las instituciones financieras de desarrollo tienden a centrarse en las empresas de servicios públicos relativamente mejores, que suelen ser las que operan en zonas urbanas. Sigue faltando capital para las que actúan en zonas aisladas. La financiación mixta, más barata, se concentra en infraestructuras urbanas; tiene que moverse más a las zonas rurales, es allí donde hay que demostrar que funciona.

-No pensar que la financiación mixta u otros mecanismos innovadores, como los bonos de impacto social son mano de santo. Hay que recurrir a todas las herramientas: refuerzo de instituciones, tecnología, innovaciones…

CC BY-NC-SA


[1] El año pasado dedicamos a ello una entrada de este blog: https://amigosesf.wordpress.com/2018/03/22/empieza-la-decada-del-agua/.

[2] Cuidado al interpretar las cifras. Alcanzar los ODS en general -y el ODS 6 en particular- requiere financiación procedente de diversas fuentes (públicas y privadas, internas y externas). La cooperación al desarrollo es solo una de esas fuentes.

[3] Ya hablamos de ello en la entrada “Microcréditos para el acceso al agua y al saneamiento