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La Comisión Europea y las fundaciones, por el acceso a la energía

Imagen: Comisión Europea

Hace poco he tenido la oportunidad de asistir, en nombre de Energía sin Fronteras a una reunión / jornada titulada “Building strong partnerships with foundations to deliver sustainable and affordable energy in partner countries”. La organizó la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO[1]) de la Comisión Europea (CE).

Se trataba de un intercambio de ideas. Por la CE, la unidad encargada de relaciones con la sociedad civil expuso los mecanismos de colaboración con ONG en general y fundaciones en particular; la unidad responsable de energía y cambio climático presentó sus iniciativas. Las fundaciones participantes, entre ellas, Esf, expusimos nuestras actuaciones.

La reunión dio lugar a un valioso intercambio de puntos de vista sobre el rol de la energía para el desarrollo, la situación del acceso a la energía, las dificultades para llegar a los más vulnerables y aislados, los factores y actores clave, modelos de negocio y financiación. Se constató una cierta laguna de conocimiento y actuación en el ámbito del cocinado, mucho menos tratado que el acceso a la electricidad. Se acordó establecer una plataforma para colaborar y compartir conocimiento entre la DG DEVCO de la CE y las fundaciones y entre estas entre sí.

Por José Luis Trimiño                                                                      2 de junio de 2019


La reunión tuvo lugar en Bruselas el 24 de mayo. Por parte de la Comisión Europea (CE) participaron funcionarios de las unidades DEVCO/A5 (Relaciones con la sociedad civil y fundaciones) y DEVCO/C6 (Energía y cambio climático). Además de Energía sin Fronteras, asistieron representantes de la Aga Khan Foundation, European Climate Foundation, Fondazione ENI, Fondazione ENEL, Fundación Acciona.org, Shell Foundation, Power for All y otra, cuyo nombre no recuerdo. (La verdad es que esperaba que hubiera más asistencia).

-DEVCO/A5[2] se ocupó primero de relaciones con ONG -originalmente, europeas, luego, también de países en desarrollo (PED)-, se amplió a instituciones públicas locales de PED y se va abriendo a otras organizaciones: cooperativas, sindicatos…y fundaciones. Son conscientes de que las fundaciones son un tipo de ONG; muy diversas entre sí, por sus especificidades y por el marco jurídico en el que se desenvuelven -distinto de unos países a otros. DEVCO/A/5 suele dialogar y trabajar más con redes y agrupaciones de ONG, no tanto con organizaciones individuales (aparte de proveer financiación, a través de concursos de proyectos -“call for proposals”).

-DEVCO/C/6[3] presentó distintas actuaciones de la Comisión Europea en el ámbito de la cooperación al desarrollo en el sector de la energía y el cambio climático[4]: External Investment Plan (EIP) (reducir riesgos de inversiones), Electrification Financing Initiative (blending), Climate Investor One, Africa Renewable Energy Scale-up Facility, Transferability and Convertibility Facility, Facility for Energy Inclusion. Subrayó la necesidad de hacer más esfuerzo en África, países frágiles y grupos vulnerables; no solo en acceso a la energía, también eficiencia y efecto en cambio climático.

Las fundaciones asistentes cubren un amplio espectro de actividades: financiación, asistencia técnica, provisión de servicios, “think tank”, realización de proyectos, formación, desarrollo de modelos empresariales, gestión de fondos…

A lo largo de la jornada se señaló que la energía juega un papel catalítico para el desarrollo. Está muy relacionada con el crecimiento de las empresas y la economía, la agricultura, la salud, la educación y el género.

Se están poniendo en marcha diversas iniciativas y modelos de negocio para extender el acceso a la energía, tanto de las personas como de las empresas locales. Las mayores dificultades están en la “última milla”: en África, los países frágiles, las zonas aisladas, los grupos más vulnerables, donde la capacidad financiera es más baja. Allí hay menos incentivos para que entren las empresas privadas; no es fácil que una micro-red sea rentable; muchas empresas distribuidoras tienen dificultades para acceder a financiación.

Resulta esencial que exista un entorno favorable: políticas públicas y marcos regulatorios, actores locales (públicos y de la sociedad civil) dinámicos y responsables ante los usuarios. Se han desarrollado diversos modelos de negocio, pero no hay soluciones únicas, hay que adaptarse a la realidad local. Técnicamente, coexisten los modelos de extensión de red, micro-redes y sistemas aislados. Y a los modelos tradicionales de gestión del servicio -entidad pública y empresa privada- se añaden cada vez más las empresas sociales. Se subrayó también la importancia del capital humano.

La financiación es fundamental. Desde la Conferencia de Addis Abeba sobre Financiación del Desarrollo[5] hay una conciencia generalizada de que el desarrollo se financia de fuentes diversas: recursos nacionales públicos, inversión privada (local y exterior), cooperación internacional al desarrollo (créditos y subvenciones), remesas de emigrantes… La Comisión Europea es muy activa en proveer instrumentos que facilitan la fusión (“blending”) de donaciones y créditos, cobertura de riesgos, garantías, etc.; aunque no ha intervenido todavía en bonos sociales (“social bonds”) ni en inversiones de impacto (“impact investments”).

Hay conciencia de que la energía no es solo electricidad, sino también sistemas de cocinado eficientes, saludables y ambientalmente sostenibles. Pero -al menos entre los asistentes- hay menos conocimiento de la problemática, las necesidades y las soluciones para el cocinado limpio. Mencioné la “Guía de Biomasa[6]”, que preparamos en Energía sin Fronteras hace unos años y suscitó mucho interés.

En la reunión se acordó establecer un marco de colaboración e intercambio entre la DG DEVCO de la CE y las fundaciones participantes.

En definitiva, un punto útil para mejorar la coordinación entre actores que trabajamos por mejorar el acceso universal a la energía.

CC BY-NC-SA


[1] https://ec.europa.eu/info/departments/international-cooperation-and-development_es y https://ec.europa.eu/europeaid/. Organigrama: https://ec.europa.eu/europeaid/sites/devco/files/organisation-chart-20190501_en.pdf. Plan Estratégico 2016-2020: https://ec.europa.eu/info/publications/strategic-plan-2016-2020-international-cooperation-and-development_en. Plan de Gestión 2019: https://ec.europa.eu/info/publications/management-plan-2019-international-cooperation-and-development_en.

[2] https://ec.europa.eu/europeaid/civil-society_en

[3] https://ec.europa.eu/europeaid/sectors/energy/energy_en

[4] Hace poco hemos publicado en este blog una entrada en la que se presentan algunas de estas actuaciones: https://amigosesf.wordpress.com/2019/04/08/cooperacion-en-energia-lo-que-hace-la-ue/

[5] Agenda de Acción de Addis Abeba: https://www.un.org/esa/ffd/wp-content/uploads/2015/08/AAAA_Outcome.pdf

[6] https://energiasinfronteras.org/proyectos/estudios/70-gu%C3%ADa-de-sensibilizaci%C3%B3n-%E2%80%9Cbiomasa-y-desarrollo%E2%80%9D-oportunidades-de-la-biomasa-para-mejorar-el-acceso-local-a-la-energ%C3%ADa-en-comunidades-rurales-aisladas-de-am%C3%A9rica-latina-julio-2012

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¿Mentimos sobre la ayuda al desarrollo?

En Energía sin Fronteras trabajamos en la cooperación al desarrollo y creemos en ella. Pero queremos mejorar y estamos atentos a las críticas, tanto a las puntuales como a las sistémicas.

Por eso traigo hoy aquí el libro Why we lie about aid?, de Pablo Yanguas[1], que trata de las batallas políticas que hay detrás de la ayuda al desarrollo.

Yanguas sostiene que son falsas dos premisas que cree la mayoría de la gente: 1) Que la ayuda al desarrollo es una cuestión de beneficencia y solidaridad, 2) Que el desarrollo depende de parámetros técnicos. Y que eso hace que el sistema sea disfuncional, confundiendo resultados a corto plazo con los cambios a largo plazo.

Afirma que la ayuda al desarrollo no debería centrarse en los volúmenes de fondos desembolsados y que los proyectos no deberían asirse a conceptos poco precisos, como “rendición de cuentas” o ·empoderamiento”. Defiende otro enfoque: que la ayuda al desarrollo requiere pelearse, tomar partido, es cuestión de políticas. Los profesionales del desarrollo innovadores lo aplican, dando cobertura política a los agentes reformadores locales para que los cambios necesarios tengan oportunidad de salir adelante.

Comparto muchos de esos argumentos. Pienso que el cambio y el desarrollo son procesos esencialmente internos. Y, por tanto, es esencial facilitarlos.

Por José Luis Trimiño                                                                    12 de mayo de 2019


Tom Kirk, del Centre for Public Authority in International Development de la London School of Economics, se refirió a este libro en una entrada publicada en el blog de Oxfam.

Apoyándose en citas breves, anécdotas con garra y estudios de caso serios, desarrolla un razonamiento según el cual los argumentarios habituales sobre la cooperación al desarrollo y los proyectos suelen ser reduccionistas e incluso nocivos. Se centran en cuánto gastar, como si fuera una competición deportiva, y obligan a los profesionales a focalizarse en lo que puede medirse. Yanguas considera que ello deja pasar oportunidades de que se produzcan cambios positivos en los países receptores y rinde un flaco servicio a los reformistas de allí.

Los primeros capítulos del libro son: 1) La teatralidad de los debates sobre la ayuda al desarrollo, 2) La banalidad de la certeza y 3) Las feas políticas del cambio.

En ellos, sitúa las intervenciones y las organizaciones de cooperación al desarrollo en la política de sus países donantes respectivos. Estima que la cooperación no tiene un paquete permanente de votantes fuera de quienes trabajan en el sector y de unos pocos idealistas comprometidos. Eso facilita el que los políticos lo utilicen fácilmente bien para mostrarse como humanitarios y solidarios, aumentando los presupuestos de cooperación, bien como rigurosos partidarios de la disciplina fiscal, reduciéndolos e imponiendo procedimientos y requisitos rigurosos de auditorías.

Pablo Yanguas piensa que:

-Esto último ha constituido el motor que ha llevado a las exigencias de “resultados” y de “calidad-precio”.

-La necesidad de cuantificar el impacto de los proyectos empuja a los profesionales del desarrollo a conseguir resultados rápidos, técnicos y fáciles.

-Ello reduce las posibilidades de discutir abiertamente los obstáculos al desarrollo y de aprender lecciones.

-Eso hace que las evaluaciones se centren en los resultados cuantificables, en vez de en los efectos sociales y políticos de amplio alcance.

Los siguientes capítulos (4: “La influencia de los donantes tiene límites” y 5: “Paradojas de la diplomacia del desarrollo”) son estudios de caso de programas de apoyo a organismos anti-corrupción en Sierra Leona y Liberia. Kirk considera que son los más convincentes.

En Sierra Leona, el libro analiza el programa de cooperación a largo plazo entre el DFID -la cooperación británica- y la Comisión Anti-corrupción de Sierra Leona. Expone cómo el compromiso de rebajar la importancia de algunos datos explosivos y el que el programa estuviera situado fuera de las estructuras generales de rendición de cuentas de la Administración fueron cambiando poco a poco lo que los ciudadanos esperaban de las élites políticas.

En Liberia, un grupo -cada vez más numeroso- de donantes financiaba y supervisaba un programa de apoyo a la Comisión Nacional General de Auditoría. El libro muestra cómo los donantes, muchas veces sin quererlo, se vieron envueltos en los conflictos políticos del país.

Yanguas hace así ver cómo unas personas clave llevaron las reformas con el apoyo de algunos donantes, a veces con riesgos, y cómo el conjunto de estas actuaciones tuvo efectos amplios -la mayoría, imposibles de medir- y ramificaciones políticas. Prueba que la ayuda al desarrollo tiene un efecto importante en los actores locales; a unos los legitima; a otros, los deslegitima.

Los últimos capítulos son “La batalla de pensar políticamente” y “Entender las liosas políticas del cambio”. En ellos, analiza las discusiones entre organismos donantes y ONG de desarrollo sobre “pensar y trabajar políticamente”[2]. Pasa revista a movimientos “da abajo arriba”, como “Problem-Driven Iterative Adaptation”[3] (PDIA) y “Doing Development Differently[4]” (DDD), que cuestionan cómo se entiende y practica la cooperación al desarrollo y que cada vez se toman más en serio. Organismos como el DFID o el Banco Mundial han financiado enfoques del desarrollo más orientados a las políticas. Por otro lado, el autor considera que algunas investigaciones de académicos del desarrollo muy renombrados, como Daron Acemoglu y Tania Li, tienen muy poca aplicación práctica en los procesos de reforma en los países en desarrollo.

En la conclusión, Yanguas hace un llamamiento a reinterpretar la ayuda al desarrollo como unas “políticas de desarrollo disputables y disputadas”, que permiten perturbar a las élites interesadas en que cada cambie. En la mayor parte de los países en desarrollo hacen falta, a la vez, más estado y más mercado.

En su reseña, Kirk considera que Yanguas está en lo cierto: para que la cooperación al desarrollo tenga un futuro, ha de contribuir a cambios transformadores y los profesionales del desarrollo tenemos que articular nuestros argumentos alrededor de eso. Además, medir los impactos y los éxitos o fracasos de las políticas de cambio y de desarrollo requiere plazos más largos que los típicos de cinco años de los programas de cooperación. Y todo ello precisa mecanismos nuevos de evaluar los impactos buscados y los accidentales.

CC BY-NC-SA


[1] Investigador en el Effective States and Inclusive Development Research Centre (ESID) de la Universidad de Manchester.

[2] Sobre “Thinking and working politically” hemos hablado en algunas entradas de este blog: https://amigosesf.wordpress.com/2019/01/21/implicacion-local-en-la-ayuda-al-desarrollo/, https://amigosesf.wordpress.com/2018/12/11/como-conseguir-que-funcione-la-gestion-adaptable/, https://amigosesf.wordpress.com/2017/10/20/las-ong-se-van-apuntando-al-cambio/

[3] Ver entrada https://amigosesf.wordpress.com/2018/12/11/como-conseguir-que-funcione-la-gestion-adaptable/

[4]Ver: https://amigosesf.wordpress.com/2018/07/27/9-tendencias-del-desarrollo-lo-que-implican-para-los-profesionales/, https://amigosesf.wordpress.com/2018/02/07/cambios-en-el-modo-de-actuar-de-las-ong/

¿Críticas a la ayuda al desarrollo? ¡Seamos serios!

Niños palestinos en Gaza –
Foto: Mahmud Hams (AFP), Getty Images

Es legítimo plantearse si la ayuda o cooperación al desarrollo realmente sirve. Los que trabajamos en este sector -en particular, en la Fundación Energía sin Fronteras- nos lo preguntamos con frecuencia.

En esa línea, hoy me refiero a un artículo de opinión aparecido en The Guardian hace unos meses, muy crítico con la ayuda al desarrollo. Esencialmente, consideraba que la cooperación -en particular, las intervenciones de pequeño tamaño- no suponen más que parches y que hay que focalizarse en hacer frente a las causas últimas del subdesarrollo, que están en las políticas públicas, las actuaciones de los países más poderosos y el sistema global.

De ese artículo se hicieron eco distintos medios. Pero recojo unos comentarios críticos con ese documento, que me parecen fundados y serios.

Por José Luis Trimiño                                                                    30 de abril de 2019


Hace unos meses, apareció en The Guardian un artículo titulado “Buzzwords and tortuous impact studies won’t fix a broken aid system”. El subtítulo rezaba: “Quince economistas punteros, incluyendo tres premios Nobel, sostienen que los muchos miles de millones de dólares que se gastan en ayuda al desarrollo pueden hacer poco para aliviar la pobreza, mientras dejamos de hacer frente a sus causas profundas”.

Los autores señalaban que la pobreza en el mundo es incurable -sigue siendo muy alta-, los donantes quieren ver mayores impactos, los profesionales del sector buscan que sus proyectos sean más eficaces, y los políticos, más rendición de cuentas financiera. Apuntan a que algunos promueven que el sector de la cooperación al desarrollo utilice más los ensayos de control aleatorios[1], pero estiman que eso es casi imposible en el campo del desarrollo, destacando que son caros e implican problemas éticos: a quiénes tratar y a quiénes, no.

Pero, sobre todo, critican las micro-intervenciones a nivel local, observables a plazo relativamente corto. Consideran que no toman en cuenta los motores macroeconómicos, políticos e institucionales de la pobreza y el subdesarrollo; aquellos proyectos pueden dar micro-resultados satisfactorios, pero apenas contribuyen a cambiar los sistemas que originan los problemas. Defienden que lo que hay que hacer es afrontar los problemas globales con estrategias y políticas públicas coordinadas. Por ejemplo: a) que las multinacionales paguen impuestos en los países en desarrollo; b) más que micro-créditos, hace falta una legislación laboral efectiva. En definitiva, no buscar el impacto a corto plazo de pequeños proyectos, sino evaluar las políticas públicas.

Terminan refiriéndose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que consideran que el problema es mundial y que la lucha contra la pobreza, la desigualdad, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático precisa cambiar las reglas del sistema económico internacional.

Duncan Green[2] se refirió a este artículo en Twitter[3].

Ahora bien, me parece interesante recoger la entrada de Terence Wood en el blog australiano DevPolicy: “Nobel Prizes in economics ≠ the truth about aid”, que hace referencia a ese artículo.

Wood empieza por admitir que la ayuda al desarrollo, especialmente la pública, tiene que estar sometida a crítica. Pero señala que esta es más valiosa si es precisa y convincente y considera que el artículo en cuestión no lo es.

Para empezar, la pobreza en el mundo no es incurable. Ha bajado la proporción de personas que viven en pobreza extrema; tanto si se utiliza la línea de pobreza absoluta estándar (1,90 USD/día) o la preferida por los autores del artículo (5,-USD/día). Y, aunque no se alcanzaron todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en la mayoría, las tendencias fueron positivas.

También destaca que, aunque la cifra de “cientos de miles de millones de dólares” de ayuda al desarrollo parece muy alta, no lo es tanto cuando se pone en perspectiva: en 2018 la ayuda pública al desarrollo de los miembros del CAD de la OCDE supuso el 0,31% de su Renta Nacional Bruta conjunta.

En cuanto a los ensayos de control aleatorios, reconoce que no son una herramienta adecuada para todas las evaluaciones, pero estima inapropiado considerarlos cargados de desafíos éticos.

Pasa luego al punto principal del artículo: que la ayuda al desarrollo hace que nos apartemos de cuestiones clave, como las políticas de los países en desarrollo o la acción de los países desarrollados en cuanto al cambio climático o la evasión fiscal.

Wood admite que estaría muy bien que los países en desarrollo tuvieran políticas mejores. Hace referencia a estudios que analizan la relación entre el crecimiento económico y las políticas públicas[4], que, dice, no han demostrado un efecto claro. Recuerda que en todas partes las políticas se derivan de las economías políticas y que las mejoras suelen venir de compromisos alejados de lo ideal y conformados por el contexto, no por las investigaciones.

También reconoce que los países ricos pueden y deben actuar más en cuestiones como el cambio climático. Pero hace notar que ni la ayuda al desarrollo ni los ensayos de control aleatorios impiden esas actuaciones. Apunta a que los obstáculos radican en la ideología política y en las empresas de combustibles fósiles, no en la ayuda al desarrollo.

Concluye reconociendo que la cooperación no resolverá todos los problemas del desarrollo, que puede y debe mejorarse y ser criticada. Pero que las críticas incoherentes e incorrectas son peores que la ausencia de crítica.

CC BY-NC-SA


[1] “Randomized control trials” (RCTs).

[2] Consejero estratégico de Oxfam GB; mantiene el blog “From poverty to power” (https://oxfamblogs.org/fp2p/), al que hemos hecho referencia varias veces en este blog.

[3] https://twitter.com/fp2p/status/1019099379544625152

[4] En particular: “A Sensitivity Analysis of Cross-Country Growth Regressions” (https://www.jstor.org/stable/2117352?seq=1#page_scan_tab_contents).

Inversiones privadas para el desarrollo sostenible

Publicación de Global Compact

Hace un par de días recogíamos aquí unas opiniones críticas sobre la participación del sector privado en el desarrollo, específicamente en las asociaciones público-privadas. Hoy traigo la otra cara de la moneda. Un documento que defiende su valor. Procede del ECDPM. Se titula “Leveraging private investment for sustainable development”.

El documento aporta puntos de vista y estudia enfoques e instrumentos para que inversiones privadas se alineen con los ODS, sin olvidar la necesidad de que empresas e inversores privados obtengan rendimientos financieros. Examina cómo hacer que las actividades e inversiones de las empresas sean más responsables, inclusivas y sostenibles y el uso de recursos públicos para estimular y poner en marcha inversiones privadas.

Por José Luis Trimiño                                                                    22 de abril de 2019


El ECDPM (European Centre for Development Policy Management) es un centro de investigación, basado en Maastricht -Mastrique, en español tradicional-, en los Países Bajos.

El informe al que nos referimos forma parte de su colección “Great Insights”, vol. 7, ed. 2. Sus autores son Jeske van Seters y Sebastian Grosse-Puppendahl.

Desde que se aprobó la Agenda 2030, en 2015, se insiste en que el desarrollo es cosa de todos -no solo de países pobres, agencias de cooperación y ONG; de movilizar a las empresas, la financiación privada, las inversiones empresariales. En suma, de aunar recursos, conocimientos y capacidades. En el mundo, la mayor parte de los empleos y de las inversiones proceden del sector privado. Por ello, juega un papel crítico en producción, inversiones, innovación, tecnología, financiación y provisión de servicios. De ahí que constituya un actor fundamental para el desarrollo.

No se puede dar por hecho que el sector privado sea responsable e inclusivo. Ni ello es un fin en sí mismo. El documento pone en evidencia que el sector privado no es un grupo homogéneo, sino muy diversificado. Destaca y muestra la importancia de que empresas, gobiernos, organismos de cooperación, instituciones financieras y sociedad civil colaboren de diferentes maneras, teniendo presentes sus diferentes mandatos, motivaciones e incentivos.

Trabajar de forma diferente a la tradicional y conseguir mayor impacto para alcanzar los ODS requiere ambición y aceptar riesgos. No solo es cuestión de financiación y de indicadores financieros -lo de los “billions to trillions”- sino de que las intervenciones e inversiones sean de la calidad y tipo adecuados, de modo que las actuaciones de unos y otros sumen, no distorsionen, y estén ancladas en las realidades locales.

El informe consta de un editorial y 18 artículos:

A) Presentaciones:

-El Plan de Inversiones Exteriores de la UE: Crear empleos sostenibles para erradicar la pobreza en los países próximos a la UE y en África /Neven Mimica, Comisario Europeo).

-La financiación europea del desarrollo y el modelo del BERD[1] (Suma Chakrabati, BERD).

-Políticas para movilizar al sector privado: Abrir la mente (Alexander de Croo, Bélgica).

-La FAO[2] promueve criterios sostenibles para movilizar la financiación para la agricultura (entrevista con José Graziano da Silva, FAO).

B) Movilizar la financiación privada:

-Las operaciones de los bancos multilaterales de desarrollo con la financiación privada: ¿prestamistas o movilizadores? (Nancy Lee, CGD).

-El compromiso de las instituciones financieras de desarrollo[3] para movilizar la financiación privada para los ODS (Soren Peter Andreasen EDFI).

-Involucrar al sector privado en la financiación mixta (“blended finance”): Justice Johnston (Convergence).

-Hace falta un pueblo: Por qué el pacto con África puede funcionar (Rob Floyd, ACET[4]).

-Movilizar la financiación del sector privado: Lo que han aprendido las organizaciones filantrópicas (A. Burgett y R. Salvado, Fundación Gates).

-Dar nueva forma a la “financiación privada para el desarrollo” de la UE (San Bilal, ECDPM).

-Desplegando capital riesgo en mercados desconocidos: rompiendo moldes (Cécile Ambert, Banco Africano de Desarrollo[5]).

C) Empresas responsables y con impacto:

-Conseguir cadenas de suministro sostenibles: perspectiva del sector privado (Norma Wouters-Snell, Noble Achievers).

-El liderazgo de la UE para promover conductas empresariales responsables en cadenas de valor globales (Jeske van Seters y Karim Karaki, ECDPM).

-La adaptación local de las multinacionales es clave para el desarrollo sostenible (Constantine Bartel, Universidad de Zurich).

-Una empresa de alimentación en África Occidental: el negocio implica desarrollo sostenible (Entrevista con Sylvie Sagbo, SENAR).

-¿El precio del petróleo? Desarrollo extractivo y riesgo de conflicto en Kenia (George Grayson, International Alert).

-Hacer negocios bien en Etiopía (Margaux Yost y Domicic Kotas, BSR).

-La empresa social de Chevron en Nigeria (Zachary Kaplan, DAI).

Otro informe interesante en esta línea es “Private Sector Investment and Sustainable Development”, del Pacto Mundial (Global Compact), aunque ya tiene unos años. Quizás hablemos de él otro día.

CC BY-NC-SA


[1] Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (https://www.ebrd.com/home)

[2] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (http://www.fao.org/home/es/)

[3] DFIs: https://www.oecd.org/dac/stats/development-finance-institutions-private-sector-development.htm

[4] African Center for Economic Transformation (http://acetforafrica.org/)

[5] BAfD: https://www.afdb.org/fr/

Energía sin Fronteras participa en el Foro de Acceso Universal a la Energía

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Formación en la ecoaldea de Nyumbani (Kenia)  – Imagen: Energía sin Fronteras

La Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad, de la Universidad Pontificia de Comillas y el Club Español de la Energía organizan anualmente un foro. La sesión de este año se ha celebrado a finales de enero y se ha dedicado a “El acceso universal a la energía eléctrica”.

La Fundación Energía sin Fronteras participamos en él. Nuestra intervención estuvo liderada por Santiago Escamilla, voluntario de Esf. Seguimos divulgando nuestro mensaje de aliviar la pobreza facilitando el acceso universal a la energía, en línea con la Agenda 2030 y, en particular, el ODS 7 (Que todos accedan a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna).

Por Santiago Escamilla                                                               11 de marzo de 2019 Sigue leyendo

Gobernanza de las colaboraciones

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Foto: Diario Chaco

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 requiere un esfuerzo conjunto de muchos actores, de todos. Energía sin Fronteras sigue esa línea. Intentamos reforzar la colaboración con otras organizaciones: otras ONG, instituciones públicas y empresas.

Este movimiento ocurre en todo el mundo. Hoy voy a referirme al artículo Windows of Collaborative Opportunity: Considerations of Governance, publicado hace unos meses en NPQ en el marco de “Dynamics and Domains: Networked Governance in Civic Space”.

El artículo se centra en las colaboraciones con instituciones públicas, cuyas dinámicas considera especialmente complicadas, por las tensiones entre los intereses de cada organización y los cambios de personas y de políticas.

Propone un marco conceptual que intenta explicar la constitución, gobernanza y el ciclo de las colaboraciones entre ONG y el sector público.

Por José Luis Trimiño                                                                  12 de febrero de 2019 Sigue leyendo

Distribución de la renta y desigualdad

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Imagen: Brina Seidel

Hace tiempo que no abordamos aquí cuestiones relativas a la desigualdad. Es un tema que nos preocupa cada vez más en Energía sin Fronteras.

Así que hoy voy a hacer referencia a varios artículos relacionados con la distribución de la renta en el mundo y las desigualdades que pone de manifiesto. Proceden de Brookings, IPS y Oxfam. Son muy diferentes entre sí. Algunos son generales, dando una visión “gran público”. Otros son más analíticos respecto a los estudios que se utilizan, sus metodologías e interpretaciones. Algunos son llamamientos vibrantes a cambios de políticas.

Recogen datos objetivos, que conviene conocer. Hacen interpretaciones y extraen conclusiones; algunas coinciden en unos y otros artículos. Otras, no. Eso permitirá al lector tener una información más completa y sacar sus propias conclusiones.

Por José Luis Trimiño                                                                    31 de enero de 2019 Sigue leyendo